El Iconic SP lleva desde 2023 alimentando fantasías y Mazda sigue sin confirmar nada en firme, aunque sus directivos dejan caer que el proyecto no está muerto ni mucho menos. La clave estaría en un híbrido con motor Wankel que permita disfrutar del empuje rotativo sin que las emisiones lo manden a la cuneta.
Moritz Oswald, responsable de planificación de producto en Europa, lo ha dejado bastante claro en una entrevista con Auto Express: si alguien puede sacar adelante un deportivo así, esa es Mazda, porque entusiasmo no falta aunque la chequera mande.
Mucha pasión y una cuenta de resultados que cuadrar
Oswald reconoce que la empresa está llena de locos por los coches y que las ganas de lanzar algo emocional sobran, aunque matiza que Mazda también necesita generar ingresos, así que la ilusión por sí sola no basta para aprobar un proyecto de esta envergadura. El MX-5 sigue ejerciendo como buque insignia y referencia deportiva de la marca, pero el propio Oswald admite que podría haber algo similar o superior en el futuro.
Los prototipos como el Iconic SP cumplen precisamente esa función: tantear el terreno y medir cuánto interés real despierta la idea antes de comprometer millones en desarrollo, porque Mazda quiere saber si el mercado respondería o si el coche se quedaría en capricho de nicho.
Christian Schultze, subdirector de I+D en Europa, añade otra capa al asunto al recordar que Mazda fabrica coches para gente normal, no juguetes de seis cifras. Hacer un deportivo creíble por 100.000 euros es una cosa; hacerlo accesible para el común de los mortales es un rompecabezas bastante más complicado, y ahí es donde la marca se juega su identidad.
El reto, entonces, no es solo técnico sino también comercial, porque Mazda podría crear un deportivo brillante pero necesita que su precio no espante a la clientela que define a la marca desde hace décadas.
El Wankel busca un traje que le siente mejor
Mazda recuperó el motor rotativo hace poco, aunque lo hizo de una forma que dejó frío a más de uno: como simple generador de electricidad en un sistema de autonomía extendida, y el propio Schultze admite que esa configuración no vale para un deportivo porque el conductor quiere sentir la potencia del Wankel directamente en las ruedas, no solo escuchar su zumbido de fondo mientras un motor eléctrico hace el trabajo real.
La alternativa pasaría por un híbrido en paralelo en lugar de uno en serie, algo mucho más cercano a lo que prometía el Iconic SP en 2023. Esa arquitectura permitiría combinar la entrega característica del rotativo con el par instantáneo de un motor eléctrico, y el resultado podría ser bastante más emocionante que cualquier cosa que Mazda haya ofrecido desde el RX-7.
Schultze también juega la carta de la sostenibilidad al sugerir que un rotativo alimentado con combustibles neutros en CO₂ eliminaría el complejo de culpa del conductor, porque el coche sería compatible con los objetivos medioambientales sin renunciar al placer de un motor de combustión peculiar y adictivo.
El camino, eso sí, está lleno de obstáculos reales porque las emisiones siguen siendo un escollo serio (viable pero difícil, según sus propias palabras) y Mazda necesita explorar todas las posibilidades antes de dar luz verde. El heredero del RX-7 sigue vivo en la cabeza de quienes mandan en Hiroshima, pero nadie debería esperar una fecha de lanzamiento pronto.
Un sueño que depende de los números tanto como de la ingeniería
Mazda lleva décadas demostrando que sabe hacer coches que emocionan sin arruinar a quien los compra (el MX-5 es la prueba viviente), así que el deportivo rotativo híbrido tiene sentido emocional y técnico, pero la marca necesita que los números cuadren antes de pasar del prototipo a la cadena de montaje. La puerta sigue abierta; otra cosa es que alguien se atreva a cruzarla.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS