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El Diccionario Apócrifo del Automovilista (X)

Conoce los intrincados significados de las palabras

El Diccionario Apócrifo del Automovilista (X)

Cocinadas a fuego abrasador y con mucho tedio, hemos hecho una nueva entrega del Diccionario Apócrifo del Automovilista usando como ingredientes chapa oxidada, Uranio-235 y ambientador de pino. Los académicos que tenemos a sueldo hacen pues una nueva contribución a la ampliación del contubernio de erudición de nuestros lectores. He aquí la selección semanal:


A

Aparcamiento

(Sustantivo) Espacio destinado para dejar el vehículo un tiempo indeterminado. En teoría existen de dos tipos: público y privado. El aparcamiento privado suele estar disponible, pero suele ser caro; su precio está en torno al precio de una cena que se sirve por la zona, por lo que cuando vamos a cenar debemos contar con un comensal más. En cuanto al público, es comparable con el lince ibérico: te alegras cuando ves uno, te parece precioso, es algo más pequeño de lo que pensabas y te echas a llorar cuando te enteras de los muchos que había antes y de los poquitos que quedan ahora.


C

Consumo, mejoras de

(Sustantivo) El consumo de un vehículo depende de muchas variables. En primer lugar, si el motor es de combustión interna, el ciclo diésel aprovecha hasta el 41% de la energía del combustible, frente al 37,3% en caso de que sea ciclo Otto, esto es, si el combustible es gasolina. En el caso de vehículos híbridos, pueden recuperar un 45% de la energía en las deceleraciones, por esto se ve reducido el consumo. En el caso de que el motor sea eléctrico, el aprovechamiento es superior al 90%. Como no siempre podremos comprar un nuevo vehículo, revisemos las medidas que podemos adoptar para ahorrar con nuestro vehículo:

  • Respetar las normas de circulación y conducir de manera segura, así nos ahorraremos las multas.
  • Conducir suavemente y anticipándonos a la situación, sin frenadas ni aceleraciones bruscas.
  • No llenar el depósito de combustible a más de su mitad, al igual que cuando le damos la vuelta al jamón, al ver que nos queda menos de la mitad siempre vamos más despacio.
  • Adelantar sólo a vehículos lentos, adelantar a rápidos sólo nos llevará a esperar más tiempo delante del semáforo.
  • Conducir siempre bajo de vueltas, pero no tan bajo como que el motor no funcione bien, o sea, ni sí ni no, una cosa que esté bien.
  • Planificar las rutas con antelación, calcular el gasto del combustible al precio máximo de combustible de los últimos tres meses e ir con una bolsa de pipas a llorar al parque más cercano recordando lo pobres que somos.
  • Mantener el vehículo en perfecto estado, la grúa tarda mucho y sale muy cara cuando estamos de ruta.
  • Acordarse de los amigos: para apuntarse en sus excursiones y pagar los gastos del vehículo a medias, si son muy amigos gorronear directamente y ya si eso sacáis cuentas.
  • Mantener el vehículo limpio para ver perfectamente, los mejores lavaderos son la casa de nuestros padres, la de nuestros amigos o la de un vecino que se despiste. Aquí no hace falta sacar cuentas, lo que tenéis que hacer es decirles qué jabón y limpiadores deben comprar para vosotros.
  • Hay quien dice que conducir pegado al vehículo anterior ahorra combustible, pues conducimos a rebufo, pero ahorraremos más si ese vehículo nos remolca;sin embargo, ahorraremos más si el conductor anterior nos llena el depósito; aun más, si directamente nos regala el vehículo y su combustible.
  • Como dato científico, la universidad de Berkeley, California, presentó un estudio en el que afirma que se puede llegar a un consumo 0 si utilizamos bien el cambio, los pedales y el manillar de una bicicleta.

P

Premonición

(Sustantivo) Capacidad de conocer el futuro inmediato sin más que proponérselo. Es una técnica utilizada por algunos conductores en curvas muy cerradas y en cambios de rasante. El resto de los conductores no adelantamos en esos tramos ni aunque lo diga el BOE, por lo peligroso que es. Existe otro tipo de conductores que adelantan en curvas cerradas o cambios de rasante y no tienen premonición, ni vienen de otro planeta, ni hablan con su dedo índice, son simplemente unos temerarios y no tienen espíritu RACER.


T

Toma de aire

(Sustantivo) Apertura sobre la carrocería de un automóvil de cualquier tipo, bien sea de un coche, motocicleta, avión o aeroplano. Su utilidad fue en tiempos inmemorables la de obtener un conducto de aire frío y limpio para refrigerar o alimentar un motor de combustión interna, sin embargo, hoy en día ya no tienen esa utilidad. Las entradas de aire sobre el capó de los vehículos de los años 60 eran para tomar el aire limpio, sin polvo ni barro del camino. Al añadir un filtro de papel ya no es necesario. Las tomas de aire frontales se utilizan para la refrigeración de los radiadores, pero ahora que los motores tienen un rendimiento más elevado necesitan menos refrigeración. Las inferiores se utilizan para refrigerar los frenos delanteros. Las entradas laterales suelen ser para refrigerar el motor y frenos traseros, no sirven si no hay mecánica en la parte trasera. Como estas aperturas son muy utilizadas en los vehículos de carreras y estos vehículos corren mucho, lo lógico es abrir muchas entradas en los turismos, así también correrán más, aunque sean eléctricos.


Invitamos a nuestros lectores a plantear dudas lingüísticas que serán aclaradas en sucesivas entregas de este diccionario, una vez hechas las consultas con nuestros académicos a sueldo.

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Sobre mí

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.