La Citroën C15 E 1360 contaba con el motor gasolina más potente de la gama. Un propulsor que coincidió con un cambio en el modelo, como fue la adopción de una doble puerta trasera, una solución que adoptaba la competencia y que, al parecer, era la preferencia de los usuarios. También contaba con un asiento trasero y dos ventanas a sus lados, lo que la convertía en una opción mucho más versátil para quien necesitaba algo más que un simple furgón de carga.
Durante muchos, pero que muchos años, una furgoneta pequeña derivaba, siempre, de un turismo. La mítica “cuatro latas”, la Renault 4 F4/F6 era, como bien indica su denominación, un derivado del Renault 4. Por supuesto, las Citroën AK400 y Dyane 400 –también se la conoce como Acadiane– eran derivados de turismos como el Citroën 2CV y el Dyane 6. Era una forma sencilla y económica de poner en circulación un vehículo comercial de pequeño tamaño sin tener que desarrollar una plataforma desde cero.
Y eso no significaba perder robustez y fiabilidad, que se lo digan a la Citroën C15, posiblemente uno de los vehículos más duros y resistentes que se han comercializado hasta ahora. De hecho, la fiabilidad de esta furgoneta es tan legendaria, que se usa como referencia en el lenguaje coloquial del mundillo: “es tan duro como una C15”. Y derivada, como las antes mencionadas, de un turismo, del Citroën Visa, aunque es un poco “Frankenstein”, pues el eje trasero se tomaba del Citroën BX familiar y el motor diésel se cogía del catálogo del Peugeot 205.
El motor “maleta”: Mecánica compartida
Del Peugeot 205, y del Citroën AX, también se tomaba el motor gasolina que se ofrecía para la C15. No era ningún dispendio de potencia, pero en aquellos años, los motores gasolina en pequeñas furgonetas todavía tenían sentido antes de que el diésel lo canibalizara todo. Se trataba del conocido motor XY8, un cuatro cilindros de 1.360 centímetros cúbicos –con cotas casi cuadradas: 75 milímetros de diámetro de pistones por 77 milímetros de carrera–, con una culata de dos válvulas por cilindro y un árbol de levas, así como un carburador monocuerpo Solex. Rendía 60 CV a 5.000 revoluciones y 10,7 mkg a 2.500 revoluciones.
Propulsor al que se le conocía con el apodo de “maleta”, ya que tenía motor y cambio compartiendo el mismo cárter, lo que implicaba un sistema de engrase común. Posteriormente, con el código TU, hubo una versión con 75 CV e inyección, pero ya no era el motor “maleta”, era una evolución con el cambio fuera del cárter del motor y que apenas salió del mercado francés en esta configuración.
Prestaciones y filosofía de trabajo
Con respecto a la C15 E 1360, fabricada en Vigo –como una enorme cantidad de unidades que circulan por el mundo–, sus 60 CV daban, como cabe esperar, para lo justo y necesario. Merece la pena destacar que, en épocas pasadas, las furgonetas solo tenían un objetivo: llevar carga de un lado a otro a un ritmo lógico. No había furgonetas veloces porque, sencillamente, no tenía sentido plantearse ritmos de deportivo en un vehículo de reparto.
Y aquí, la Citroën C15 E 1360 cumplía al máximo. La velocidad máxima del modelo apenas rozaba los 140 kilómetros/hora, tardaba casi 20 segundos en cubrir los 400 metros desde parado y unos 36 segundos en recorrer 1.000 metros con salida parada. Pero es que una furgoneta no tenía que ser rápida, tenía que ser dura, tenía que ser práctica y tenía que ser fácil de conducir en cualquier circunstancia, ya fuera por caminos de cabras o por las incipientes autovías de la época.
Aunque no era su cometido, la C15 E 1360 era el comercial derivado de turismo más rápido del mercado
Estabilidad y comportamiento
Las revistas de la época destacaron la elasticidad del motor, más propia de un motor diésel que de uno de gasolina. Además, contaba con una caja de cambios de cinco relaciones con desarrollos cortos que ayudaban sobremanera en el día a día, permitiendo que la furgoneta no se “muriera” en cuanto encontraba el más mínimo repecho con carga. Por si fuera poco, presumía de una estabilidad elevada gracias a ese eje trasero heredado del BX, tenía una dirección suave y precisa, al tiempo que podía presumir de un confort notable para un vehículo de su tipo.
En definitiva, la Citroën C15 E 1360 representa una época donde las cosas se hacían para durar. Hoy es casi imposible encontrar unidades de gasolina en este estado, pero su legado sigue vivo en cada autónomo que aún se niega a jubilar la suya. Es, sin duda, una parte fundamental de la historia industrial de nuestro país y un “Coche del Día” con todas las de la ley.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".