Hablar de Honda y Mugen es hablar de toda una vida recorrida por empresas hermanadas por el objetivo de enaltecer el poderío automovilístico del fabricante japonés. En simultáneo con el ocaso de la primera generación, la versión R GT del NSX lanzada 20 años atrás le dio continuidad al superdeportivo en el ámbito de los circuitos –de los pertenecientes a la categoría GT500 del Súper GT nipón, para ser exacto– y, de inmediato, continuó su linaje, con el experimento definitivo: el RR Mugen Concept. Dos décadas después, la firma subsidiaria regresa a escena.
En este caso, con el modelo de alto rendimiento que recogió el legado y, hasta la fecha, a la espera de su sucesor, se encargó de representar a la marca en la misma categoría. Así como el Honda Civic Type R ya se empieza a extrañar en Europa, a la propuesta pensada para convertirlo en algo superior a su configuración estándar, los propietarios del cuatro puertas deberían ir a buscarla a la isla del sol naciente. Un equipamiento tan completo que, obtenido como la suma de todas sus partes, revela un precio de impacto en la comparativa.
Comparativa con lo que cuesta un Honda Civic Type R. ¿Un deportivo con valor de mercado equivalente u optimizar tu Type R con paquete aerodinámico cortesía de esta proveedora a la que la reputación le precede? Pregunta exclusiva, claro está, para quienes posean al samurái japonés que dos años atrás fue noticia por batir el récord de tiempo de vuelta en el Infierno Verde en la categoría de los tracción delantero de producción en serie. Es que se trata de un kit que, al tipo de cambio actual, Mugen vende por unos 54.000 euros. Es decir, entre 4.000 y 5.000 euros más barato del precio al que todavía se anuncia en España y, aun más interesante, bastante más costoso de lo que el modelo sale en Japón.
Denominado Mugen Group.B, este paquete, cuyas piezas serán lanzadas al mercado de manera progresiva, se resume, según la firma, en “una reducción de peso de aproximadamente 38 kg y un aumento de la carga aerodinámica de aproximadamente el triple que la del vehículo estándar”. Parte de esta reducción radica en los conductos de refrigeración para los frenos y el radiador, la cámara de combustión, la tapa del motor, el capó, los guardabarros, el difusor y ambos alerones traseros, todo en fibra de carbono.
Sin embargo, es más que un kit aerodinámico. El Group.B da a los clientes la posibilidad de cambiar los frenos de fábrica por un sistema de alto rendimiento que, según Mugen, ha sido desarrollado para circuitos internacionales, y cuya potencia de frenado, puesta a prueba en pista con los discos a altísimas temperaturas, eleva la vara del coche. Acompañando al difusor, el sistema de escape que propone está hecho de titanio, cuenta con tubos de mayor diámetro y aligera al Type R casi nueve kilogramos.
Párrafo final con mención especial para las tomas de aire incorporadas al capó, debajo del cual se conserva, sin retoque alguno, el motor de cuatro cilindros de dos litros sobrealimentado de casi 330 caballos. Unas tomas que, por decantación, nos confirmarían que este Type R mejorado es obra y arte de Mugen si la única información posible fueran las imágenes. Hablamos de un estilo concebido en forma de branquias que hace a la identidad de la empresa: funcional y visualmente marcó la diferencia entre el NSX-R GT y el concepto Mugen en su tiempo, y ahora ocurre lo mismo con el hatchback deportivo, donde, a propósito, esta marca registrada, que se extiende a los pasos de rueda delanteros, no se ve nada mal.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS