Están los coches de colección y luego este. No hay cintas que valgan ni barreras protectoras que alcancen. A un vehículo de estas características –a un vehículo con tanto peso simbólico, mejor dicho– únicamente le cabe una vitrina. Estamos en un momento clave en la historia. Cada unidad BMW que lleva la insignia M y sus tres tiras tricolores, y cada campeonato obtenido en las carreras de los últimos 50 años, deben la vida a este ejemplar que, como caído del cielo –como aparecido de las sombras, jugando con la imagen de portada–, nos quiere hacer creer que el tiempo no ha pasado.
Un “Santo Grial”. Así lo denomina el concesionario Dylan Miles que lo anuncia a la venta y no es para menos. ¿Para qué seguir recurriendo al misterio? Estás viendo al primer BMW M fabricado y merece ser tratado como tal. A eso se han estado dedicando. “Durante la última década, el E9/R1 se ha beneficiado de una restauración experta, con el foco puesto en preservar la originalidad de este coche de enorme importancia”, explica la empresa, al respecto.
Por algo recién en 2025 se exhibió en concurso por primera vez, por algo recién en 2021 se lo vio por primera vez en público, en el Festival de la Velocidad, después de tres décadas. Entre las restauraciones de los últimos años y la eterna conservación de parte de su propietario hasta este momento vigente, el BMW 3.0 CSL 1972 debió entregarse a su destino: tras sentar las bases y transmitir su legado a los M modernos, pasó de los circuitos al coleccionismo privado. Eso sí, no a formar parte de una colección cualquiera, ya que cayó en las manos de un experto en BMW y en competición. No se podía esperar menos que eso.
El valor de este ejemplar es especial porque sí, es el primer BMW M que los alemanes construyeron –en el invierno de 1972/1973–, pero sobre todo por haber sido fabricado como coche de pruebas y desarrollo. Esa fue su razón de ser de primera instancia, antes de que le siguieran 20 unidades Werks CSL más: 11 del total de 21, incluyendo a este chasis génesis E9/R1, llegó a correr para el equipo oficial BMW Motorsport, mientras que la otra mitad fue a parar a otros equipos y, en ocasiones, con la carrocería CSL a medio hacer.
Tras un paso por Monza como coche de prueba y de repuesto, este BMW empezó a competir, pero tuvo que esperar hasta principios de julio de aquel ’73 para servirse en pista del equipamiento aerodinámico que el equipo había desarrollado utilizando, precisamente, el E9/R1. Una vez homologado por la FIA, que imponía un mínimo de 1.000 unidades del CSL de serie para su aprobación en circuito, el Batmobile Aero Kit, que además de los agregados de carrocería incluía un nuevo motor de 3,5 litros, empezó a hacer de las suyas por los puntos, pero su injerencia fue tanto en circuito como para la posteridad.
Su imponente alerón delantero, su alerón trasero y la alta carga aerodinámica en ambos inmortalizaron el diseño del BMW 3.0 CSL 1972, y en ellos se ilustran los orígenes de los coches de la división de alto rendimiento del fabricante alemán. Sin dudas, la anécdota que mejor simboliza a este BMW data del día anterior a la homologación de su paquete aerodinámico. El BMW 3.0 CSL 1972 E9/R1 había pasado la clasificación del 30 de junio de 1973 sin el Batmobile, que fue homologado llegada la medianoche. Los ingenieros aprovecharon hasta el último instante en el concesionario local de BMW para la conversión y uno de los mecánicos lo regresó al circuito de Mainz-Finthen justo antes de que comenzara la carrera.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS