Me gusta el concepto de dimensión paralela. Transitar a ritmo propio mientras el mundo avanza con el suyo. Por tradición, este coche califica. Por novedad en contexto de electrificación, también. Caminas sin destino preciso, entre el pulso constante de la ciudad, y entonces lo ves. Elevado lo justo y un aire familiar que no termina de ser nostalgia ni del todo actualidad. Es el Fiat 600. Te acercas casi por inercia, como si ya lo conocieras. O como si quisieras comprobar qué cambió, porque algo cambió.
Rodeas la carrocería, el lógico primer paso. Las proporciones son modernas, pero esconden el elemento que responde a la noble urgencia. No hay silencio absoluto, no es eléctrico. Tampoco ese murmullo asistido de los híbridos. Aquí hay otra cosa… o lo de toda la vida. Algo más directo. ¡Welcome back, gasolina! Bienvenida también de regreso la caja manual. Todo en su lugar. El nuevo 600 llega no para ser uno más dentro de la gama, sino, con el espíritu y el legado del modelo del pasado, para indicarle a sus hermanos electrificados cómo deben ser las cosas.
Tomas el puesto de conductor y la escena se termina de ordenar. El motor T GEN3 de 100 caballos redobla la apuesta: le garantiza al pequeño italiano –ya no tan pequeño– recuperar la memoria regresando a las fuentes, pero asegurando confiabilidad de última hora. Una dinámica de conducción integral es resultado de la incorporación de un turbocompresor de geometría variable. Mejor respuesta, más eficiencia, mejor rango de potencia, menos fricción en el uso diario… Lo que te da de la primera a la sexta marcha No es solo lo que entrega, sino cómo lo hace.
El nuevo Fiat 600 es gasolina, mecánica afinada y versión de lanzamiento a tono
Estamos, entonces, ante una mecánica que se siente más afinada. Más suave en su comportamiento, pero sin quitarle trabajo al factor humano, el encargado de dosificar según las revoluciones. En simultáneo, la durabilidad y el mantenimiento justo y necesario producto del cambio a cadena de distribución. Que grite el motor, pero no nosotros por los costes en services excesivos, ¿verdad? Nueva fórmula mecánica para todas las versiones, esta del tres cilindros 1.2 sobrealimentado. Pero mejor si viaja a bordo de la que en un futuro lejano, tal vez, aparezca cada tanto como objeto preciado de colección.
El Fiat 600 Street es la vidriera de ingreso a esta nueva era del ahora B-SUV. Edición limitada de lanzamiento, 2.000 unidades, no pidas más. Una sola configuración puesta de manifiesto en el contraste del bicolor, el tratamiento en negro de la calandra, las manillas de las puertas, los emblemas… El acabado de las llantas de 18 pulgadas no desentona. Más bien, todo lo contrario: oficia de toque final al concepto visual y se presume digno de recibir los dones del motor Turbo 100.
Lógica que se expande al interior. Asientos, salpicadero, incluso el techo. Todo en negro para un ambiente más concentrado e inmersivo por estética e intenciones deportivas. Nada está puesto porque sí y el sentido es claro. La gasolina se huele y se escucha, pero también se ve. El Street llena los casilleros, responde a esa dimensión paralela. Nacido para la ciudad, pero no para moverse al pulso de ella.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS