El AMC Spirit AMX es una rareza incluso en su propia tierra. No es el típico haiga norteamericano, ni tampoco es un compacto europeo, aunque por dimensiones bien podría serlo. El Spírit AMX era la versión más prestacional de un coupè que se quedaba a medio camino entre el característico y enorme coupé estadounidense y el ágil coupé europeo. Y quizá por eso, no tuvo el éxito que se merecía.
American Motors Corporation, más conocido como AMC, era un fabricante estadounidense un tanto especial. Su catálogo no tenía enormes coches con motores V8, sino otras opciones mucho más compactas, pero con una personalidad pero, sobre todo, de un tamaño bastante contenido para el general gusto estadounidense. Y no es que fueran coches pequeños, pero comparados con los que se vendían por allí entre 1954 y 1987 –fechas en las que estuvo activa la marca–, sí lo eran.
El modelo más famoso es el AMC Gremlin, un automóvil muy pequeño para los estándares estadounidenses, con una carrocería muy próxima a lo que aquí entendemos como un compacto y, además, con tres puertas –dos laterales más el maletero–. Para entender la situación del modelo, la categoría con la que denominaban a este coche, con 4,09 metros de largo, era la de subcompacto.
Sin embargo, el coche que de verdad se merece una mención especial es el AMC Spirit, sobre todo la versión AMX, la más deportiva. Apareció en 1979 sobre la base del Gremlin y se llegó a vender con tracción total con el nombre de AMC Eagle SX/4, pero ninguno destacó tanto como el Spirit AMX, y no por ventas, sino por ganar las 24 Horas de Nürburgring de 1979 en su clase, 25 y 43 en la general, donde participaron nada menos que 120 coches.
Por diseño y dimensiones, bien podría haberse vendido en Europa, aunque habría sido un coupé grandote
El AMC Spirit AMX solo se vendió entre 1979 y 1980 y se podía reconocer por una imagen muy personal, puramente ochentera. Las revistas de la época lo tildaron de ágil y dinámico comparado con los coupés de aquellos años, mientras que los aficionados decían que “no parece americano, se mueve como un europeo de la época”. Algo lógico, pues rozaba por muy poco los 4,25 metros de largo y los 1,83 metros de ancho. Era un coche relativamente grande, pero en Estados Unidos era considerado pequeño.
Todos vieron en el AMC Spirit AMX un concepto innovador y bien concebido desde el puto de vista técnico, aunque las suspensiones traseras por ballestas y los frenos traseros de tambor no parecan eleentos especialmente evolucionados. Sin embargo, tenía una dirección asistida muy afinada, unos frenos de disco delanteros Gabriel ajustables en tres posiciones, unas interesantes llantas de aluminio –denominadas Turbocast II–.
hubo dos motores, un seis cilindros de 4,2 litros y 101 CV a 3.400 revoluciones y un V8 de cinco litros con unos 130 CV. Fueron épocas oscuras para los motores estadounidenses por las normas de emisiones, aunque según dicen en foros estadounidenses, es muy fácil conseguir que el v8 alcance, por lo menos, los 250 CV. Lo malo es que a los aficionados yankees les gustaba mucho con cambio automático, que tenía solo tres relaciones…


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".