Una necesaria segunda parte sobre el Turbo 100. De hecho, la evolución impostergable ejecutada por Stellantis para modelos de cabecera como los Peugeot 208 y Peugeot 2008 –en el hatchback de cinco puertas ya está disponible y en el SUV urbano se estrenará en mayo de este 2026– se experimenta en la erradicación de la correa de distribución por sobre todas las cosas.
El uso del Turbo de Geometría Variable es vital, porque mejora la conducción independientemente de las circunstancias –ya sea yendo a bajas revoluciones o a altas–, pero hablamos del sucesor del PureTech, un motor que ha estado siendo blanco de críticas y dolor de cabeza para los usuarios por sus fallas mecánicas.
Turbo 100: denominación “PureTech” desestimada, ¿problema solucionado?
De manera tal que, en la balanza, pesa más como prioridad la novedad de la sustitución de la correa por la cadena de distribución. Se debía el fabricante ofrecer una solución de cuajo ante los antecedentes de las numerosas revisiones registradas. Tras el intento de mejora sin éxito mediante la versión Gen 2 del 2022, el Turbo 100 ha llegado para desentenderse del estigma de la denominación PureTech y lo hace como una declaración de principios: un nuevo nombre como confirmación de que ahora sí los contratiempos ocasionados desaparecerán.
De problemas y soluciones se trata esta entrega al paso. En otras palabras –y ya focalizando en lo técnico del motor en cuestión–, de la diferencia entre correa y cadena de distribución. El cambio sustancial implica el adiós a la correa bañada en aceite y, como consecuencia, a las deficiencias producidas por el contacto constante del revestimiento de la correa con el aceite del motor.
Cadena de distribución: prevención, durabilidad, mantenimiento
Pasando a cadena de metal, lo que se evita en el Turbo 100 es la disolución a la que dicho revestimiento, debido a los efectos químicos del aceite, suele exponerse. Cuando esto ocurre en una correa húmeda, al desgastarse el caucho las partículas desprendidas realizan el resto: la obstrucción en la bomba y en los canales de aceite, y en los filtros de aceite y admisión. El resultado es una lubricación deficiente e insuficiente, visitas al taller frecuentes y excesivos costes de mantenimiento.
La cadena de distribución, entonces, impide que lo anterior suceda, mientras garantiza una mayor durabilidad. Las sesiones de mantenimiento pasan a espaciarse con el cambio a cadena. En el caso del nuevo Turbo 100 de Stellantis, los clientes pasarán de llevar sus coches una vez cada dos años o al cabo de 25.000 kilómetros –cuando con el PureTech lo hacían una vez por año o después de 20.000 kilómetros recorridos–, aunque con una revisión anual intermedia.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS