Cuando 1.000 CV no son suficientes: El Ferrari SF90 Spider Bi-Tono y la obsesión extrema por la fibra de carbono

Cuando 1.000 CV no son suficientes: El Ferrari SF90 Spider Bi-Tono y la obsesión extrema por la fibra de carbono

El exceso se convierte en virtud (y en vicio delicioso)


Tiempo de lectura: 8 min.

Hay algo profundamente terapéutico en ver a un preparador como Novitec meterle mano a un Ferrari moderno, sobre todo cuando parte de una base tan radical como el Ferrari SF90 Spider, que ya de por sí es una especie de bofetada tecnológica en la cara de cualquiera que aún se emocione con los V12 carburados de los setenta, y, aunque esto no lo soluciona, sí demuestra que la personalización extrema puede convivir con la ingeniería fina, que es lo que realmente nos mueve a los gasolineros que frecuentamos revistas como espíritu RACER sin miedo a que la palabra “híbrido” nos provoque urticaria. El coche del que hablamos hoy es una unidad modificada que aparece en redes bajo el paraguas de Novitec, aunque no haya confirmación oficial de que el trabajo completo sea suyo; aun así, lleva todas sus firmas estéticas, así que el análisis entra solo, porque la cosa tiene miga.

La base es simple: un SF90 Spider rojo (cómo no), con suficiente fibra de carbono como para hacer llorar de emoción a un ingeniero aeronáutico, y un tratamiento bi-tono con la trasera en negro satinado que convierte al coche en algo así como un superhéroe moderno vestido para una gala de diseño industrial. El resultado visual es tan exagerado como coherente, porque aquí no hay alardes aleatorios: todo lo que ves tiene intención, desde los espejos hasta el ducktail, y aunque no hablamos de una preparación mecánica salvaje (al menos en esta unidad), lo cierto es que el SF90 Spider no necesita que le soplen más caballos para seguir destrozando cualquier referencia de aceleración que no incluya la palabra “Rimac”.

Antes de entrar en ladillos y despieces técnicos, conviene recordar que estamos ante un superdeportivo híbrido enchufable con 1.000 CV, tres motores eléctricos, un V8 biturbo de 4.0 litros y la capacidad de humillar a casi cualquier cosa con matrícula. Cuando eso lo combinas con fibra, pintura dual, interior rojo Ferrari hasta en sueños y un toque de Novitec, lo que tienes es un juguete para multimillonarios amantes del exceso. Pero del exceso bien hecho.

Diseño bi-tono: el arte de separar visualmente lo que el viento une

El planteamiento cromático del coche es simple de explicar pero sorprendentemente complejo de ejecutar bien. La idea de dividir un Ferrari SF90 Spider en dos bloques cromáticos (rojo puro al frente y negro satinado en la zaga) es arriesgada, porque existe una línea muy fina entre “superdeportivo con personalidad” y “coche que parece envuelto para regalo por un community manager entusiasta”. Aquí, por suerte, estamos del lado bueno.

Ferrari SF90 Novitec (11)

El rojo domina la vista frontal como debe hacerlo en un Ferrari serio, con ese brillo casi líquido que parece estirarse sobre los nervios de la carrocería como si formara parte de la musculatura. A medida que avanzas visualmente hacia la parte trasera, la transición no es un degradado ni un efecto “wrap”, sino un corte limpio que da carácter al conjunto sin parecer un experimento. El negro satinado funciona porque subraya las líneas horizontales del SF90 Spider, que ya de por sí es ancho, bajo y agresivo, y añade una especie de sigilo que contrasta maravillosamente con la obscenidad técnica que contiene.

Lo mejor de este bi-tone no es solo la estética, sino la manera en que separa narrativamente el coche en dos mitades: delante, dinamismo italiano; detrás, músculo técnico de laboratorio. Es casi un storyboard de lo que Ferrari está haciendo con sus híbridos: emoción clásica adelante, modernidad eléctrica detrás, y, oye, funciona más de lo que debería.

Desde ciertos ángulos, ese negro satinado parece acortar visualmente la trasera, lo cual es una bendición en un coche que, sin esta intervención estética, podría rozar la sobrecarga visual. Aquí no ocurre; aquí todo respira.

Fibra de carbono por todas partes: cuando el material deja de ser un extra y pasa a ser un lenguaje

Si hay un concepto que resume esta unidad del SF90 Spider by Novitec, es “fibra de carbono hasta en el carné de identidad”. Lo que tenemos aquí no es un coche con detalles en carbono, sino un coche que usa el carbono como vocabulario, como si cada pieza añadida fuese una palabra en un dialecto reservado para quien sabe lo que mira.

