Opel no ha podido resistirse a jugar con nuestra memoria emocional. Antes de su puesta de largo oficial en el Salón de París en octubre, la marca del rayo ha sacado a pasear los prototipos del nuevo Corsa GSE. Pero lo ha hecho con un “traje” de camuflaje que, lejos de ocultar sus formas, grita a los cuatro vientos de dónde viene: un vinilo de rayas y cuadros en negro mate, amarillo y blanco que es un homenaje directo a los míticos tapizados del Corsa A SR y GT de finales de los 80.
Un puente entre el GSI y el GSE
No es un detalle banal. En una industria donde las siglas deportivas caen en el olvido o se descafeinan, Opel quiere dejar claro que GSE (Grand Sport Electric) es el sucesor espiritual de aquellas tres letras, GSI, que tanto respeto imponían en los tramos. Vincular visualmente este nuevo modelo con la primera generación del Corsa —el coche que puso a Figueruelas en el mapa mundial— es una declaración de principios: Opel no quiere que este sea “un eléctrico más”, quiere que sea un coche con alma.
¿Qué podemos esperar bajo el vinilo?
Aunque los detalles técnicos se guardan bajo llave hasta su estreno en París, la lógica de la familia GSE ya nos da pistas sólidas. En el Astra y el Grandland, estas siglas significan chasis rebajado, una puesta a punto de la suspensión más firme (probablemente firmada por Koni) y una dirección más comunicativa –nada como las viejas hidráulicas, eso está claro–.
Sin embargo, el gran misterio reside en su tren motriz:
- La opción radical: Heredar el esquema de sus hermanos mayores con doble motor y tracción integral, lo que permitiría que rondara entre los 240 y los 280 CV, convirtiéndolo en un “cohete” de bolsillo capaz de merendarse a más de un compacto deportivo de combustión y haciendo que sea el Corsa de producción más potente hasta la fecha.
- La opción sensata: Stellantis tiene un catálogo de motores eléctricos cada vez más nutrido y la lógica interna manda. Es muy probable que Opel no quiera entrar en el terreno de Alfa Romeo (con los 280 CV del Junior) o de Abarth (con los 240 CV del 600e) para evitar el canibalismo entre marcas. Por eso, todas las quinielas apuntan al motor de 213 CV que ya monta el Opel Grandland Electric. Sería la cifra perfecta: suficiente para ofrecer sensaciones de auténtico hot-hatch sin comprometer la jerarquía del grupo.
El Corsa más agresivo hasta la fecha
Lo que sí dejan ver las fotos de Stellantis, a pesar del patrón geométrico, es un frontal Opel Vizor mucho más marcado, con tomas de aire más generosas y unas llantas de aleación de diseño específico que parecen buscar ese equilibrio entre aerodinámica y estética “racing”.
Opel sabe que el mercado de los hot-hatches eléctricos está empezando a hervir con rivales como el Alpine A290. Con el Corsa GSE, la marca alemana busca golpear primero apelando a la lógica que los hizo grandes: un coche rápido, con una estética reconocible y, sobre todo, una herencia que sus competidores no pueden comprar.


Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS