Renault acaba de comprobar que hay vida más allá de los SUV y que un utilitario eléctrico puede volver a ser un pelotazo comercial. El nuevo R5 ha desbordado todas las previsiones y ha convertido la fábrica de Douai en un hervidero de actividad, con turnos de día y de noche funcionando a destajo para atender una demanda que no da tregua, así que lo que empezó como una apuesta arriesgada se ha transformado en el mayor éxito reciente de la marca.
La cosa va tan en serio que la planta escupe cerca de 900 coches eléctricos al día, la inmensa mayoría R5, porque los operarios han pasado de trabajar a ritmo normalito a funcionar como una cadena que no puede permitirse ni un respiro. Cualquier fallo se traduce en meses de espera para clientes que ya llevan tiempo esperando su coche, así que el margen de error es prácticamente nulo. Lo curioso es que Renault esperaba un buen recibimiento pero probablemente no se atrevía a dar por seguro que el R5 iba a funcionar tan bien, total que ahora tienen el problema contrario: demasiada demanda y una fábrica puesta al límite. El reto está en mantener el equilibrio y no meter la gamba con subidas de precio o versiones mal planteadas que estropeen todo lo conseguido.
El coche que ha puesto patas arriba el mercado francés
El Renault R5 se ha colocado como el coche eléctrico más vendido en Francia, por delante incluso del Tesla Model Y, que ha tenido que conformarse con la segunda posición. Apenas un año después de su lanzamiento, la producción acumulada superó las 100.000 unidades el pasado noviembre, una cifra que dentro de la propia marca nadie se atrevía a pronosticar con tanta rotundidad.
En España la cosa también funciona, aunque con menos intensidad porque el R5 cerró el año pasado en quinta posición con 4.123 unidades matriculadas, mientras que por detrás crece la amenaza china con marcas que vienen pegando fuerte. El modelo se mueve bien en el mercado doméstico, aunque fuera de Francia tiene que pelear más para hacerse un hueco.
En Douai, donde se fabrica, el efecto ha sido inmediato porque la planta trabaja a pleno rendimiento y, aunque allí también se ensamblan modelos como el Alpine A290, el Nissan Micra o los Renault Scénic y Mégane E-Tech, el R5 concentra cerca de dos tercios de la producción total, así que el resto de modelos están ahí pero el protagonista absoluto es el utilitario eléctrico.
La presión es brutal porque hay que producir más y más rápido sin comprometer la calidad, algo que no es fácil cuando tienes clientes esperando su coche desde hace meses y cualquier fallo puede convertirse en un problema de imagen. El R5 lo estaba haciendo casi todo bien hasta ahora, así que meter la pata a estas alturas sería un error garrafal.
Refuerzos desde Córdoba, Marruecos y Ucrania
Para sostener este ritmo de producción hacen falta personas, muchas personas, porque Renault se ha visto obligada a crear un turno de noche con unas 600 personas, algo que no se improvisa de la noche a la mañana ya que encontrar operarios cualificados lleva su tiempo. La búsqueda ha sido intensa y, en algunos casos, poco convencional, así que ante la urgencia el grupo ha recurrido incluso a trabajadores desplazados temporalmente desde su planta de Córdoba, en Argentina, donde la carga de trabajo es menor.
Además, ha reforzado la plantilla con trabajadores temporales procedentes de Marruecos y con refugiados ucranianos y afganos, ampliando así el abanico de perfiles disponibles y demostrando que cuando la demanda aprieta, las soluciones vienen de donde haga falta.
Esta situación no será algo puntual ni mucho menos porque Renault ya ha confirmado que el refuerzo de plantilla continuará en el tiempo, con la firma prevista de 700 contratos indefinidos en el complejo de ElectriCity, consolidando así el impacto positivo del R5 también en el empleo local, así que no es solo un éxito comercial sino que además está generando trabajo estable en una zona que necesita impulso industrial.
El movimiento tiene sentido porque Renault no puede permitirse quedarse corta con un modelo que está funcionando tan bien, así que si la demanda sigue a este nivel, lo lógico es asegurar la producción con contratos fijos en vez de andar improvisando con temporales cada dos por tres. La marca está dando pasos en la dirección correcta, al menos de momento.
El dilema de aprovechar el éxito sin meter la gamba
El Renault R5 ha demostrado que hay espacio para un coche eléctrico compacto, atractivo y con precio razonable, algo que no todos los fabricantes tienen tan claro, así que ahora la pelota está en el tejado de la marca porque una cosa es triunfar con el lanzamiento y otra muy distinta es mantener el nivel sin estropear la fórmula.
Renault tiene que evitar caer en los errores habituales que han enterrado a otros modelos exitosos porque subir los precios sin ton ni son porque el coche se vende bien es una tentación peligrosa que puede espantar a los clientes que estaban dispuestos a apostar por el R5. Lo mismo pasa con lanzar versiones mal planteadas o una estrategia de equipamientos errática que diluya todo lo conseguido hasta ahora.
El caso del Renault ZOE es un aviso claro de lo que no hay que hacer porque el modelo funcionaba estupendamente, pero la marca fue metiendo mano en precios y versiones hasta que el coche perdió el sentido y los compradores se fueron a otras opciones. Si el R5 acaba igual, será una oportunidad perdida de las gordas porque el mercado ha demostrado que está dispuesto a comprar este tipo de coches si se hacen bien.
De momento, Renault va por buen camino porque el R5 tiene precio competitivo, diseño atractivo y prestaciones decentes para lo que pide, así que esperemos que la marca sepa aprovechar esta oportunidad para convertir al R5 en su modelo más vendido y no termine fastidiándolo con decisiones comerciales absurdas que acaben con el tirón del coche. Tienen el éxito en la mano, pero ahora toca no meter la gamba y mantener el nivel sin ponerse demasiado listos con los precios.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS