Desde Westchester County, Nueva York, un deportivo ítalo-americano pide un minuto de silencio… y un minuto de verdad, porque es lo que dura el repaso de la casa vendedora, que recorre las funciones principales desde el puesto de conducción para demostrar que todo marcha bien a pesar del paso del tiempo. ¿Cómo no hacerlo, si se trata de un ejemplar celosamente conservado? Los micrófonos, en acción sobre este Lamborghini Countach 5000 QV 1988 para capturar esos sonidos hipnóticos que tan bien van con los clásicos.
No por nada este coche busca atrapar coleccionistas desde donde lo intenta. Toda su vida en el estado de Nueva York. Un historial que se divide en una primera y extensa posesión de casi cuatro décadas, que inició en 1987 con la compra a nuevo en el concesionario Il Cavallino de Long Island, y una segunda y fugaz tras la transferencia al vendedor actual en 2024. Ahora es tiempo de la tercera y, para ello, las puertas de tijera se vuelven a abrir.
Un recorrido por este Lamborghini Countach 5000 QV 1988 con especificaciones norteamericanas
Un black-on-black. Así lo llama Bring a Trailer y no hay nada que objetar. El tapizado interior luce a juego con el exterior Nero Tenebre y el asistente de 1600veloce, firma asociada a cargo de su nueva venta, hace sonar el cuero Nero de la butaca del conductor al sentarse. Tras no dejar lugar a dudas de su tradicional palanca de cambios manual de cinco velocidades, activar el aire acondicionado y jugar unos segundos con el estéreo Alpine configurado en FM, avanza a su show de luces.
Todo sincronizado. Las luces de posición se encienden primero. Acto seguido, los faros escamoteables emergen y parpadean como quien no pierde el encanto. Unas antiniebla Hella apenas prenden para no quitar protagonismo y, junto a los pilotos traseros, las laterales no pierden la oportunidad de resaltar su especificación norteamericana. Es entonces cuando las intermitentes entran en acción para avisar, pero para avisar que hay que subir el volumen.
Paragolpes feos… y en vano
La llave gira en el tambor y el V12 5.2 litros, que en todas estas décadas lo ha hecho recorrer tan solo 3,300 kilómetros, pide algo pero no sé qué. Supongo que empezar a llevar los 420 caballos a las llantas traseras de 15 pulgadas con acabado dorado y calentar los neumáticos Pirelli. El motor de cuatro válvulas por cilindro suena mientras la cámara toma desde donde corresponde: desde atrás. Un plano que marca la diferencia entre oír y escuchar, porque mientras el V12 ronronea, nuestra atención pasa a ser toda del principal distintivo entre versiones regionales.
Malditas normativas de seguridad estadounidenses de aquella época, que obligó a las unidades destinadas al mercado americano –del total de 610 chasis producidos entre 1985 y 1988– a instalar abominables paragolpes adelante y atrás, atentando en ambas secciones contra las formas naturales del modelo. La pena es mayor cuando te enteras que para este ejemplar todo ese equipamiento extra ha sido en vano, porque desde que salió de fábrica hasta la fecha, este Lamborghini Countach 5000 QV 1988 mantiene una vida limpia de accidentes.





Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.