Coche del día: Microlino

Coche del día: Microlino

El microcoche inspirado en el Isseta por el que dos empresas se pelearon en los tribunales


Tiempo de lectura: 3 min.

El Microlino es un cuadriciclo que tuvo su origen en el fabricante italiano Tazzari. Durante finales de los 50 y principio de los 60 este tipo de microcoches urbanos con forma de burbuja tuvieron bastante éxito, y muchos de ellos llegaron a ver la luz gracias a la industria de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Tazzari llevó la producción, pero la idea original fue de la suiza Micro-Mobility en 2015, que planeaba hacer resurgir el diseño del microcoche de BMW Isetta (fabricado bajo licencia). Más tarde se comercializó en Alemania y Gran Bretaña por BMW, pero en Francia, Bélgica y España salió con la firma de Velam.

Wim Oubotter, que dirigía la compañía de Micro-Mobility, formó una alianza con Tazzari para crear un coche eléctrico inspirado en el Isetta, bajo el nombre de Microlino. Su prototipo fue presentado en el Salón de Ginebra de 2016, y en 2017 de forma virtual en el Salón del Automóvil de Frankfurt.

Pero Tazzari abandonó el trabajo con el tiempo, pues se alejó del mundo de los microcoches urbanos y de su producción. Lo sustituyó en 2018 Artega, un fabricante alemán que se hizo con los derechos de comercialización del Microlino al comprar Tazzari, y el coche consiguió la homologación europea de cuadriciclo pesado.

Microlino 3

El problema surgió cuando Artega dio por finalizado el desarrollo del coche, pero Micro-Mobility se negó a pagarle el último plazo. La empresa consideraba que existían fallos técnicos peligrosos, lo que hizo que Micro-Mobility pospusiera el lanzamiento y Artega quisiera presentar un nuevo modelo en el Salón de Frankfurt de 2019. Este nuevo modelo se iba a llamar Karolino; de las 70 unidades que estaban pendientes de entregar al fabricante suizo, solo se entregó una, y las demás fueron rebautizadas por Artega con ese nombre.

Su diseño era idéntico al Microlino, por lo que Micro-Mobility decidió imponer dos demandas ante la justicia alemana por plagio y relanzar el mismo modelo al mercado con otro nombre. Por una parte, Artega tenía los derechos de producción del Microlino en Europa, pero no eran propiedad suya. Por otra, no se especificaban derechos de distribución solo para Micro-Mobility.

En principio, el proyecto iba a tener 3 millones de euros como presupuesto, y la línea de producción iba a ser de 8.000 unidades al año

Más adelante, Artega lo volvió a intentar con el nombre de Karo, pero la propietaria del microcoche original volvió a impugnar al fabricante, al que se le prohibió fabricar o vender modelos que se pareciesen al original. Ambas partes han resuelto sus diferencias a principios de este año, y el Karo quedó libre de poder comercializarse. Estos últimos meses ya se han realizado reservas para poder entregar el modelo durante el mes de abril.

El Microlino eléctrico pudo ver la luz con su versión 2.0 y precios oscilando los 12.400 euros y los 17.400. Tiene 2,43 metros de largo y 1,5 de anchura, pesa media tonelada, capacidad para dos personas y maletero de 300 litros de capacidad. Su velocidad máxima es de 90 km/h y tiene un motor eléctrico que llega a los 20 CV, por lo que requiere permiso de coche. Nada que ver con el BMW Isetta bicilíndrico de gasolina y de cuatro tiempos que le precedió. Una notable evolución en el motor que viene desde los modelos de Isetta Velam y Romi, de dos tiempos cada uno.

Va de 0 a 50 km/h en 5 segundos, y en cuanto a la baterías de fosfato de hierro y litio (LiFePo4), se cargan en menos 4 de horas. Tiene dos opciones: 120 km de autonomía con una capacidad de 8 kWh, o 215 km con una de 14,4 kWh. La de mayor recorrido llega a costar 2.300 euros más.

También existen varias opciones de equipamiento. Hay seis colores disponibles diferentes al blanco por 550 euros más, y tres paquetes de equipamiento que cuestan alrededor de 1.000 euros. Estos incorporan techo solar, ópticas LED, conectividad Bluetooth o un patinete eléctrico.

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Enrique Delgado

Terminando la carrera de audiovisuales y empezando en el mundo del periodismo con el espíritu de aprender sobre motor. Siempre tengo un ojo para lo que ocurre en el mundo y otro en absorber todo el conocimiento que pueda sobre él para escribir literatura, mi hobby personal.

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