Coche del día: Peugeot 406 Coupé 2.0 16v

Coche del día: Peugeot 406 Coupé 2.0 16v

Versión de acceso a la gama del coupé francés


Tiempo de lectura: 4 min.

El Peugeot 406 Coupé 2.0 16v era, como cabe imaginar, la opción de acceso a la gama del coupé francés. Un coche que buscaba asentar las ventas del modelo en una época, mediados de los 90, en la que se podía escoger entre una interesante oferta de coupés. Entre ellos, el Peugeot 406 Coupé 2.0 16v destacaba por diseño, pero también por un planteamiento más burgués y representativo.

Presentado en el salón de París de 1996, el Peugeot 406 Coupé logró poner a todo el mundo de acuerdo en una cosa: era uno de los coches más bellos del panorama mundial. Pero claro, había sido Pininfarina quien había dado forma al modelo y, ya se sabe, Pininfarina suele acertar en casi todos sus diseños, además, no olvidemos que la firma francesa y el diseñador iitaliano ya habían trabajado juntos en otras ocasiones, como los Peugeot 405, Peugoet 605, el Peugeot 404…

El 406 Coupé nació como nacen los grandes coches, con una historia de lo más pasional. Se decía que Pininfarina había vendido a los franceses un diseño que, en realidad, había sido creado para Ferrari pero que los italianos habían rechazado. La historia cuenta que en Pininfarina, resentidos por la negativa, decidieron buscar una forma de demostrar que su diseño era no bueno, sino el mejor, contactaron con Peugeot para que lo pusieran a la venta sin cambios y además, en masa.

La historia se desmintió desde la misma Pininfarina, aunque no fue instantáneo, de hecho, no fue aclarado hasta una década después del cese de producción, lo que ayudó a mantener la esencia y el aura de coche especial a pesar de que, en realidad, no era más que Peugeot 406 recortado, salvo su carrocería específica y diseñada ex profeso para la marca francesa.

Hay una historia que dice que el Peugeot 406 Coupé fue una propuesta rechazada por Ferrari para el 456. Esto no es cierto. Fue diseñado específicamente para Peugeot, con un encargo muy claro: crear un coche que fuera el sucesor espiritual del 504 Coupé. Davide Arcangeli hizo un trabajo excelente partiendo de una hoja en blanco

Peugeot 406 Coupé 2 0 16v (2)

Su conducción de “coche terrenal”, lejos de la magnificencia de Ferrari, se podía ver en las opciones motoras. El acceso a la gama era un dos litros que no llegaba, siquiera, a los 150 Cv. Concretamente, era un cuatro cilindros de 1.998 centímetros cúbicos, culata de 16 válvulas y dos árboles de levas, inyección y admisión atmosférica. Rendía 135 CV a 5.500 revoluciones y 18,7 mkg a 4.200 revoluciones. Son cifras que se quedaban un poco por debajo de otros motores de la misma categoría, como el 2.0 16v del Alfa Romeo GTV, que se iba hasta los 150 CV. Incluso el 1.8 16v del Coupé FIAT podía plantarle cara con sus 130 CV.

El caso es que, en el fondo, todo era problema de la forma de entender el coche. El Peugeot 406 Coupé 2.0 16v no era un deportivo puro, ni siquiera lo pretendía. Era un coupé elegante con base de sedán “de papá”, que solo buscaba ofrecer un toque exclusivo y una conducción más cercana a un Gran Turismo que a un deportivo al uso. Por eso, el 2.0 16v y su cambio manual de cinco relaciones hacían un buen conjunto sin necesidad de unas prestaciones desbordantes. La velocidad máxima, por ejemplo, era de 203 kilómetros/hora, los 1.000 metros con salida parada los completaba en 33,12 segundos y el 80 a 120 kilómetros/hora en quinta requería de 17,74 segundos.

Aunque fue uno de los coches más bonitos de su época, tuvo que verse las caras con rivales más que dignos. Los mencionados Alfa Romeo GTV y Coupé FIAT presumían de ser, igualmente, diseños de Pininfarina y de un talante más deportivo. El Opel Calibra se había dejado de fabricar, pero su aura y la disponibilidad en el mercado de segunda mano era otra cosa a tener en cuenta. El BMW 318is tenía esa imagen premium que muchos buscan y el Hyundai Coupé 2.0 era imbatible en precio.

Por otra parte, el planteamiento más burgués, con suspensiones suaves, asientos amplios y cómodos y un motor de poco carácter, dibujaban un comportamiento y una conducción claramente sosegada, aunque no por ello lenta. No era un coche de emociones fuertes en curvas o en frenadas, era un coupé para presumir de imagen y disfrutar de una conducción rápida, pero sin excesos.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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