La era de los diésel: SEAT León TDI WTCC: El diésel español que ganó cuatro títulos mundiales y la FIA no pudo parar

La era de los diésel: SEAT León TDI WTCC: El diésel español que ganó cuatro títulos mundiales y la FIA no pudo parar

El primer coche de gasóleo en ganar una carrera puntuable de la FIA y que dominó el WTCC con cuatro títulos mundiales en 2008 y 2009, dos de marcas y dos de pilotos.


Tiempo de lectura: 6 min.

En el verano de 2007, en el circuito alemán de Oschersleben, un SEAT León cruzó la línea de meta en primera posición con un motor diésel bajo el capó. Era la primera vez en la historia que un automóvil propulsado por un bloque de gasóleo ganaba una carrera puntuable para un campeonato del mundo de la FIA. La noticia corrió por los paddocks del World Touring Car Championship con una mezcla de incredulidad y preocupación: si un diésel podía ganar, ¿qué iba a pasar cuando el equipo de Martorell terminara de desarrollarlo? La respuesta llegó puntual. En 2008 y 2009, el SEAT León TDI WTCC ganó los cuatro títulos disponibles —dos de marcas y dos de pilotos— y nadie pudo hacer nada para evitarlo, ni siquiera la FIA con sus lastres de penalización.

La historia del León TDI en el WTCC es, en realidad, la historia de una apuesta. SEAT llevaba compitiendo en el campeonato mundial de turismos desde su creación en 2005, primero con el Toledo Cupra y después con el León de segunda generación equipado con motor de gasolina atmosférico. Los resultados eran buenos —victorias puntuales, subcampeonatos— pero BMW dominaba con sus Serie 3, coches con más recursos de desarrollo y una aerodinámica favorecida por su carrocería de tres volúmenes frente al hatchback del León. En ese contexto, el director deportivo de SEAT Sport, Jaime Puig, tomó una decisión que nadie en el paddock había contemplado seriamente: competir con un motor turbodiésel de inyección directa en lugar de seguir desarrollando el gasolina.

Todo tenía su lógica, aunque no era tan obvio. Un diésel de competición ofrecía dos ventajas estructurales sobre un gasolina equivalente: más par a bajas revoluciones —decisivo para las salidas y las aceleraciones desde velocidades medias— y un consumo menor que podía traducirse en estrategias de carrera diferentes. El inconveniente era que nadie lo había hecho antes a ese nivel, lo que significaba que SEAT Sport iba a tener que resolver problemas que ningún otro equipo había encontrado ni documentado. La apuesta era real, no cosmética.

El motor y el reglamento

El bloque elegido fue el Volkswagen EA189 TDI de 2,0 litros, el mismo cuatro cilindros turbodiesel de inyección directa que equipaba el León de calle en sus versiones más potentes. El reglamento S2000 del WTCC exigía que el motor de competición partiera de un bloque de serie, y SEAT Sport lo tomó al pie de la letra: el desarrollo se hizo sobre el motor de producción, sin partir de cero. El resultado fue un bloque capaz de entregar 280 CV a 4.000 rpm y un par máximo de 450 Nm a 2.500 rpm —cifras que en términos de par superaban ampliamente a los gasolina rivales, que trabajaban a regímenes más altos con curvas de par menos generosas en la zona baja.

La transmisión era secuencial, la suspensión delantera de tipo McPherson con triángulo inferior y la trasera multibrazo, ambas con muelles helicoidales y amortiguadores de gas. Los frenos delanteros eran discos ventilados de 332 mm con pinzas de cuatro pistones, los traseros discos de 280 mm con pinzas de dos pistones. El peso mínimo reglamentario con piloto era de 1.140 kilogramos —el mismo que los gasolina— lo que situaba al diésel en igualdad de condiciones sobre el papel, con la ventaja del par en la práctica.

SEAT León TDI WTCC (2)

2007: el debut y la primera victoria histórica

El León TDI debutó a mediados de la temporada 2007. En su primera aparición en Oschersleben logró lo que nadie había conseguido antes: una victoria de un diésel en un campeonato FIA. Antes de que acabara el año sumó dos victorias más. SEAT terminó subcampeona de marcas y de pilotos —cerca, pero todavía no suficiente—. Lo suficiente, sin embargo, para que el resto de equipos entendiera que el proyecto de Martorell iba en serio.

La temporada 2008 fue la confirmación. Yvan Muller, el piloto francés que había llegado a SEAT Sport procedente de Chevrolet, dominó el campeonato de forma consistente y se proclamó campeón del mundo de pilotos. SEAT se llevó el título de marcas. Era la primera vez en la historia que una marca española ganaba un campeonato del mundo de la FIA en cualquier categoría. El dato técnico que lo hacía doblemente histórico: lo habían conseguido con un motor diésel, en un campeonato en el que todos los rivales corrían con gasolina.

En 2009, SEAT alineó cinco León TDI con Yvan Muller, Gabriele Tarquini, Jordi Gené, Tiago Monteiro y Michel Nykjaer. La temporada fue todavía más dominante. Gabriele Tarquini se proclamó campeón de pilotos y estableció el récord histórico de puntos en una temporada WTCC —una marca que no se superaría—. SEAT repitió el título de marcas. Cuatro títulos mundiales en dos años, doce victorias en 2008 —exactamente la mitad de las carreras disputadas—.

Los lastres que no frenaron a nadie

La FIA intentó equilibrar la competición. Ante la superioridad manifiesta del León TDI, la organización introdujo un sistema de lastre adicional progresivo para penalizar a los coches más rápidos. La lógica era la misma que se aplica en cualquier campeonato cuando un competidor domina de forma excesiva: añadir peso hasta que el rendimiento se iguale. El problema era que el par del TDI a bajas revoluciones era tan superior al de los gasolina rivales que los lastres no conseguían compensarlo de forma efectiva. SEAT seguía ganando.

Fue la propia SEAT quien puso fin al programa, retirándose del WTCC al acabar la temporada 2009. No los retiraron los rivales ni los penalizó la normativa hasta hacerlos incompetitivos: se fueron cuando decidieron que el ciclo estaba cerrado, con cuatro títulos en el bolsillo y el récord de puntos en una sola temporada. El León TDI campeón de 2008 con Yvan Muller forma hoy parte de la colección de SEAT Históricos en Martorell.

Lo que demostró ese programa va más allá de los resultados deportivos. En un momento en que la industria del automóvil promovía el diésel como tecnología de futuro —eficiente, potente, adecuado para todos los usos— SEAT Sport llevó esa misma tecnología al circuito y ganó con ella un campeonato del mundo. No fue un experimento ni una demostración de laboratorio: fue competición real, contra rivales serios, con los mismos reglamentos y el mismo peso. El diésel ganó porque era mejor en ese contexto. Que años después el escándalo de las emisiones cambiara radicalmente la percepción pública del gasóleo no borra lo que aquellos León hicieron en pista.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
Suscribir
Notificar de
guest

0 Comentarios
el más nuevo
el más antiguo el más votado


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.