El sucesor espiritual del McLaren F1 llega a producción con solo 100 unidades

El sucesor espiritual del McLaren F1 llega a producción con solo 100 unidades

Si no te motiva, no sabes nada


Tiempo de lectura: 4 min.

Gordon Murray diseñó el McLaren F1, que es uno de esos coches que, si no lo conoces, es porque vives bajo una piedra, y Gordon lleva años prometiendo que el T.33 sería su obra más accesible, aunque llamar accesible accesible a algo que ronda los 1,8 millones de euros es como afirmar que Paco, con sobrepeso, puede subir al Everest. Pero bueno, la promesa se hace realidad y el T.33 arranca por fin su producción en serie.

Los primeros prototipos ya circulan por carreteras de prueba, y eso solamente puede significar que la producción está más cerca que nunca tras años de retrasos y algún que otro susto financiero que quedan por fin atrás.

Un V12 atmosférico con caja manual y 11.100 rpm

El corazón del T.33 es un V12 de 3,9 litros diseñado por Cosworth que desarrolla 600 caballos y gira hasta 11.100 rpm, así que el apartado sonoro promete ser puro Motorhead. Va acoplado a una caja manual de seis marchas, porque Murray no concibe un supercoche sin la conversación directa entre el conductor y la mecánica, y el peso contenido hace que los números sobre el papel no cuenten ni la mitad de la historia real.

La producción se limita a 100 unidades y, según la marca, todas están ya más vendidas que un kebab a las tres de la mañana. Además de esta versión cerrada, Murray prepara un spider descapotable y una variante orientada al circuito que llevará el nombre de Niki Lauda, lo que dice bastante sobre el espíritu del proyecto. No es mal legado para un coche que todavía no ha llegado al primer cliente.

Gordon Murray T33 Spyder eR febrero 2026 (13) El T.33 no aspira a ser el más rápido ni el más tecnológico, sino el más completo para quien prefiere conducir de verdad, o sea, a lo deportivo. Este lleva un motor que respira sin turbo, una palanca de las de verdad, un chasis que responde sin pijadas… Eso, hoy, vale más que cualquier cifra en una hoja de especificaciones, porque, sinceramente, 1200 caballos son aburridos si no los sientes.

El T.33 es más manejable para el día a día comparado con el T.50, su hermano mayor, sin renunciar a nada de lo que hace especial a un Murray, y esa ecuación es exactamente la que lo tiene agotado de pedidos antes de fabricarse la primera unidad.

Dinero nuevo y una empresa que ha sobrevivido a sus propios tropiezos

La situación financiera de Gordon Murray Automotive no ha sido precisamente tranquila porque los costes de desarrollo del T.50 se comieron más recursos de los previstos, y la empresa optó por priorizar el Le Mans GTR y el S1 LM, dos modelos de ultrabaja tirada y precio estratosférico, uno de los cuales se subastó por 15,8 millones de libras. No era el plan original, pero tampoco fue mala táctica mientras llegaba capital nuevo.

Ese capital llegó en 2025 en  la forma de decenas de millones que han estabilizado la compañía y desbloqueado el T.33 de su limbo productivo. Los problemas financieros siguen ahí, pero ya no son existenciales, que es la diferencia entre un susto y el cierre. La empresa los ha absorbido y sigue adelante.

Gordon Murray T33 Spyder eR febrero 2026 (7) Murray, que ya ronda los ochenta años, no da señales de querer parar. Sus planes de fabricar SUV eléctricos para el mercado americano quedaron algo difuminados con el cambio de ciclo del sector eléctrico, pero nadie descarta que tenga más proyectos en el cajón, porque para alguien que lleva décadas redefiniendo lo que puede ser un coche, el T.33 no parece el final de nada.

La nueva división de vehículos especiales de GMA, que ha parido ya los dos modelos de circuito más exclusivos de su historia, apunta a que la marca quiere jugar en varias ligas a la vez, aunque eso implique gestionar tiempos y recursos con mucho más cuidado que hasta ahora. El Gordon Murray T.33 es, en el fondo, la apuesta de Murray por demostrar que un supercoche puede ser brutal y coherente al mismo tiempo, sin pantallas que lo invadan todo ni turbo que tape las vergüenzas de un motor más flojo que la brisa, y que esa filosofía todavía encuentra cien compradores dispuestos a pagar casi dos millones por ella.

 

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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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