Ferrari SF90 Novitec (3)

Están los retrovisores, que no solo pesan menos sino que afilan visualmente la sección frontal. Están las molduras del pilar A, que son esas cositas que solo los frikis del motor buscamos porque dicen mucho sobre quién encargó el coche. Está el chin spoiler, que además de añadir cara de “no me toques los huevos que te adelanto hasta en parado”, cumple su función aerodinámica de canalizar el flujo sin necesidad de que el coche entre en modo pista.

Sigue el recuento con el ducktail trasero, que remata esa zaga negra satinada con un toque de agresividad que, sinceramente, debería venir de serie. Añadimos los apéndices aerodinámicos laterales, las protecciones de los guardabarros y las extensiones de los pasos de rueda, y entendemos que Novitec no añade piezas: añade coherencia.

Luego están las llantas negras con detalles en rojo, que marcan el ritmo visual como si fueran los tambores de guerra de un ejército romano rodante. No es discreto, claro que no; tampoco pretende serlo. En conjunto, el carbono crea una narrativa clara: este coche quiere correr, pero quiere correr viéndose, y en un superdeportivo híbrido de siete cifras, eso es casi una obligación.

Interior: cuero rojo, acentos blancos y el inevitable Cavallino amarillo

El habitáculo de este SF90 Spider es un homenaje al rojo Ferrari llevado a su extremo más teatral. No es un interior para tímidos, y tampoco para quienes prefieren los tonos crema “porque así no se calienta en verano”. Esto es otra cosa. Aquí el rojo lo inunda todo, desde los asientos hasta los paneles de puerta, pasando por las costuras y los volúmenes que rodean la instrumentación digital.

Ferrari SF90 Novitec (6)

Los detalles en blanco funcionan como puntos de luz que evitan que el conjunto sea un monólogo monocromático, y las inserciones negras añaden relieve y profundidad. Pero la joya de la corona es el Cavallino Rampante bordado en amarillo en los reposacabezas, un detalle que siempre divide opiniones entre los puristas pero que aquí queda perfecto, porque reafirma el espíritu de show-car que respira esta preparación.

Es difícil saber cuántas personalizaciones más lleva, ya que las fotos no lo enseñan todo, pero conociendo a Novitec es probable que haya más sorpresas en zonas que no salen en Instagram: alfombrillas especiales, umbrales retroiluminados, quizá algún detalle en carbono interior, y si no los hay, da igual: la atmósfera ya es tan Ferrari que se puede cortar con un cuchillo.

El tren motriz permanece intacto: no hacía falta tocar lo que ya está en la estratosfera

Una de las decisiones más interesantes de esta unidad es que no se ha modificado el tren motriz, al menos no según la información disponible, y, sinceramente, no pasa nada. El Ferrari SF90 Spider de serie ya es una salvajada que combina un V8 biturbo de 780 CV con tres motores eléctricos, alcanzando esa cifra redonda y preciosa de 1.000 CV.

Acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, llega a 340 km/h, y lo hace con una naturalidad que casi parece antinatural, como si la física normal se tomase un descanso para permitir que este híbrido enchufable se exprese a gusto. Además, la parte eléctrica no es anecdótica: el coche puede recorrer 25 km en modo 100% eléctrico, a velocidades de hasta 135 km/h, lo cual es útil cuando quieres llegar a tu urbanización sin despertar a los vecinos, o cuando simplemente quieres sentir cómo se desplaza un Ferrari en silencio absoluto, que es una experiencia bastante marciana.

Ferrari SF90 Novitec (8)

La combinación del MGUK trasero y los dos motores delanteros permite torque vectoring real, y eso, sumado al eje trasero cargado y al reparto 45/55, crea un coche que no solo corre, sino que traza con precisión quirúrgica. No hacía falta tocarlo, y no lo han tocado. Bien.

Una joya para quien entiende el lenguaje del exceso inteligente

El Ferrari SF90 Spider modificado por Novitec es uno de esos coches que dividen a la gente entre los que entienden por qué existe y los que creen que un Ferrari debe quedarse tal cual sale de Maranello. A los segundos, poco que decirles. A los primeros, lo habitual: esto es pornografía mecánica de la buena.

La pintura bi-tono es atrevida sin caer en lo hortera. La fibra de carbono está usada con sentido. El interior es un homenaje a la teatralidad italiana, y el tren motriz híbrido sigue siendo una bestia parda que no necesita que nadie le suba el volumen.

No es un coche para pasar desapercibido. Ni quiere serlo. Es un coche para quien sabe lo que lleva y quiere que el mundo lo sepa también.

Ferrari SF90 Novitec (2)

Sinceramente, así da gusto hablar de híbridos.

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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.
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