Con que entonces el Mercedes-Benz GLC eléctrico no era el único con ganas de rendir tributo a las clásicas calandras… Solo bastaba con que Gorden Wagener le dijera hasta aquí a su carrera de tres décadas como director de Diseño del fabricante alemán. “¡Ha sido un viaje inolvidable!”, publicó en sus redes, acompañando su mensaje de despedida con un álbum de fotos de su paso por Stuttgart. Pero no podía irse sin más. Está en la naturaleza. Quien se marcha de su lugar en el mundo, lo hace con un último gesto desinteresado. En el caso de Wagener, ese gesto fue destapar un secreto que invoca al Mercedes 300 SEL 6.8 AMG 1971.
No era suficiente con la galería de imágenes personal. La comunidad del motor quiere coches y él entregó, al menos en su única manera posible, la digital, una selección nunca antes vista. Porque a antecedentes de recreaciones en homenaje al Red Pig ya habíamos accedido y no hace tanto tiempo, de hecho. Sin embargo, el gran valor de este diseño retro lo pone de manifiesto como el tesoro mejor guardado que ha sido hasta su revelación, porque, a diferencia de conceptos anteriores, este siempre estuvo allí, en el Iconic Design, el libro del ahora ex-diseñador jefe.
La última vez que habíamos visto al Red Pig materializado en las formas más modernas de Mercedes-Benz fue en la segunda generación del Mercedes-AMG GT Coupé, lanzada en 2023. Dada la historia del coche inspirador, no podía no haber sido un AMG.
El Mercedes Benz 300 SEL 6.8 AMG Red Pig, de nuevo en escena
Fue aquella una reinterpretación de la moda al estilo Sacai, como esas a las que la marca alemana, en colaboración con la industria textil, nos tiene acostumbrados. Una versión en la que su carrocería cromada –“glamorosa”, según la definición oficial de entonces– impactó, pero no impidió que se notaran los sutiles guiños al legendario 300 SEL de carreras.
En los renders difundidos por Wagener, nada de grabados invisibles de emblemáticos auspiciantes. Se lo ve y se entiende la referencia. Este concepto no inventa demasiado. Lo clásico es lo clásico, sobre todo cuando la fuente de inspiración es el vehículo fundacional de AMG, obtenido mediante modificación para competición sobre un W109, una berlina ancestral de la Clase S.
Las proporciones y el color –las razones por las que a aquel 300 SEL se lo denominó Rote Sau –Cerdo Rojo en alemán–, el 35 estampado en la puerta, una firma de referencia sobre los diseños de históricos de Mercedes en lugar del Briefmarken Sieger original, pero sobre el fondo del patrocinio original… Sumemos a esto las exageradas luces nocturnas y las célebres llantas Penta de AMG, dos recreaciones posibles por tratarse de un diseño sin límites y no de un acabado especial sobre la base de un deportivo de configuración intocable.
Un gesto a la memoria del Red Pig
Lo más probable es que Mercedes-AMG no dé el paso y lo convierta en un concepto físico, lo que hace de este diseño un tributo a medias al propio espíritu del preparador de Affalterbach. Por lo menos, con esta única expresión digital se deja constancia de que hay coches que no pueden ser olvidados.
El gesto desinteresado de Gorden Wagener no va dirigido a los entusiastas, sino a la memoria de aquel Mercedes 300 SEL 6.8 AMG 1971 ganador en su categoría y segundo en la general de las 24 Horas de Spa de 1971, actualmente con paradero desconocido y con el fantasma de los rumores de desguace, cada vez que por las vías oficiales se lo recuerda.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.