Analizando el posible impacto del nuevo Renault Twingo, que acaba de abrir sus ventas, me he puesto a pensar en la idea de su premisa atemporal de coche popular. Lo fue en su tiempo y en su primera generación mejor que en ninguna otra de las posteriores, y busca repetir la historia con su nuevo modelo E-Tech. Un coche para las masas de ayer y un coche que pretende volver a expandirse en las ciudades en el contexto europeo de movilidad eléctrica. En pocas palabras, un hatchback que fue de todos y que quiere volver a ser de todos.
Ahora bien, existe un Twingo MK1 que nadie tuvo y que, lejos de dominar las calles, fue sometido a una conversión de coche prohibido. Y lejos de ser de todos, no es de nadie o, mejor dicho, de una sola persona, quien con solo mostrarte su obra te dice que ¡no lo intentes en tu casa! Y en el contexto actual, no solo se trata de una versión que se priva de su paso por las carreteras, sino que mejor que no aparezca por las Zonas de Bajas Emisiones. Imagina un Renault Twingo capaz de consumir 72 litros de combustible en apenas cuatro minutos y medio. Sí, una especie de antagonista del flamante E-Tech.
¿Has oído alguna vez hablar del Twingo Jet? Pascal Dragotto es, más que un piloto, un apasionado de la adrenalina sobre ruedas –un “demente francés”, en acertadas palabras de la adorable instagramer LauraB– y su criatura creada 30 años atrás es la representación gráfica de su locura.
Debido a que se produce por empuje y no por el trabajo de pistones como sí sucede en los coches, son otras las unidades de medida lógicas y coincido en que no tiene demasiado sentido interpretar en caballos de fuerza la potencia de un motor a reacción. Ahora bien, la lectura en HP o en CV sirve, en estos casos, para dar cuenta de ejemplares con poder de fuego estratosférico. Claro, aquí hablamos de un poder de fuego en el sentido más literal del término.
En el Twingo Jet, ese poder y esa cola de fuego los genera el motor a reacción tomado de un Fouga Magister, un avión de entrenamiento francés usado por la Patrouille de France. Con él, el coche obtiene unos inéditos 2.200 caballos, lo que alguna vez le permitió experimentar hasta 280 km/h. ¡Como para imaginarlo compitiendo contra los veloces Dodge Viper en los cuartos de milla! A decir verdad, no hace falta imaginar sus locuras: a este Twingo convertido en bestia a presión –eso es, una bestia salvaje, como lo menciona un comentario en la imagen de portada gentileza de Roow– se lo ha visto montado sobre la zona de carga de un camión y, desde ahí, moverlo a gran velocidad.
Abres el capó y te encuentras con la que probablemente sea la entrada de aire más grande del mundo en un coche. Y si abres sus puertas, pues se revela un interior que es un espectáculo en sí mismo, en el que hasta la jaula antivuelco pasa desapercibida. Interruptores en la parte superior del parabrisas –incluyendo el que enciende el vehículo–, palanca de aceleración, otra para obtener unos 700 caballos extras y luego queda escucharlo como si de un avión de combate se tratara. ¿Lo conocías?


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS