He aquí el antepasado no declarado del Volkswagen ID.3. Nada que desde Wolfsburgo se haya afirmado, pero la asociación es lógica y es probable que el compacto eléctrico se haya inspirado en este diseño experimental con décadas a sus espaldas. En otras palabras, de alguna manera, el urbano ya existía a través del olvidado Volkswagen Futura 1989 y hasta tenía puertas en forma de alas de gaviota.
¡Hasta el color los une! ¿Acaso no recuerdan la llamativa y sugerente tonalidad con que los alemanes lanzaron al ID.3 para introducirlo en el 2020? La comparativa es inevitable. Vean, si no, en las fotos de archivo. Treinta años antes del estreno del monovolumen que por ahora sigue siendo el modelo de acceso a los eléctricos de Volkswagen, un aspirante a monovolumen tan similar por aspecto y potencial de compacto urbano espacioso, versátil y funcional, pero tan distante por su carácter de prototipo de desarrollo e investigación, daba su lección de retrofuturismo.
El coche del mañana ya es una realidad, fue el slogan que acompañó a su presentación en el Salón de Frankfurt de 1989, para representar la evidente cuota exótica de su diseño, pero sobre todo para dar cuenta de una serie de sistemas avanzados que pronto, desde el IRVW Futura –Integrated Research Volkswagen– se transferiría a los modelos de producción. “Mostrar lo que pensábamos que podría desempeñar un papel en la fabricación de automóviles de los próximos 10 ó 15 años”. Ese fue el propósito de este concepto, según palabras del responsable del área de Investigación y Desarrollo de la marca de finales de los ochenta.
Tecnologías y recursos del Volkswagen Futura 1989, el familiar no reconocido del Volkswagen ID.3
Y ese papel fue desempeñado por el Futura adelantando soluciones técnicas para la siguiente década. A saber: el sistema antibloqueo electrónico, los sensores a distancia, el asistente de aparcamiento autónomo y el freno de mano eléctrico, los frenos ABS automáticos, el mapa de navegación en la pantalla LCD y la dirección en las cuatro ruedas. No sería, eso sí, un impulsor de la movilidad cero emisiones, ya que debajo de su inclinado e hipnótico morro llevaba un motor de gasolina 1.7 con inyección directa.
Más que una gaviota, el Futura era todo un Dumbo cuando abría sus puertas de par en par, pero así, presumiendo su configuración de bisagras al techo, podía opacar el cien por ciento del espectáculo del que era capaz. Al prestarle atención a lo alto, una característica inusual en los coches de serie podía pasar desapercibida. Los fabricantes siguen diseñando concept cars que aplican el estilo de habitáculos al descubierto desde afuera por los bajos laterales. Pienso rápidamente en el Audi Activesphere. El IRVW, que lo incorporó como panel extraíble, fue la prueba de un recurso que ha atravesado a prototipos de todas las épocas.
Hoy, como en su momento el Volkswagen Futura 1989, el Volkswagen ID.3 mira hacia adelante, hacia un nuevo lavado de cara pautado para el 2027. Con este nuevo facelift espera mejorar aspectos vitales como el regreso de los botones físicos y las motorizaciones, además de obtener un concepto de diseño más identificable que el actual. Mirando al pasado, el testarudo eléctrico siempre encontrará aquel familiar no reconocido que pone de manifiesto un enigma sobre su creación.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS