La estación de Canfranc, con sus casi cien años de historia vigilando el Pirineo, es uno de los parajes más imponentes de Aragón y por eso era el lugar de prueba perfecto para probar el Bestune B70 que nos prestó SZ Motor. Sus carreteras de acceso, reviradas y exigentes, no perdonan tonterías ni al conductor ni a la máquina, y la vuelta de reconocimiento dejó clara una realidad que muchos en la vieja Europa se resisten a admitir: por poco más de veinticuatro mil euros (una cifra por la que las marcas tradicionales ya no te dan ni los buenos días) te puedes llevar una berlina de casi cinco metros con un equipamiento serio y espacio del de antes. No es magia, es una ingeniería china que ya ha madurado y una estrategia de precios que debería meter el miedo en el cuerpo a más de un fabricante europeo que vive de las rentas y el emblema.
Que quede claro desde el principio que no estoy diciendo que estemos ante una obra maestra sin tacha o que por ese precio debas lanzarte a la piscina a ciegas. Lo que digo es que, después de pasar un día entero peleándonos con curvas y puertos de montaña, el B70 te obliga a mirar a la competencia con otra cara. Este tanque ofrece un diseño cuidado al detalle, un interior sólido, agradable, un motor moderno e hiperoptimizado y unas garantías inusualmente largas de siete años o 200.000 km; así que ahora vamos a desgranar lo que trae de verdad y también lo que deberías comprobar antes de firmar, porque aquí no estamos para regalar elogios.
Apariencia y habitáculo: grande en presencia y en sentido común
El B70 mide lo que promete y cumple con la cinta métrica: 4.855 milímetros de largo y 2.800 de batalla, unas proporciones generosas que le otorgan una presencia de berlina de gama alta con trasera fastback, y lo hace francamente bien, destacando una mirada muy afilada con unos faros LED que no solamente son bonitos, sino que alumbran con eficacia, y acompañados de un portón trasero tipo liftback que suma practicidad a la estética. Las llantas de aluminio de 18 pulgadas le quedan al pelo, ni exageradas ni tacañas, y son el calzado que realmente le pega a este coche.
Al abrir la puerta te llevas la primera sorpresa agradable con la pantalla central de 12,3 pulgadas que domina la consola sin llegar a ser dolorosa a los ojos. La conectividad inalámbrica con Apple y Android funciona bien, aunque se requiere adaptador para conectar Android. Cosas de los piques entre Bruselas y Pekín. La calidad percibida ha mejorado exponencialmente respecto a las generaciones anteriores de coches chinos y, a decir verdad, los remates son sólidos; ya quisieras tú que Hacienda te crujiera tan poco como crujen los plásticos interiores de este coche, que presume de materiales coherentes y agradables al tacto. En cuanto a los extras y esas “chorraditas” que a todos nos gustan, lo tiene todo de serie, desde iluminación ambiente hasta techo practicable con cortinilla automática, que para mí es una triunfada que ni siquiera BYD ofrece de serie en su berlina.
En las plazas traseras se nota la batalla larga con unas cifras de espacio para piernas (958 mm) y cabeza (967 mm) que difícilmente verás en berlinas de este rango de precios. Aquí da igual lo gordo que estés, porque tres adultos viajan con holgura, te caben los niños con sus sillitas sus juguetes, y sus “papá, tengo ganas de vomitar” y el portón del maletero se abre tanto que podrías hacer pasar prácticamente un rinoceronte africano. El maletero declara 440 litros en uso normal y hasta 930 litros con los asientos plegados, que es una capacidad de carga con la que, sinceramente, serás la envidia de cualquier mafioso que necesite espacio para sus “negocios”.
El resto de detalles del habitáculo tampoco están precisamente mal: cambio electrónico, freno de mano eléctrico, asientos ajustables eléctricamente delante, hasta 25 huecos de almacenaje para vaciar los bolsillos y unos portavasos en los que de verdad caben vasos. Es esa suma de detalles, más allá de que el coche haga bonito aparcado, la que hace que el coche sea una herramienta espectacular para aguantar el trote de tu día a día.
Motor, transmisión y consumo: moderno, correcto y con matices reales
En España tenemos por ahora el bloque 1.5 turbo de cuatro cilindros y 1.498 cc, que es capaz de declarar unos 165 caballos con 258 Nm de par desde las 1.500 vueltas. La cifra es suficiente para mover esos casi cinco metros de berlina con cierta soltura a costa de que beba un poquito más. El propulsor va ligado a una caja de doble embrague de siete velocidades y tracción delantera, una combinación clásica como el Calippo y que es lo que le va a una berlina con un motor tan optimizado.
En consumo homologa 7,1 litros a los 100 km según el ciclo WLTP (unos 14 km por litro en teoría), pero la vida real es otra historia y aquí tengo que ser honesto porque en autopista hice en torno a 7,9. Si te gusta pisarle como a mí, el consumo se dispara hacia los 10 u 11 litros y se hace un poquito tragón. Es el truco de los turbo modernos: si los maltratas beben carburante a tragos largos, así que el chiste está en tratarlos con cariño.
En lo que respecta a las prestaciones, hablamos de un 0 a 100 en torno a los 11 segundos y de una punta limitada a 181 km/h, que si bien no son cifras de deportivo, son más que suficientes para adelantar a lentos en carretera secundaria. El turbo lag es notorio y se nota especialmente a bajas revoluciones, vamos, que el acelerador responde de 3 a 5 días laborales. No es malo cuando se tiene en cuenta que no hablamos de un deportivo sino de una berlina cómoda, y además con algo de tacto la gestión electrónica y la caja DCT disimulan bien las transiciones entre marchas.
En resumen: estamos ante un motor moderno y una transmisión afinada que ofrecen una buena relación prestaciones-consumo si conduces con cabeza, pero que pasarán una factura mayor si buscas sensaciones fuertes donde no las hay.
En carretera: un chasis que comunica y confort con matices
El B70 me sorprendió gratamente por su coherencia dinámica mientras circulaba por Canfranc y los puertos de montaña anteriores. Lejos de tener una de esas suspensiones chinas tan blanditas o una dirección hiperasistida que te aísla del mundo, nos encontramos con un coche muy comunicativo en el que tanto el volante como la suspensión le dicen exactamente a mis manos y a mi percepción general lo que está pasando en el asfalto. No esperes la manejabilidad de un coche de circuito, pero sí una berlina que no te haga desear haber cogido el autobús.
La estabilidad es más que correcta y los frenos responden con contundencia cuando se les exige. La sensación general es la de un chasis sólido y bien afinado, con una puesta a punto que busca el equilibrio entre la comodidad y la respuesta y te permite disfrutar de tramos revirados sin tener la sensación de estar a punto de salir en la noticias.
El punto débil, como suele ocurrir en este segmento, aparece en autopista a ritmo alto, porque la insonorización es mucho mejor que en otros chinos, pero sigue siendo algo mejorable. Es un detalle a tener en cuenta si pasas muchas horas rodando a 120–140 km/h cada semana.
Si valoras una conducción fina y la comodidad para los viajes largos, el B70 cumple con nota.
Precio, red y conclusión práctica: compra inteligente con condiciones
El precio oficial gira en torno a los 26.890 euros al contado, pero cae hasta los 24.890 euros con las ofertas de financiación, y existen precios puntuales incluso más bajos según el concesionario. A eso añádele una garantía de siete años, que es un argumento poderoso que reduce buena parte del miedo a la procedencia y, comparado con un Superb o un 508, es que no tiene sentido dudar si te llevas un espacio de berlina grande por lo que cuesta un compacto pelado.
En cuanto a la red de servicio, es cierto que los chinos tienen fama de tardar con los recambios, pero los de KnGloo, que es la distribuidora en España, están desplegando una red con más de 30 puntos y con el objetivo de llegar a los 100. Eso sí, hasta que la red se estabilice conviene verificar la cobertura local, por si acaso.
Si priorizas el espacio, el equipamiento y el coste por metro útil, el Bestune B70 es una alternativa que yo mismo me compraría, porque no vas a encontrar fácilmente este paquete por este precio en ninguna otra parte. Si lo tuyo es la calma psicológica que da una marca con décadas de presencia europea, entonces ráscate el bolsillo y busca un buen Audi.
Comprarlo implica un pequeño salto de confianza hacia una marca que llega con garantías y ambición, pero también supone hacerse con una ganga bien construida. Una ganga de casi cinco metros de berlina y con porte de sobra para no sentir ninguna vergüenza al aparcarla junto a un alemán.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS