Polestar y el peligro de morir con las botas puestas: ¿Es el fin de los híbridos o el principio del fin de Lohscheller?

Polestar y el peligro de morir con las botas puestas: ¿Es el fin de los híbridos o el principio del fin de Lohscheller?

Pureza o muerte: el nuevo CEO de Polestar reniega de los híbridos en el momento más crítico para el coche eléctrico


Tiempo de lectura: 4 min.

En el convulso mundo del automóvil actual, hay una línea muy fina entre ser un visionario y ser un kamikaze. Michael Lohscheller, el nuevo CEO de Polestar, parece haber decidido cruzarla sin mirar atrás. En unas declaraciones recientes que han levantado ampollas en la industria, el directivo ha despreciado los híbridos enchufables (PHEV) calificándolos de “tecnología anticuada”. Asegura que su marca no caerá en la tentación de usarlos porque sus clientes “eligen el futuro, no el pasado”. Es un órdago en toda regla que ignora la cruda realidad del mercado global.

Contextualicemos el escenario: estas palabras llegan justo cuando el mercado del coche eléctrico vive un frenazo de realidad sin precedentes. Mientras gigantes como Mercedes-Benz, Audi e incluso su propia “prima” Volvo han tenido que admitir que los motores de combustión e híbridos vivirán mucho más de lo previsto, Polestar se enroca en una pureza eléctrica que, de momento, solo les está costando dinero. Es valiente, sí, pero también es ignorar que el cliente actual busca soluciones de movilidad, no dogmas de fe climática.

Adiós al nicho: La nueva estrategia de “volumen”

Pero el plan de Lohscheller va más allá de la mecánica. Según informaciones recientes de Autocar, el directivo planea alejar a Polestar de los modelos de nicho y de lujo extremo, como el esperado Polestar 5 GT, para centrarse en “victorias rápidas” en los segmentos de gran mercado. El objetivo es cubrir hasta dos tercios del mercado global con nuevos modelos y carrocerías que permitan alcanzar el volumen de ventas necesario para sobrevivir. Tras su paso por Opel, VinFast y la polémica Nikola, Lohscheller sabe que Polestar necesita flujo de caja urgente, no solo coches de exposición en salones de diseño.

Lohscheller: Un historial de “manazas” que no invita al optimismo

Sin embargo, la jugada genera dudas que rozan el pánico estratégico cuando analizamos quién está al mando. Lohscheller no es un recién llegado, pero su hoja de servicios parece más la de un especialista en liquidaciones que la de un constructor de marcas. Tras su paso por Opel, donde no terminó de encontrar el rumbo antes de la intervención de Stellantis, saltó a la aventura vietnamita de VinFast, una estancia tan fugaz como intrascendente. Pero el punto más negro de su currículum es, sin duda, su etapa en la polémica Nikola, una empresa que pasó de ser la “Tesla de los camiones” a un castillo de naipes judicial y financiero.

Polestar (2)

Que un directivo con este historial de “tierra quemada” llegue a una Polestar que necesita ventas urgentes, no discursos sobre la “pureza de la ciencia”, es cuanto menos preocupante. Decir que el mundo necesita simplificarse y que el híbrido es “demasiado complejo” es un argumento técnico válido desde la ingeniería, pero comercialmente es un campo de minas. Ignorar la tecnología de –falsa– autonomía extendida que los fabricantes chinos están usando para merendarse el mercado es, directamente, no querer ver por dónde sopla el viento.

Con Lohscheller al volante, Polestar parece haber pasado de ser la joya tecnológica de Geely a convertirse en el último experimento de un directivo que ha dejado más dudas que certezas en cada puerto donde ha atracado.

La ironía es que Polestar nació con un híbrido enchufable: el espectacular Polestar 1. Aquel coche demostró que se podía combinar lo mejor de dos mundos con diseño escandinavo y prestaciones de infarto. Ahora, Lohscheller reniega de ese ADN fundacional para apostar todo al “eléctrico o nada”, mientras Volvo sigue vendiendo XC60 y XC90 híbridos a manos llenas para financiar la carísima transición de todo el grupo.

Un nicho peligroso frente a Tesla y China

Al cerrarse la puerta de los híbridos, Polestar se queda sola en un nicho cada vez más estrecho. Por un lado, tiene a una Tesla que domina en costes, y por otro a unos fabricantes chinos que no tienen reparos en ofrecer autonomía extendida si eso es lo que el comprador demanda. La pregunta es si los clientes realmente “creen en la ciencia” tanto como para ignorar la falta de infraestructura de carga en media Europa, o si terminarán comprando ese “futuro” en una marca rival que no les obligue a tantos sacrificios. Solo el tiempo dirá si Lohscheller es el único que ve el camino con claridad o si está apretando el nudo de una soga al cuello. Pureza o muerte; veremos qué dice el balance de 2027.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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