Menu

Coche del día: Opel Speedster 2.2

¡A disfrutar!

Coche del día: Opel Speedster 2.2

Conducir un coche como el Opel Speedster es similar a tener unas vacaciones: deseas que lleguen, las coges con entusiasmo, las disfrutas en la medida de lo posible y se acaban, provocándote un poco de bajón.

Así ocurre con el Opel Speedster 2.2: lo ves en la distancia y sientes un deseo irrefrenable de ponerte al volante; te vas acercando y notas que el corazón palpita a un mayor ritmo; abres la puerta, te colocas en el asiento y lo mejor de todo está a punto de comenzar, como cuando ves desde lejos una isla paradisíaca (a los que les guste la playa).

Sin embargo, nada más ponerte a sus mandos sabes que va a ser temporal. El esfuerzo que hay que hacer para acceder al habitáculo podría ser similar al engorro de tener que volar durante horas para llegar a tu destino, y lo espartano de su interior te recuerda las comodidades y gadgets a los que tienes que renunciar.

Opel Speedster 3

Porque el Speedster estaba ideado para ser disfrutado sin ningún tipo de lujo. En el salpicadero apenas encuentras tres ruletas para la calefacción porque no hay aire acondicionado. Si pasas calor, hay que bajar la ventanilla con una manivela porque los sistemas asistidos brillan por su ausencia.

Es como llegar a Bali y ser consciente de que no hay un Mercadona cerca o que hay que abanicarse con la mano en vez del moderno aparato de aire que has dejado en casa. Aún así, merecen la pena los sacrificios porque sabes que las oportunidades de disfrutar de algo así serán limitadas.

Al pulsar el botón de arranque escuchas un sonido que promete enamorarte y proviene de atrás, pues la configuración de este Opel es de motor central transversal

Se trata de un aparentemente inofensivo 2.2 con 16 válvulas que entrega 147 CV. ¿Pocos? El Speedster homologaba un peso de solo 870 kilos, lo que permitía ofrecer un 0 a 100 en 5,9 segundos. Alcanzar esa velocidad resultaba fácil, pero lo hacía sin la brusquedad que haría entrever su apariencia. De hecho, lo más brusco en ese sentido era el tacto del embrague o una palanca de cambios de rapidez mejorable.

Opel Speedster 4

Pero en un coche como este se buscan más las sensaciones que frías cifras que nos aseguren unos tiempos más o menos rápidos. Aquí tiene que ver mucho su especial configuración. El Speedster compartía chasis con el Lotus Elise, lo cual deja claro que se trataba de un coche especial. Lo es ya por su condición de propulsión trasera, su bastidor realizado en aluminio que redunda en la mencionada ligereza y suspensiones de triángulos superpuestos en ambos ejes.

El conjunto otorga un comportamiento casi de kart con el que disfrutas en carreteras de curvas por su rigidez y la firmeza de las suspensiones. Con el terreno seco y en buen estado se comporta de manera impecable, pero debemos tener cuidado si le exigimos un poco más de la cuenta, pues el tren trasero tiene tendencia a deslizar y el equipo de frenos adolece el paso de los kilómetros antes de lo que nos gustaría. Quizá en todo ello tenga que ver la monta de neumáticos: 175/55 17 delante y 225/45 17 detrás.

Por lo demás, este Opel no es ni práctico ni adecuado para algo más que no sea disfrutar. A sus dos únicas plazas se suma un maletero exiguo en el que apenas cabe una bolsa de viaje. La sonoridad, nuestra aliada en zonas lentas de curvas, se vuelve casi insoportable a velocidades elevadas, porque además la capota de tela no encajaba a la perfección. Y es que el acabado del Speedster no era destacable, mostrando asimismo zonas mal rematadas.

Opel Speedster 2

Puede que sea algo decepcionante como cuando viajas hasta la otra punta del globo y aprecias que el hotel no es tan espectacular como lo pintaban en las fotos. Lo perdonas porque la experiencia en sí merece la pena, pero si lo piensas fríamente quizá no te convenza tanto. En este punto el precio es una variable realmente relevante. En 2001 costaba 33.600 euros, lo que al cambio de hoy suponen 47.500 euros, una cifra alta para un coche eminentemente de capricho.

Porque a casi todos nos encantaría estar de vacaciones eternamente, pero sabemos que eso no es posible. Por ello, poseer un coche como el Speedster en el garaje está al alcance de muy pocos.

De tener la oportunidad de conducirlo sabes que mola, que lo disfrutarás al máximo, pero que tras unos cuantos kilómetros tendrás que volver a tu rutina y al coche que te espera cada día en el garaje para ir a trabajar. Tal vez no tan radical e incapaz de sacarte una sonrisa, pero lo bastante satisfactorio como para no deprimirte a la vuelta…

Calcula cuánto cuesta asegurar un Opel Speedster con nuestro comparador de seguros.

Comparador de seguros de coche
COMPARTE
Sobre mí

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

3
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Rest
Piloto
Rest

Wooooow…uno de mis pura cepa favoritos.

Visceral y espartano, solo merece ser domado por quien desprenda esa pasión emanada vía sentimientos desprovisos de cinismos, postureos y especulación. Hay que ser escrupulosamente respetuoso con su medio ambiente, este vehículo no vale para cualquiera. Se suele invertir mucha pasta en él, para armarlo hasta los dientes con la finalidad de exprimirle cada segundo de gozo.

cristobal torres perez
Invitado
cristobal torres perez

Yo no sé quién escribe esto pero que se busque un trabajo porque esto se le da mal que no veas

Javier Costas
Editor

Puedes hacer un comentario más constructivo y que sirva para todos. Desde luego el autor sabe colocar las tildes en su propio nombre y apellidos, así como usar correctamente las comas cuando escribe. ¿Qué es lo que no te gusta?


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

Miguel A. Ager

Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.