El Alfa Romeo 146 1.4 TS 16v fue un coche que se ganó la aceptación de muchos conductores en su país natal, pero también el respeto de la prensa especializada por su tacto, sus prestaciones y su forma de andas, aunque teniendo un “pequeño” motor de 1,4 litros. El caso es que ese motor escondía algunas cosas muy interesantes que lo situaban entre los mejores de su clase y le permitía superar, incluso, a motores más grandes.
A mediados de los 90, Alfa Romeo estaba en pleno cambio. Dejaba atrás al 33, que tan mala fama les había acarreado y daban un salto importante con el lanzamiento de los Alfa Romeo 145 y Alfa Romeo 146, básicamente el mismo coche pero uno con carrocería de tres puertas y aspiraciones muy juveniles, el otro, con carrocería de cuatro puertas y aspiraciones más “de familia”. Dos modelos que repetían el concepto de los FIAT Bravo y FIAT Brava, con los que compartía muchas cosas, como la plataforma “Tipo Due” –la plataforma estrenada en el FIAT Tipo y que usaron muchos coches, hasta el FIAT Coupé o el Alfa GTV… –.
Uno de los datos importantes ligados al Alfa 146, es que fue uno de los coches con los que se estrenó los motores Twin Spark, esos propulsores con dos bujías que tan buenas críticas recibieron por su temperamento y por su tacto general. De hecho, el 146 1.4 TS 16v monta un propulsor Twin Spark que, además, presumía de distribución variable en una categoría que no solía tener delicatessen de este tipo. Por ello, sus prestaciones estaban al nivel de un propulsor de 1,6 litros de mediados de los 90, aunque con culata simple, no podía hacer frente a un 1,6 litros con culata multiválvulas.
Como solía ser habitual, el Alfa 146 destacaba por diseño, tenía carácter sin tener que recurrir a ningún artificio, lo que permitía, de paso, un buen equilibrio en volúmenes y formas
El motor, como se decía, era de lo más evolucionado de su categoría. Tenía cuatro cilindros en línea –los boxer, procedentes del Alfa 33, se usaron durante los primeros compases de la comercialización, luego se retiraron del catálogo– con 1.370 centímetros cúbicos, inyección electrónica, dos árboles de levas en culata, 16 válvulas y distribución variable, que junto al doble encendido, permitían alcanzar los 103 CV a 6.300 revoluciones y los 124 Nm de par a 4.600 revoluciones.
Además, los ingenieros de Alfa Romeo optaron por un cambio manual de cinco relaciones con desarrollos tirando a cortos, con una cuarta de 23,7 kilómetros/hora y una quinta de 29,8 kilómetros/hora a 1.000 revoluciones. No es de extrañar que la marca homologara una velocidad de casi 190 kilómetros/hora y un 0 a 100 kilómetros/hora de 11,5 segundos. Según la revista Coche actual –número 487– podía completar el 0 a 1.000 metros en 34,8 segundos, hacer el 80 a 120 kilómetros/hora en quinta en 19,8 segundos y se conformaba con 8,7 litros de media cada 100 kilómetros.
Solo penalizaba en consumo frente a rivales con motores de entre 1,5 y 1,8 litros, en lo demás, estaba o por delante, o a la par. No obstante, donde sí destacaba era en temperamento, con un claro talante dinámico y unas mayores aptitudes que la mayoría de los rivales para rodar rápido en carretera. El motor daba lo mejor de sí a partir de medio régimen, mientras que a pocas revoluciones resultaba un poco perezoso.
La marca pedía 1.878.000 pesetas por el 146 1.4 TS 16v, a lo que había que sumar casi 160.000 pesetas del ABS, otras 50.000 pesetas por el airbag del acompañante y nada menos que cerca de 173.000 pesetas por el aire acondicionado.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS