Mercedes-Benz 300 SL 1960: Un hallazgo de granero para no olvidar los orígenes

Mercedes-Benz 300 SL 1960: Un hallazgo de granero para no olvidar los orígenes

Desde siempre, el clásico alemán fue un deportivo sinónimo de elegancia, pero este ejemplar convertible lo pone en perspectiva


Tiempo de lectura: 3 min.

En una historia de 140 años, la década del 50 no fue un punto justo solo en términos cuantitativos para Mercedes-Benz. Por el dominio en pistas y por los coches que con todos sus factores representaron al fabricante alemán de diseño, de desempeño, la estrella más famosa de la industria recuerda, con la responsabilidad de su memoria intacta, aquellas páginas doradas. En parte, por medio de este Mercedes-Benz 300 SL 1960.

Esa memoria intacta tiene nombre de departamento de marca. Mejor dicho, es tarea de Mercedes.Benz Classic conservarla. El concepto de punto justo no es propuesta de quien escribe. La participación de la división de clásicos en el pasado Rétromobile 2026 se centró en la legendaria 1000 Miglia italiana. Lo había comunicado la propia Mercedes-Benz y en el recinto parisino acabó por confirmarlo cuando dos ejemplares asumieron, por derecho y decantación, el protagonismo: un Mercedes-Benz 300 SLR 1955 y un Mercedes-Benz 300 SL Gullwing del mismo año.

El clásico de clásicos alemán: años dorados en circuito y un ejemplar que se conecta

A este último le espera una largada en primera línea en la edición de este año de la prueba anual de la histórica carrera, hoy ya no tan regida por la exigencia de su tiempo, sino avocada a las velocidades reguladas a respetar por los vehículos participantes que, dicho sea de paso, son aquellos que compitieron en la versión original comprendida entre 1927 y 1957. Lo cierto es que ambos representan a dos coches ganadores, porque mientras el 300 SL de carreras ganaba en la general de la edición 1955, un 300 SL Alas de Gaviota se quedaba con la categoría Gran Turismo para vehículos con motores de 1,3 litros.

mercedes benz 300 sl roadster 1960 jpg

En todo este contexto, en el Rétromobile se pudo ver un tercer ejemplar de la saga 300 SL que, si bien no supo experimentar en su tiempo el arduo camino de Brescia a Roma ida y vuelta por los puntos, por su pasado más reciente se conecta a su manera con los orígenes de competición del modelo. No solo por tratarse del derivado convertible del Gullwing, identificado éste por la solución de sus bisagras al techo como un acceso alternativo ante la imposibilidad ocasionada por la estructura tubular de seguridad que recorría los laterales, sino también por el estado actual.

El hallazgo de granero de un Mercedes-Benz 300 SL 1960: tener presente la herencia

Difícil no asociar el desgaste en su carrocería, con despintados elocuentes y un manto de polvo y tierra con que se lo encontró en un granero en Pensilvania, con los años en que el 300 SL se ponía el overol en los caminos que conformaban la 1000 Miglia original. Aunque la marca no haya dado detalles, está a la vista que se trata de un Roadster con capota dura. En otras palabras, el 300 SL descapotable más bonito de los dos disponibles, con el perdón de quienes consideran al convertible con techo de lona el mejor.

Matriculado por primera vez en 1961, este Mercedes-Benz 300 SL 1960 es un caso de barn find –hallazgo de granero– que pone en perspectiva para, a pesar de tratarse de una unidad de calle, no olvidar el trasfondo competitivo de este clásico deportivo. A menudo, al clásico de clásicos de Mercedes-Benz lo rescatan de la oscuridad. A veces, como el publicado en 2024, en su faceta Alas de Gaviota. Otras, en modo descapotable. Pero siempre sin traicionar la premisa. “Un candidato ideal para una restauración de fábrica por parte de los expertos del Mercedes-Benz Classic Center”, le recomiendan los de Stuttgart al nuevo dueño de este Roadster, para que recupere la elegancia e incremente su conservación. Hasta ese entonces, hasta someterse a los talleres oficiales, en la postal del coche en el granero y en la condición ocasionada por su ostracismo se lee la esencia y la herencia.

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Mauro Blanco

Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.
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