Ferrari 512 BB LM (chasis 44023): el coche que llegó tarde a su cita con Le Mans

Ferrari 512 BB LM (chasis 44023): el coche que llegó tarde a su cita con Le Mans

Construido para competir en el circuito de La Sarthe, este ejemplar único nunca llegó a hacerlo en su época. Cuarenta y cinco años después, por fin tiene la documentación, la salud mecánica y la oportunidad de saldar su deuda histórica


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Construido para correr en Le Mans, el Ferrari 512 BB LM con chasis 44023 nunca llegó a hacerlo en su época. Cuarenta y cinco años después, por fin tiene la documentación, la salud mecánica y la oportunidad de desquitarse.
Hay coches de competición que nacen, corren y se retiran dentro de un ciclo de vida ordenado. Y hay otros que nacen para correr y, por una cuestión de calendario, nunca llegan a hacerlo. El Ferrari 512 BB LM con número de chasis 44023 pertenece a la segunda categoría, y su historia es la de una espera que se ha alargado durante más de cuatro décadas.

Un nacimiento a destiempo

El coche fue el último de una tanda de veinticinco unidades terminadas por el carrocero Michelotto, y se completó a finales de 1982. Para entonces, ya era tarde. Hasta ese año, los Ferrari 512 BB inscritos por equipos como Charles Pozzi o NART habían sido habituales en Le Mans, con su V12 atmosférico de cinco litros y 470 caballos de vapor y la carrocería long-tail firmada por Pininfarina, alcanzando su mejor resultado en 1981 con un quinto puesto en la clasificación general. Pero a partir de ese momento, el 512 BB dejó de ser competitivo frente a la nueva generación de prototipos de Grupo C que empezaba a dominar la categoría, al menos dentro de Europa. El chasis 44023 llegó al mundo justo cuando la puerta que debía cruzar ya se estaba cerrando.

De la hibernación a la vida de museo

Su vida en aquellos primeros años fue, en consecuencia, casi de hibernación. Se entregó nuevo al célebre Garage Francorchamps, el negocio del importador belga de Ferrari Jacques Swaters, una de las casas más respetadas de la marca en toda Europa. Pero más allá de algunas apariciones en encuentros de clubes Ferrari con el legendario piloto belga Jean Blaton -conocido en el mundo de las carreras como Beurlys- al volante, el coche permaneció prácticamente inmóvil. Nunca llegó a inscribirse en una carrera de verdad durante su periodo de competición original.

El siguiente capítulo lo llevó a Estados Unidos, donde pasó a manos de un coleccionista americano. Entre 1985 y 1989 ni siquiera estuvo en un garaje privado: vivió como pieza expuesta en el Museo Henry Ford de Detroit, contemplado por visitantes que probablemente nunca llegaron a imaginar el motor V12 rugiendo bajo aquella carrocería estática. En 1991, durante una subasta en la Semana del Automóvil de Monterey, el coche cambió de manos por 719.000 dólares, esta vez con destino a Japón, donde encontró acomodo en el llamado Boxer Museum. Su propietario, Shigeru Kato, le permitió estirar las piernas en solo dos carreras de club, antes de devolverlo a un letargo que se prolongaría hasta 1998.

Ferrari 512 BB LM mecaniques modernes and classiques (2)

La resurrección en pista

La verdadera resurrección llegó de la mano de Richard Liebhaber, director del equipo Liebhaber Racing, quien finalmente decidió soltar las riendas de este Cavallino Rampante y lo inscribió en carreras históricas de Ferrari en circuitos americanos como Sebring, Road Atlanta y Moroso Park, entre 1999 y 2002. Después de años de existir casi exclusivamente como pieza de museo o de colección estática, el 44023 empezaba, por fin, a comportarse como lo que siempre debió ser: un coche de carreras en activo.
A finales de 2017, el periplo transatlántico del coche entró en su fase actual, regresando a Europa de la mano de los especialistas belgas en Ferrari de Gipimotor. Tras presentarse en público en el salón Rétromobile de 2018, el coche volvió a pista por primera vez en casi quince años durante una exhibición del Grupo 5 en el septuagésimo sexto Goodwood Members’ Meeting de marzo de aquel año. Desde entonces ha corrido con regularidad en encuentros históricos de referencia: Spa, Imola, Mugello, Estoril, y en 2025 en el Gran Premio de l’Age d’Or de Dijon-Prenois. Con su librea de fábrica original y su característica máscara frontal en negro, el 512 BB LM más autentico que existe -nunca alterado por ninguna carrera real en su época- ha generado bastante revuelo entre el público y la comunidad de aficionados a las carreras históricas allí donde ha aparecido.

Una cita pendiente con Le Mans

Hay, sin embargo, una cita que sigue pendiente en su historial, y es precisamente la que debería haber definido su existencia: Le Mans. El coche cuenta con documentación FIA en regla, lo que lo hace plenamente apto para competir tanto en Le Mans Classic como en otras series de referencia del automovilismo histórico, entre ellas Masters Endurance Legends o el Rolex Monterey Motorsports Reunion. Cuarenta y cinco años después de que su propio calendario de fabricación le cerrara la puerta de La Sarthe, el 512 BB LM número 44023 tiene, por primera vez en su vida, todo lo necesario para entrar por fin en el circuito que debía haber sido su destino natural.

El coche se encuentra actualmente a la venta a través de la casa parisina Mécaniques Modernes & Classiques. Quien lo adquiera no compra solamente un Ferrari de competición auténtico y excepcionalmente bien documentado. Compra, también, la posibilidad de cerrar una historia que lleva abierta desde 1982: la de un coche construido para correr en Le Mans que, por una cuestión de meses, nunca llegó a hacerlo. Su sitio en la parrilla de salida sigue vacío. Después de tantas vueltas por medio mundo -Bélgica, Detroit, Japón, Estados Unidos, de nuevo Europa-, solo le queda una.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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