Coche del día: Opel Ascona (C)

Coche del día: Opel Ascona (C)

El primer Opel “todo delante” del segmento D


Tiempo de lectura: 5 min.

Al igual que la semana pasada os hablábamos del Opel Manta (A), quizás para esta deberíamos haber hecho lo propio con su primo hermano -el Ascona-, y hacerlo de su primera generación. Pero no, esta vez empezaremos por el Opel Ascona (C) -el último- por algo muy simple: fue el primero -y único- que se comercializó en nuestro mercado y fue un exitazo. Se presentó en el Salón de Frankfurt de 1981.

Situémonos en el final de la década de los 70: el mercado español empieza a experimentar los primeros atisbos de apertura tras el final de la dictadura en todos los aspectos, y más en concreto en el asunto de la compra de un nuevo vehículo. La elección por parte de los compradores ya no se reducía casi en exclusiva a modelos de Renault, Citroën o SEAT (de fabricación nacional) y empezaba el desembarco de otras marcas europeas y americanas.

El cliente que quisiera optar por uno del Viejo Continente, y en concreto, uno alemán; tenía que tener un poder adquisitivo elevado y aspirar a la compra de alguno Premium como el Mercedes-Benz 190 -desde 1982-, BMW Serie 3 (E21) o Serie 3 (E30) y, por último, el Audi 80 (B2). Con la llegada del Opel Ascona todo eso cambió, ya que por fin existía la forma asequible de acceder a un coche con todo el aura de la tecnología alemana.

Opel Ascona Sedan C1

Opel Ascona Sedan (C1)

Opel Ascona SR CC C1

Opel Ascona SR CC (C1)

El Ascona (C), que empezaría su periplo en 1981, fue fruto del plan J-car de General Motors, de la que formó parte Opel desde finales de los años 20 del siglo pasado hasta 2017. Plan que tenía como fin unificar plataformas entre sus modelos medios y dotarlos de motores más pequeños y económicos. Plataformas de tracción delantera siempre con motores transversales, por cierto.

No fue el primero con este esquema dentro de la marca del rayo, este “honor” recae en el Kadett (D) de 1979

Nuestro contendiente estaba situado a medio camino entre los Kadett -segmento C- y Rekord/Senator -berlinas de representación de la marca, segmendo E-. Para que nos entendamos, no es más que el padre de los posteriores Vectra y el abuelo de los actuales Insignia. Como todo modelo de Opel que se precie, en el mercado británico sería comercializado con la marca propia, concretamente como Vauxhall Cavalier, mientras que en América Latina lo hizo como Chevrolet Monza.

Sus motorizaciones -todas de cuatro cilindros-, iban en gasolina desde un 1,3 litros con dos sabores -60 y 75 CV-, un 1.6 con 75, 82 o 90 CV, pasando a un 1.8 que llegó a entregar 115 CV, y como culmen un 2 litros con 130 CV que se encontraba bajo el capó del acabado GT. Mucha variedad donde elegir. En gasóleo la elección se reducía a un lento pero económico motor de origen Isuzu, 1.6 y solo 54 ponys caballos. Todos ellos disponían de un único árbol de levas en cabeza y culata fabricada en aluminio.

Opel Ascona GL CC C2

Opel Ascona GL CC (C2)

Si nos centramos en el más potente de los gasolina -el 2 litros con culata de 8 válvulas-, decir que los 130 CV los entregaba a 5.600 vueltas, pudiendo estirarse el cambio a una relación superior hasta las 6.500 RPM. Su cifra de par no estaba mal para aquella época: 180 Nm a 4.600 vueltas, donde entregaba exactamente 118 CV. Un motor muy elástico que no hacía falta llevarlo hasta la zona roja para sacarle todo el jugo.

Las prestaciones iban en consonancia a las cifras de su motor, gracias a ser un peso pluma de solo 1.050 kg: ejecutaba el 0 a 100 km/h en 9,5 segundos y la maniobra de 80-120 km/h en 5,8 segundos -en cuarta de un total de cinco velocidades-. Su velocidad máxima rozaba con los dedos los 200 km/h, quedándose en unos extraordinarios 195. A la hora de hablar de su consumo, medias de entre 8 litros a los 100 km en conducción normal hasta unos 14 litros en conducción deportiva eran factibles. Son cifras muy contenidas para esa época.

Para dotar de mayor estabilidad a este pequeño misil, se asentaba en el asfalto sobre unos neumáticos de 195 milímetros de ancho y perfil 60 sobre llantas de 14 pulgadas. Su única pega quizás, era la presencia de frenos de tambor en el eje trasero, algo justos para un coche de semejante caballaje. Montaba un esquema de suspensión independiente y de tipo McPherson el eje delantero, mientras que en el trasero era de eje torsional.

Opel Ascona CC GT Sport C3

Opel Ascona CC GT/Sport (C3)

Un dato curioso sobre nuestro Ascona: en 1985, y con la motorización de 1,8 litros, fue el primer coche alemán diseñado para el continente europeo en montar un catalizador de tres vías.

Las carrocerías disponibles eran tres: un sedán de dos puertas, un sedán de cuatro y un hatchback -con un práctico portón- de cinco puertas. Sus dimensiones eran de 4.370 milímetros de longitud, 1.670 de anchura y estaba por debajo de los 1.400 milímetros de altura, para una batalla de 2.574 milímetros de longitud.

En 1988 sería sustituido por el Opel Vectra (A), un modelo de líneas más modernas y aerodinámicas y su precioso equivalente coupé, el Opel Calibra. Si quieres hacerte con un Opel Ascona (C) estás de suerte: los modelos menos cotizados -sedán de cuatro puertas- los podrás encontrar en buen estado por poco más de 1.000 euros, mientras que si quieres optar a un dos puertas con el motor de 130 CV deberás elevar tu presupuesto hasta unos 6.000 euros.

Calcula cuánto cuesta asegurar un Opel Ascona con nuestro comparador de seguros.

Comparador de seguros de coche
COMPARTE
Sobre mí

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico industrial de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir ;)

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Francisco Jiménez

Ingeniero mecánico adicto a todo lo que queme gasolina… y por qué no decirlo, también de lo eléctrico. Mi meta es no dejar nunca de aprender la técnica que rodea a la automoción y si ya puedo transmitir lo poco que sepa, tanto mejor. Sí, soy de esos que no recuerdan muy bien los nombres de las personas pero jamás olvidan qué coche tienen.

Sena Mokaddam