Algunos quizá recordéis todavía el anuncio del Audi A4 TDI V6, en el que sólo aparecían un camello y un guepardo para publicitar la aparente contradicción de un motor prestacional con consumos frugales. Pues no se me ocurre una mejor comparación para el modelo que os traemos hoy en la saga de “La era de los diésel”: el prototipo Opel Eco Speedster.
He de reconocer que, de principio, me chirriaba un poco asociar el Opel Speedster con un motor diésel. ¡Un modelo basado en un Lotus y que quema gasóleo! Pues sí, pero he de reconocer que los chicos de Rüsselsheim realizaron un muy buen trabajo con este prototipo. El trasfondo no era otro que anunciar la nueva generación de motores a gasóleo que iba a incorporar Opel en su gama, que recibirían la denominación CDTI.
Pero, ¿por qué cambiar la denominación comercial? A fin de cuentas, Opel ya había utilizado las siglas TDI en el Vectra B turbodiésel con inyección directa, y no era la única marca que las usaba. Pero Volkswagen tenía registradas esas siglas, y quizá tuvieron algo que ver las desavenencias entre GM y VAG a raíz del fichaje de José Ignacio López de Arriortúa, el caso es que el grupo alemán hizo valer sus derechos sobre la mítica denominación forzando a Opel, primero, a cambiar las letras TDI por DTI, pero también al resto de marcas externas al Grupo Volkswagen (de aquí la proliferación de siglas por parte de los distintos fabricantes). En los nuevos motores CDTI, la “C” inicial se añadía para hacer referencia al sistema “common rail” (conducto único) que equipaban, y diferenciarlos así de los propulsores más antiguos.
El Opel Eco Speedster: diseñado para batir records
Algo que no pasa desapercibido para ningún amante del motor a la vista de las fotos del prototipo presentado en 2002 es que cambia mucho con respecto al Speedster de serie. Para empezar, el Opel Eco Speedster no es un roadster, sino un coupé. La apertura de las puertas en forma de “alas de gaviota” le da una presencia imponente, y no deja de recordar a otro prototipo de la marca del rayo, el Astra OPC X-treme de 2001, que también tenía una apertura de puertas hacia arriba, aunque no de forma tan espectacular como en el Eco Speedster.
El chasis del Eco Speedster sigue estando basado en el del Lotus Elise, y parece que la norma de Colin Chapman, fundador de la marca de Hethel, de aligerar todo al máximo aquí se lleva a rajatabla. La carrocería es de fibra de carbono, y la masa del conjunto se queda en 660 kilogramos, por debajo del Speedster de serie. Tanto la superficie frontal como la altura son más reducidas con respecto al modelo “de concesionario”, y el coeficiente aerodinámico de 0,20 también es más favorable en el prototipo. La transmisión que monta es la Easytronic, que en esencia se trata de una transmisión manual pero que controla electrónicamente el embrague y el cambio de marchas.
La ubicación del propulsor se mantiene, pero a partir de aquí se acabaron las similitudes. Se trata de un motor fruto de la antigua empresa conjunta entre GM y FIAT con una cilindrada de 1,3 litros y que en el Eco Speedster desarrolla 112 CV. En sus versiones de calle, este bloque se ofreció con varios niveles de potencia en función de los modelos y de la propia evolución del propulsor: 70, 75, 85, 90, 95 y 105 CV. Más llamativo aún es el número de marcas que lo han montado: además de las de GM y FIAT, lo pudimos encontrar en algunos modelos de PSA, Suzuki, Tata o Ford, gracias a los diversos acuerdos que tenían tanto GM como FIAT con otros fabricantes.
Es justo recordar que, en tiempos del primer Opel GT, concretamente en 1972, la firma de Rüsselsheim también realizó un prototipo basado en su deportivo de la época y dotado de un motor diésel de 2,1 litros de cilindrada y 95 CV de potencia, llamado a batir récords. Pero las diferencias con el modelo de serie eran todavía más radicales que en el Eco Speedster. Por otra parte, aunque existe poca información sobre este modelo, Vauxhall también mostró su variante del Eco Speedster. Para la ocasión, el prototipo se renombró como Vauxhall VX220 Eco Diesel Concept, y hasta protagonizó un simpático anuncio de televisión para promocionar los modelos CDTI de la marca en ese momento. Lo tenéis a continuación.
A la caza de los récords
Siguiendo los pasos del prototipo del Opel GT con motor diésel, el Opel Eco Speedster nació también con esta sed de reconocimiento, que no de combustible. En efecto, las intenciones de sus ingenieros eran conseguir una velocidad de 250 km/h gastando sólo 2,5 litros de combustible a los cien kilómetros. Todo un reto. ¿Excesivamente ambicioso quizá? Vamos a verlo.
Para la ocasión, el Opel Eco Speedster CDTI mostraba una decoración específica, manteniendo su color de base pero añadiendo el tradicional color corporativo amarillo de Opel, y las pegatinas de la marca de lubricantes Mobil 1 y del fabricante de neumáticos Bridgestone. La parte superior del parabrisas seguía mostrando con orgullo la palabra “DIESEL” en mayúsculas, mientras que la calandra mostraba una ligera modificación, eliminando la barra horizontal cromada y dejando el logotipo de Opel apoyado sobre la rejilla negra.
Y llegó el día de las pruebas en las instalaciones de la marca. El prototipo debería circular durante 24 horas y demostrar el ambicioso reto. Las cifras hablan por sí solas: un total de 17 récords conseguidos, una velocidad máxima de 256,7 km/h, una velocidad promedio de 225 km/h y un consumo de 2,54 litros a los cien kilómetros. ¡Prueba conseguida!
Conclusión
Mucho han cambiado las cosas desde aquel ya lejano Salón de París de 2002 donde se mostraba al público por primera vez este prototipo. Los denostados motores de combustión se van acercando a ese final impuesto por las normativas europeas, que si no cambian las cosas ocurrirá dentro de diez años, en 2035. Para los modelos ya fabricados, el horizonte se extiende hasta 2050. Modelos como este Opel Eco Speedster se quedarán para el recuerdo de una época en la que todavía se podían comprar coches con buenas prestaciones y consumos frugales a un precio razonable. El futuro que se nos ha impuesto pasa irremediablemente por el coche eléctrico. Por eso, disfrutemos nuestros motores de combustión mientras todavía sea posible.


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Jesus Alonso
Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.