“Mejor seis que cuatro”, deslizaban meses atrás los entusiastas de Mercedes AMG respecto de los reportes que adelantaban que el fabricante alemán avanzaría en 2026 con los motores de seis cilindros en reemplazo de los I4. Los planes para modelos como la berlina compacta AMG C63 se reservaban, sobre este aumento de cilindrada, la continuidad de la tecnología híbrida enchufable. Distinto es el caso del Mercedes AMG GLC 53, una versión de estreno dispuesta a deja atrás las motorizaciones con cuatro cilindros y el sistema híbrido enchufable que este SUV coupé llevaba en su opción más potente, y a priorizar, en su lugar, la deportividad con más sonido y más olor a gasolina.
El GLC con diseño fastback irradia carácter y transmite sensaciones de alto rendimiento ya desde el modelo Mercedes-Benz. Pero las apariencias engañan aún menos en la versión de Affalterbach. Recuerdo haberlo visto por primera vez cuando la marca lo presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra del 2023, y recuerdo haber percibido su impacto de proyecto serio. El GLC Coupé intenta serlo y no se queda en lo visual, aunque la vidriera nunca deja de influir y, tanto aquellas llantas de 20 pulgadas vistas en la versión 63 como el acabado plata magno Hightechsilver de Manufaktur, jugaban sus cartas.
Mercedes AMG GLC 53: la renovación de un SUV coupé convincente desde la primera hora
Pero de arranque el coche no dio lugar a dudas sobre sus intenciones. Sería un SUV coupé rompedor desde la mecánica y las primeras impresiones ya se expresaban debajo del capó, y no en su encanto exterior. Nada nuevo, pues, en definitiva, hablamos de un AMG, de alto rendimiento por derecho. Pero es que en ciertos casos no conviene dar nada por sentado. En pocas palabras, aquel lanzamiento dio que hablar con un título en la guantera que mereció la pena resaltar más allá de su intrínseca deportividad: con 680 CV, llegaba a nosotros el M139I, el cuatro cilindros de producción en serie más potente del mundo.
Pero a los proyectos serios hay que sostenerlos y más que eso, mejorarlos para alimentar las ambiciones al volante de los usuarios. “Mejor seis que cuatro”. Y el momento para el GLC Coupé llegó. Aquí no encontraremos esos 680 CV porque no hay motor eléctrico de más de 200 caballos para combinar como en el caso del PHEV, pero indefectiblemente representa un escalón superior en relación con la versión 43 con tecnología microhíbrida. De todos modos, mejor no desviar el foco en las comparativas de cifras, porque esta optimización recibida de última hora, por lo que representa en su conjunto, le da las armas al nuevo GLC 53 de posicionarse en un escalón superior.
Repensando el carácter visceral
Se mantiene el generador de arranque de 48 voltios, pero ahora, repito, para asistir con sus 22 CV a un seis cilindros sobrealimentado de 449 CV y 600 Nm de par, que a 5.200 revoluciones por minuto puede aumentar a 640 Nm durante un lapso máximo de diez segundos activando el overboost. Nueva culata, nuevo sistema de admisión y una renovación del sistema de escape que es vital para llevar al coche a otro nivel sonoro. Allí, el Mercedes AMG GLC 53 ha recibido unos resonadores especiales. En esencia, un AMG centrado en marcar la diferencia desde la respuesta y la acústica.
Promesa sensorial, pero también de versatilidad de conducción, por su modo drift mediante paquete opcional, por su suspensión adaptativa y debido a la capacidad de giro del eje trasero, cuyo ángulo y dirección cambian según si se viaja a velocidades de hasta 100 km/h o de más de 100 km/h, moviendo las ruedas posteriores en dirección opuesta a las delanteras en un ángulo de hasta 2,5 grados, o bien paralelamente a ellas en uno máximo de 0,7 grados, respectivamente.
Pero el encanto no se negocia, las apariencias no iban a engañar justo ahora. En un proyecto convincente, las ambiciones al volante deben ser alimentadas, así también como un estilo que no podía sufrir el desfasaje. Unas nuevas llantas de 21 pulgadas, que combinan su acabado negro mate con el negro brillante de las pinzas de freno, ejecutan todo este trabajo, mientras un exterior negro metalizado manda al cajón de los recuerdos a aquel plata magno, como certificación de que un seis cilindros microhíbrido ha llegado para repensar el carácter visceral del SUV coupé.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.