60 años de superdeportivos: Ferrari F355; el mejor coche del mundo

60 años de superdeportivos: Ferrari F355; el mejor coche del mundo

Los superdeportivos favoritos de Javi Martín


Tiempo de lectura: 4 min.

Cuando hablas con un aficionado sobre coches, en una enorme cantidad de ocasiones aparecen los llamados “superdeportivos”: máquinas de muy altas prestaciones, diseño impactante, tecnología y técnica de primer nivel y precios astronómicos que la mayoría de los mortales solo verá una vez en su vida en persona, para tener que conformarse después con verlos en imágenes. Quizá sea por eso que tienen ese aura especial, ese “algo” que levanta pasiones allí donde aparecen, ¿no?

La cuestión es… ¿qué es realmente un superdeportivo? Si hacemos caso a los cánones, el pionero fue el Lamborghini Miura, y con eso como referencia, un superdeportivo es un coche de motor trasero central, diseño muy afilado y agresivo, prestaciones excepcionales y una conducción muy exigente al límite. Eso abre un abanico inmenso de opciones que han evolucionado durante 60 años. Puesto que el Miura se puso en circulación en 1966, ya ha llovido medio siglo y una década desde la aparición del concepto, y aunque la técnica ha avanzado una barbaridad, la esencia sigue invariable.

Así pues, con la excusa del aniversario del Miura y del propio concepto de superdeportivo, en espíritu RACER hemos escogido nuestros dos favoritos de los últimos 60 años, una elección que, al menos por mi parte, ha sido un dolor de cabeza monumental. ¿Quién demonios podría elegir dos coches, solo dos, de todos los monstruos que se han fabricado en este tiempo? Por un lado, escoger el Lamborghini Miura habría sido de lo más previsible —aunque reconozco que me pone los pelos de punta—. Sin embargo, no soy tan de extremos como mis compañeros, quienes, por ejemplo, han optado por salvajadas tecnológicas como el Bugatti Veyron.

Tampoco soy un purista, me da igual si es turbo o automático, no me importa el número de cilindros ni la disposición y tampoco creo que la potencia o la velocidad máxima sean imprescindibles, sobre todo cuando hablamos de algo tan subjetivo como son los gustos personales. Además, hay coches que puedes explicar y coches que te pasan por dentro sin saber muy bien porque.

La chispa inexplicable del Ferrari F355

Por mi parte, el Ferrari F355 es de los segundos, de esos que te llegan sin explicación aparente. Llevo toda la vida sin saber exactamente por qué me gusta tanto. Solo sé que me gusta. La primera vez que vi un Ferrari F355 no recuerdo bien cuántos años tenía, pero sí recuerdo lo que sentí: que ese coche era diferente a todo lo demás. No diferente en el sentido de raro o llamativo. Diferente en el sentido de que tenía algo que los otros no tenían y que no sabía nombrar entonces. Tampoco sé nombrarlo ahora, y creo que eso es, precisamente, lo que hace que sea especial…

Ferrari F355 Berlinetta (2)

Jeremy Clarkson, expresentador de Top Gear y The Grand Tour, describió el F355 Berlinetta de Ferrari, allá por 1996, como «el mejor coche … del mundo … de todos los tiempos»

Perfección estilística salida de Pininfarina

El F355 llegó en 1994 como sucesor del 348, un coche que Ferrari reconocía sin demasiado pudor que no había dado del todo en el clavo. El F355 sí lo dio. Pininfarina tomó las proporciones del 348 -coupé de dos plazas, motor central trasero, líneas largas y bajas- y las afinó hasta conseguir algo que en el automóvil ocurre muy pocas veces: un diseño que no tiene ningún elemento de más ni ninguno de menos. Las salidas de aire laterales integradas en los flancos, la cola limpia sin alerón en las versiones de calle, el frontal afilado con esos faros retráctiles… 30 años después, el F355 sigue pareciendo un coche contemporáneo. Eso no le pasa a casi ningún coche de los noventa.

Una sinfonía mecánica de 380 CV

Pero la carrocería es solo la mitad de la historia. El motor es la otra mitad, y en este caso la otra mitad es extraordinaria. El V8 de 3,5 litros con cinco válvulas por cilindro -cuarenta en total- producía 380 CV y giraba hasta las 8.750 revoluciones por minuto. El sonido que produce ese motor a pleno régimen es una de esas cosas que no se olvidan: no es el rugido grave de un V12, no es la agresividad de un cuatro cilindros turbo. Es algo más agudo, más urgente, con un punto de histeria controlada que hace que levantar el pie del acelerador antes del límite resulte casi imposible. La prensa de la época lo describía como uno de los mejores sonidos que había producido nunca un coche de calle. No han pasado suficientes años como para que eso deje de ser verdad.

El F355 no es el Ferrari más rápido, ni el más potente, ni el más exclusivo. Es, para mí, el más Ferrari. El que concentra mejor que ningún otro todo lo que esa marca ha prometido siempre: emoción, belleza, sonido, carácter. Lo que me despertó de niño sin que supiera por qué me lo sigue despertando hoy, y eso es lo más honesto que puedo decir sobre un coche.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Gonzalo
Gonzalo
2 meses atrás

Suscribo lo dicho en el reportaje, el mejor coche de la historia.


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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.