Coche del día: FIAT Tempra 1.9 TD SX

Coche del día: FIAT Tempra 1.9 TD SX

Grande y cómodo, pero torpe en carretera y con un motor tosco y poco progresivo


Tiempo de lectura: 3 min.

El FIAT Tempra 1.9 TD SX era una de las versiones más completas del modelo italiano, lo que también afectaba, obviamente, a su precio. Y aunque sea FIAT, que por lo general siempre ha tenido precios interesantes, no era el caso del Tempra, cuyas tarifas estaban por encima de la media de su categoría: 2.370.060 pesetas –310.000 pesetas más caro que su hermano gasolina, por cierto–.

Los años 90 fueron importantes para FIAT, y lo fue porque en aquellos años, pusieron en circulación una gran cantidad de modelos sobre una misma plataforma, la que daba soporte al FIAT Tipo. Una base que llegó a servir como punto de partida para modelos como los FIAT Bravo de mediados-finales de los años 90 o incluso para el Alfa Romeo GTV. La primera vez que se usó esa plataforma –la Tipo Due– fue con el FIAT Tipo lanzado en 1988, al que siguió el FIAT Tempra.

El Tempra era, en realidad, la versión sedán del Tipo, aunque a simple vista no se aprecie desde el primer momento. La firma italiana quiso diferenciar ambos modelos, se buscó evitar que se considerara al Tempra como un Tipo algo más grande, como hizo Ford con el Escort y el Orion, por ejemplo. De hecho, el Orion era uno de los rivales del Tempra, al igual que el Kadett sedán, el Volkswagen Jetta o el Renault 19 Chamade. Todos derivados de compactos, aunque algunos con mayor presencia que otros, como el Ford Orion o el Opel Kadett sedán, ambos con una planta que desprendía más categoría, aunque fueran compactos “con culo”.

La instrumentación digital fue toda una innovación, aunque también fue un foco constante de problemas

FIAT Tempra (2)

No obstante, no se podía negar que el FIAT Tempra era interesante, al menos estéticamente. Sus líneas y sus volúmenes eran equilibrados –faltaban muchos años para que aparecieran los diseños con líneas sin ton ni son–, y además, presumía de una buena aerodinámica para la época –coefiencie de 0,3, el más bajo de su categoría–. Eso, combinado con un nuevo motor turbodiésel, le convertía en uno de los coches con un consumo más bajo del mercado. Motor que, por cierto, sentaba las bases del 1.9 JTD que vendría después.

Sentar las bases no quiere decir que fueran el mismo motor, porque no lo eran. En el caso se llegaba a los 1.929 centímetros cúbicos –carrera larga, por supuesto: 82,6 por 90 milímetros–, culata de dos válvulas y un solo árbol de levas, inyección indirecta Bosch, turbo KKK tarado a 0,8 bares, intercooler… La potencia era de 92 CV a 4.100 revoluciones y el par ascendía a los 19,4 mkg a 2.400 revoluciones y se enviaba a las ruedas delanteras mediante un cambio manual de cinco relaciones y un desarrollo bastante ajustado para un turbodiésel –la cuarta era de 30,10 kilómetros/hora y la quinta, de 42,28 kilómetros/hora–.

Ya entonces se lograban buenas prestaciones con motores “a gasóleo”, aunque todavía se estaba lejos del refinamiento que tendrían después. Sin ir más lejos, se decía que este motor turbodiésel era tosco y poco progresivo, que para colmo, tenía que lidiar con un comportamiento dinámico del chasis poco refinado. El FIAT Tempra era grande –más que la media de su segmento– y sus 1.280 kilos se consideraban muchos para un compacto, aunque fuere con carrocería de tres volúmenes, lo que se achacó como culpable de su tendencia subviraje. No obstante, la estabilidad era muy alta en cualquier circunstancia y el coche, en general, no era lento, aunque pinchaba en algunos ejercicios. Destacaba en velocidad máxima con casi 180 kilómetros/hora, así como en aceleración, con un 0 a 400 metros en 18,84 segundos, pero no en recuperaciones, haciendo los 1.000 metros en quinta desde 50 kilómetros/hora en 41,66 segundos. Los consumos, según la revista Autopista, se quedaban en 7,7 litros de media.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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