Hablar del Lexus ES es hablar de una de las instituciones más respetadas dentro de la propia Lexus y dentro del segmento E, donde modelos como el BMW Serie 5 o el Mercedes Clase E campan a sus anchas, o al menos lo así ha sido durante mucho tiempo. Con más de 35 años de historia y siete generaciones a sus espaldas, el ES siempre ha sido el abanderado del confort silencioso y las proporciones clásicas. Sin embargo, para 2026, Lexus ha decidido romper el molde sin perder, o al menos así es la intención, un ápice de su esencia: llega el primer ES totalmente eléctrico, una berlina que no solo cambia su mecánica, sino que redefine lo que debemos entender por lujo en la era de la electrificación.
Contextualicemos el desafío técnico que supone este modelo. Diseñar un sedán eléctrico suele derivar en coches excesivamente altos debido al paquete de baterías ubicado en el suelo, lo que a menudo rompe esa silueta estilizada y baja que tanto nos gusta en una berlina o un sedán de representación. Para evitar este efecto “SUVizado”, los ingenieros y diseñadores de Lexus han recurrido a lo que han llamado “proporción áurea” y a un ingenioso truco visual que denominan Signature Line.
Esta moldura en negro brillante que recorre la talonera engaña al ojo humano, reduciendo visualmente la altura del lateral y manteniendo esa apariencia baja y estilizada. El resultado es un coche que mide lo que debe medir una coche del segmento E, pero que ofrece una habitabilidad interior que esperarías de un SUV de gran tamaño gracias a la ausencia de túnel de transmisión y a una distancia entre ejes bastante amplia.
Spindle Body: El nuevo lenguaje visual
Fijándonos en su estética exterior, el nuevo ES estrena el concepto que la marca denomina Spindle Body. La conocida calandra de doble punta de flecha, que ha definido a la marca durante la última década, ahora evoluciona: está completamente carenada para mejorar la eficiencia aerodinámica y se funde de forma orgánica con la carrocería. Está flanqueada por unas ópticas LED de última generación que reinterpretan la clásica “L” de Lexus con un diseño mucho más agresiva y tridimensional.
Pero donde realmente saca pecho el equipo de diseño es en la zaga. La caída del techo tipo fastback es, probablemente, la más fluida y equilibrada que han dibujado hasta la fecha. Esta línea termina en una banda luminosa que recorre todo el ancho del vehículo e incorpora, por primera vez en este modelo, el logotipo de la marca iluminado, aportando una firma lumínica nocturna inconfundible.
No obstante, aunque por proporciones y algunos detalles se puede considerar un auténtico Lexus, la marca arriesga y mucho en todo el diseño. Es un coche que grita claramente “modernismo eléctrico”, pero para ello pierde algo de esencia Lexus en todas sus formas. Se han dejado llevar por las modas de la exageración y el “instagrameo”, que como ocurre en todas las marcas de alta gama, tiene fecha de caducidad.
El interior del ES 2026 es un ejercicio de minimalismo tecnológico donde lo que no se ve es tan importante como lo que se toca, elevando el concepto de hospitalidad a un nuevo nivel
Lexus Invisible Tech y el espíritu Omotenashi
Dentro del habitáculo, Lexus huye de la tendencia actual de llenar el salpicadero con pantallas gigantescas de aspecto frío en las versiones europeas –en las versiones para el mercado chino es un despropósito–. En su lugar, presenta la tecnología Lexus Invisible Tech. Se trata de una banda interactiva que recorre el salpicadero y que parece una simple moldura decorativa de alta calidad hasta que pulsamos el botón de encendido.
En ese momento, los controles y la información necesaria se iluminan a través del propio material, siguiendo el principio del Omotenashi –la hospitalidad japonesa de anticiparse a las necesidades del huésped–: ofrecer lo que necesitas solo cuando lo necesitas. Es una buena idea, elegante y muy refinada, pero conlleva la desaparición de los mandos físicos y la adopción de superficies táctiles que, como hemos visto en otras ocasiones, no son lo más recomendable. Además, se han sustituido los plásticos convencionales por molduras de bambú con impresión avanzada de luz, creando una atmósfera cálida y artesanal que recuerda más a una sala de té japonesa que a un gadget tecnológico.
Aunque llegará a España en la primavera de 2026 conservando también sus eficientes versiones híbridas autorrecargables, este Lexus ES eléctrico marca el camino de lo que debe ser una berlina de Lexus. Es un coche que deja clara su posición, es tecnológico y pretende demostrar que está un paso por delante de sus rivales alemanes. Es la prueba definitiva de que, incluso en un mercado obsesionado con los SUV, todavía hay un hueco privilegiado para la elegancia de una berlina bien ejecutada y mejor pensada. Solo falta ponernos a los mandos y comprobar hasta que punto Lexus ha sabido encontrar el camino que, por ejemplo, Mercedes perdió hace tiempo.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".