La mayoría de la gente solo conoce Rolls-Royce, Bentley, Jaguar o Aston Martin cuando habla de lujo británico. Con suerte, alguno menciona Rover en sus buenos tiempos, pero hay un nombre que pasó sin pena ni gloria y que ahora resulta que mola bastante: Alvis. Un coleccionista llamado Alan Stote lo revivió hacia 2008 después de comprar todo el inventario original de piezas; ahora su equipo restaura clásicos y fabrica “continuaciones” para quien quiera un coche nuevo con ese espíritu olvidado.
Alvis Car and Engineering Company Ltd. de Coventry existió desde 1919 hasta 1967, cuando Rover la cerró definitivamente. No fue ninguna marca menor: fabricaron coches de lujo, vehículos blindados a cascoporro, motores de aviación y hasta innovaron con el primer coche de tracción delantera del mundo en 1928 (no, no fue el Citroën Traction Avant) y la primera caja totalmente sincronizada en 1933.
Un cambio de tercio: Del TD21 al TF21
Alvis se dedicaba hasta mediados de los 50 sobre todo a las típicas berlinas con aire anticuado, pero el TD21 cambió las tornas. Salió en 1958 y se fabricaron 1.069 unidades. El carrocero suizo Graber firmó el diseño, mientras que Park Ward (filial de Rolls-Royce) fabricaba los cuerpos. Llevaba un seis en línea de 3.0 litros propio con 115 CV, conectado a una caja manual de cuatro velocidades de Austin Healey.
La firma decidió montar discos en las cuatro ruedas a partir de 1962 porque el progreso no espera a nadie. El coche pesaba lo suyo y los frenos delanteros solos no daban el nivel de confianza esperado. Consiguieron un coche equilibrado que combinaba elegancia con prestaciones decentes, aunque nunca fue un cohete: lo suyo era viajar con clase y llegar sin agobios.
El TE21: Subiendo la apuesta y el estilo
El TE21 cogió el testigo con 353 ejemplares fabricados entre 1963 y 1966. La potencia subió a 130 CV, ayudando a mover mejor los casi 1.500 kilos del conjunto. Seguía siendo un coche para gente con dinero que buscaba algo diferente al confort británico habitual, sin renunciar a esa presencia que solo dan los coches bien proporcionados.
La caja ZF de cinco velocidades que montaban algunos ejemplares mejoraba bastante la experiencia en autopista, donde el modelo anterior se quedaba corto de desarrollo. Los acabados interiores mantenían el nivel artesanal de Park Ward, con cueros nobles y maderas bien trabajadas. No era ostentoso como un Rolls ni deportivo como un Jaguar, pero tenía su propia personalidad.
El TF21: El canto del cisne de Coventry
El TF21 llegó en 1966 como el último modelo de la saga. Solo vivió hasta 1967, año en el que Alvis cerró definitivamente su división de automóviles. Se fabricaron apenas 106 unidades. La marca subió la apuesta con un motor de 150 CV que le permitía alcanzar los 190 km/h, convirtiéndolo en el Alvis más rápido jamás fabricado.
Lo malo es que costaba más que un Jaguar o un Mercedes-Benz equivalente. Cuando los números no salen y el mercado te da la espalda, poco puedes hacer; Rover decidió que no merecía la pena seguir invirtiendo en una marca que vendía tan poco y cerró Alvis, aprovechando sus recursos para otros proyectos.
Mantener uno de estos coches sale caro porque las piezas escasean y los mecánicos especializados todavía más. Las restauraciones de coches raros siempre cuestan el triple de lo previsto cuando aparecen problemas ocultos; las piezas hay que fabricarlas a medida, lo que convierte cualquier proyecto en una aventura económica arriesgada.
¿Cuánto cuesta un Alvis hoy en día?
Los precios actuales de un TF21 Drophead Coupe oscilan entre los 46.000 euros para un ejemplar en buen estado hasta los 110.000 euros si buscas calidad de concurso. Un TE21 Drophead puede costar algo más por ser ligeramente más raro, mientras que las versiones hardtop suelen valer la mitad: la gente prefiere los clásicos británicos descapotables.
Una restauración completa puede salir mucho más cara que comprar directamente una unidad perfecta en subasta. Como decimos siempre: compra el mejor coche que puedas permitirte, porque si te lanzas a restaurar un cascajo pensando que ahorrarás dinero, acabarás llorando cuando veas la factura final.
Para los que quieran un Alvis nuevo, la actual Alvis Car Company Limited ofrece continuaciones hechas con especificaciones originales. No es barato, pero te llevas un coche con garantía y sin óxido. Al final, el Alvis drophead sigue siendo una opción fascinante para quien busque exclusividad y ese encanto especial de los coches hechos con mimo, algo que Jaguar o Bentley ya no podían ofrecer de la misma manera.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS