Lexus TZ: ¿Lujo real o simplemente un contenedor de baterías para flotas VIP?

Lexus TZ: ¿Lujo real o simplemente un contenedor de baterías para flotas VIP?

Mucho lujo 'lounge' para una tecnología eléctrica que se queda a medio gas


Tiempo de lectura: 5 min.

Lexus acaba de presentar el nuevo TZ, su primer SUV eléctrico de tres filas de asientos que promete redefinir el confort en el segmento de los seis plazas. Sin embargo, tras el barniz de lujo y las promesas de una experiencia “lounge” sobre ruedas, se esconde un vehículo que plantea más dudas que certezas para el entusiasta del motor. Basado en la plataforma TNGA y compartiendo ADN con el futuro Toyota Highlander BEV, el Lexus TZ llega a un mercado saturado de gigantes eléctricos donde la eficiencia y la velocidad de carga son las nuevas divisas de cambio, y es precisamente ahí donde el modelo japonés empieza a mostrar sus costuras antes incluso de pisar el asfalto.

A nivel técnico, el Lexus TZ se ofrecerá con dos opciones de batería de 76,96 kWh y 95,82 kWh, cifras que, sobre el papel, otorgan una autonomía máxima de 300 millas (unos 482 kilómetros). En un mundo donde rivales como el Kia EV9 o el Volvo EX90 ya flirtean con capacidades superiores y autonomías reales más desahogadas, la propuesta de Lexus parece quedarse en el aprobado justo. Especialmente si tenemos en cuenta que este vehículo está destinado a transportar a seis adultos y su equipaje, una carga que mermará drásticamente esos números en condiciones de uso real, alejándolo de ser una opción viable para viajes largos sin una planificación milimétrica de las paradas.

El sistema de carga: un paso por detrás

Uno de los puntos más críticos del nuevo TZ reside en su sistema de carga. Mientras que el grupo Hyundai-Kia apuesta por arquitecturas de 800 voltios que permiten potencias de carga superiores a los 230 kW, Lexus se conforma con un sistema que apenas alcanza los 150 kW. Esto se traduce en esperas de 35 minutos para pasar del 10 % al 80 % de capacidad, una eternidad en comparación con los menos de 20 minutos que logran sus competidores coreanos. Para un vehículo que aspira a dar servicio a flotas VIP o familias que valoran su tiempo por encima de todo, esta carencia tecnológica resulta difícil de justificar en pleno 2026.

El diseño exterior sigue las líneas maestras de la marca, con formas angulosas y una presencia imponente que busca transmitir estatus. No obstante, sorprende la ausencia de un maletero delantero o frunk, un espacio que la mayoría de los eléctricos puros aprovechan para guardar los cables de carga o bultos pequeños. Lexus parece haber priorizado el espacio interior y la insonorización, reforzando la estructura y añadiendo materiales absorbentes para lograr, según ellos, el habitáculo más silencioso de su historia. Es una apuesta clara por el confort de marcha, pero que sacrifica la practicidad que se le presupone a una plataforma dedicada a la electrificación.

Lexus TZ (1)

Atmósfera “Driving Lounge” y tracción DIRECT4

En el interior, el concepto “Driving Lounge” intenta compensar la falta de garra mecánica con una atmósfera de primera clase. Los asientos de la segunda fila cuentan con otomanas eléctricas y ventilación, una primicia en la marca que busca mimar a los ocupantes. Sin embargo, para el conductor, la experiencia se resume en una pantalla digital de gran formato y un sistema de sonido activo que imita el ruido de un motor térmico al cambiar de marcha. Es un intento artificial de inyectar emoción a un conjunto que, con 420 CV y tracción total DIRECT4, se moverá con solvencia pero sin la agilidad que se espera de un vehículo que lleva el apellido Lexus.

La capacidad de remolque es otro de los puntos donde el TZ sale mal parado frente a la competencia. Con una cifra máxima de 3.500 libras (unos 1.580 kg), se queda muy por detrás de las 5.000 libras que ofrece el Hyundai IONIQ 9. Esto limita su versatilidad para aquellos usuarios que necesiten transportar remolques o embarcaciones, un uso común en el mercado norteamericano al que este coche apunta con descaro. Parece que Lexus ha diseñado el TZ con el foco puesto en el transporte urbano de lujo y los traslados al aeropuerto, dejando de lado las necesidades de un usuario más polivalente.

Posicionamiento y futuro en el mercado

Al analizar su posicionamiento en el mercado, el Lexus TZ se percibe más como una herramienta para flotas de transporte de lujo que como un vehículo que despierte el deseo del comprador particular. Su precio, que se estima arrancará cerca de los 60.000 dólares, lo sitúa en una zona peligrosa donde el cliente empieza a exigir no solo lujo, sino también vanguardia tecnológica. Con una velocidad de carga mediocre y una autonomía que no rompe moldes, el TZ corre el riesgo de nacer obsoleto frente a una competencia que avanza a pasos agigantados.

En definitiva, el Lexus TZ es un ejercicio de confort extremo envuelto en una tecnología eléctrica que cumple, pero no entusiasma. Es un coche que prioriza el bienestar de los pasajeros de la segunda fila sobre la eficiencia energética o la innovación mecánica. Para el entusiasta que busca en un eléctrico algo más que un electrodoméstico de lujo, el TZ se queda corto. Es, en esencia, un contenedor de baterías muy bien insonorizado y con asientos excelentes, pero que carece de ese “espíritu” que diferencia a un gran coche de un simple producto de marketing para flotas.

La llegada del TZ al mercado a finales de este año marcará el inicio de una nueva etapa para Lexus, pero también pondrá a prueba la lealtad de sus clientes. En un entorno donde el lujo ya no basta para ocultar las carencias técnicas, el SUV japonés tendrá que demostrar que su silencio de marcha y su refinamiento interior son suficientes para compensar una arquitectura eléctrica que parece mirar más al pasado que al futuro. Solo el tiempo dirá si el mercado valida esta apuesta por el confort o si, por el contrario, el TZ acaba siendo un actor secundario en la gran obra de la electrificación total.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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