Audi celebra en 2026 medio siglo desde que presentó su primer motor de cinco cilindros en el Audi 100 de 1976. Cinco décadas de un motor que empezó como solución técnica a un problema de espacio y acabó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la marca. Desde rallies del Grupo B hasta el actual RS 3 con 400 CV, el cinco cilindros ha demostrado ser mucho más que una rareza técnica: es parte fundamental del ADN de Audi.
La historia arranca a principios de los 70, cuando los ingenieros de Audi necesitaban más potencia para el Audi 100 de segunda generación. Los cuatro cilindros disponibles se quedaban cortos, y los seis en línea no cabían en el vano motor sin destrozar el reparto de pesos. Así que optaron por el cinco cilindros derivado del motor EA 827, un cuatro cilindros usado en todo el Grupo Volkswagen. Con 2.144 centímetros cúbicos, el nuevo motor entregaba 136 CV gracias a un sistema de inyección moderno que mejoraba eficiencia y entrega de potencia. Las entregas del Audi 100 5E comenzaron en marzo de 1977.
El primer diesel llegó en 1978 con dos litros y 70 CV atmosféricos. Un año después, Audi presentó el primer cinco cilindros gasolina turbo: 170 CV y 265 Nm en el Audi 200 5T, cifras impresionantes para la época. Pero el salto definitivo vino en 1980 con el Audi quattro original, que combinaba turbo, intercooler y tracción total permanente en un paquete técnico revolucionario. Arrancó con 200 CV y en 1982 le dio a Audi el título de constructores en el Mundial de Rallies. Hannu Mikkola ganó el título de pilotos un año después.
En 1983 llegó el Sport quattro, 24 centímetros más corto y con motor de cuatro válvulas por cilindro que entregaba 306 CV. Fue el coche alemán más potente homologado para carretera hasta ese momento. La versión de Grupo B arrancaba con 450 CV y evolucionó hasta los 598 CV del Sport quattro S1 que Walter Röhrl llevó a la victoria en Pikes Peak en 1987. Entre medias, Stig Blomqvist ganó el título de pilotos y Audi el de constructores en 1984 con la versión A2 de 360 CV.
Audi presentó en 1989 el 100 TDI, primer cinco cilindros turbodiésel con inyección directa y gestión electrónica completa: 120 CV desde 2.5 litros. En 1994 llegó el Avant RS2 con 315 CV, modelo fundacional de una nueva clase de coches: el familiar con potencia de deportivo. A mediados de los 90, los V6 empezaron a reemplazar al cinco cilindros, y en 1997 desaparecieron las últimas versiones: el 2.5 TDI del A6 y el turbo de 2.2 litros del S6.
El regreso llegó en 2009 con el TT RS: 340 CV desde 2.5 litros con turbo e inyección directa montado transversalmente. También equipó el RS 3 Sportback, y en 2012 el TT RS plus subió a 360 CV. En 2013, el RS Q3 fue el primer SUV compacto en llevar este motor. La generación de 2016 aumentó potencia un 17% hasta 400 CV y 480 Nm mediante construcción ligera y reducción de fricciones internas.
Desde 2021, el RS 3 monta una versión afinada con 400 CV y 500 Nm disponibles entre 2.250 y 5.600 rpm. Acelera de 0 a 100 km/h en 3.8 segundos y alcanza hasta 290 km/h con el paquete RS dinámico y frenos cerámicos. La potencia máxima llega a 5.600 rpm y se mantiene hasta 7.000 rpm, rango amplio que mejora la respuesta en cualquier régimen.
El sonido del cinco cilindros es inconfundible, resultado directo del número impar de cilindros y el orden de encendido 1-2-4-5-3. Este patrón alterna entre cilindros adyacentes y separados cada 144 grados de rotación del cigüeñal, creando un ritmo único. La geometría del colector de escape y los tiempos de flujo variables entre válvulas y turbocompresor contribuyen al carácter sonoro distintivo. El control variable de las válvulas de escape introducido en el RS 3 de 2021 amplía el espectro sonoro y lo hace más presente en modos dinámicos.
Actualmente, el 2.5 TFSI se fabrica a mano en Győr, Hungría, sin robots. Veintiún estaciones donde especialistas altamente cualificados montan cada motor antes de enviarlo en tren a Ingolstadt para el “matrimonio” con el RS 3. Pesa unos 160 kilos y mide menos de 50 centímetros de largo, perfecto para instalación transversal. Cárter de aluminio, cigüeñal hueco, pistones aligerados, camisas con recubrimiento de plasma y gestión térmica avanzada reducen peso y fricciones mientras optimizan potencia y eficiencia.
Cincuenta años después, el cinco cilindros de Audi sigue vivo en el RS 3, último bastión de una arquitectura que empezó como compromiso técnico y acabó siendo leyenda.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS