Dispuesto a suceder al exitoso Fiat Uno, en la marca italiana se decidió confiar el futuro diseño de su utilitario a Ital Design (Giugiaro). Lanzado en España en 1994, tendría que lidiar con una fuerte y consolidada competencia representada en modelos como el Renault Clio o el Ford Fiesta, pero también con las últimas novedades surgidas en el segmento como el renovado Opel Corsa de segunda generación, el Twingo o incluso el SEAT Ibiza MK II surgido de la absorción por el Grupo Volkswagen de la empresa española.
Tomando como base su antecesor y aquello que lo hizo único y característico como la gran altura de carrocería que le otorgaba una gran habitabilidad interior, el Fiat Punto rompió con las líneas rectilíneas para adoptar en su carrocería formas más redondeadas y suaves. Dispuso de numerosas motorizaciones y entre ellas destacaba (aparte de la turbo y las diésel) la utilizada en las versiones de entrada, la cual se fundamentaba en la familia Fire: motores sencillos, fiables, de mantenimiento económico y con cierto genio a la hora de aumentar su régimen de giro.
Entre estas versiones FIAT lanzó el Punto EL 6v, el cual estaba disponible solo en carrocería de 3 puertas e incorporaba una caja de cambios de 6 velocidades, poco difundida en los turismos de gran serie y mucho menos en el segmento de los utilitarios.
Chasis y suspensiones con toque deportivo
El FIAT Punto 55 EL montaba en su estructura autoportante suspensiones independientes en ambos trenes, componiéndose el delantero de columnas MacPherson guiadas inferiormente por brazos transversales y el trasero de brazos tirados con el muelle y el amortiguador ocupando ubicaciones diferentes. Para darle cierta connotación deportiva a esta versión de acceso, la firma italiana lo equipó con barras estabilizadoras en ambos ejes y con unos neumáticos de medidas 165/60-14 en vez de los 155/70-13″ del Punto 55S. El equipo de frenos potente y demasiado servoasistido se componía de discos de freno delanteros y de tambores traseros que combinados con los neumáticos más anchos, mejoraba sensiblemente las frenadas del coche italiano.
Motor Fire 1.1: voluntarioso y económico
El motor encargado de equipar al 55 era un motor de cuatro cilindros de 1.108 centímetros cúbicos de la familia Fire, con el bloque realizado en fundición y la culata en aluminio. Contaba con un árbol de levas en cabeza accionado por correa dentada, encargado de accionar directamente cada una de sus 8 válvulas y se alimentaba mediante un sistema de inyección electrónica indirecta monopunto.
De este propulsor se obtenía una potencia de 55 CV a 5.500 rpm y un par máximo de 95 Nm a 3.500 rpm y era un motor siempre dispuesto a subir de vueltas y cuyo mejor rendimiento se podía obtener en un rango de revoluciones comprendido aproximadamente entre las 2.000 y las 5.000 rpm. Con tracción delantera, el Punto contaba con una caja de 6 velocidades cuya última marcha equivaldría a la 5ª marcha de una caja de 5 velocidades.
Con respecto a la versión 55S, su velocidad máxima de 148 km/h se veía ligeramente perjudicada por el aumento de la resistencia a la rodadura de sus neumáticos más anchos, algo que también influía en el tiempo empleado en el 0-100 km/h (15 segundos) y a lo que había que sumar el tiempo necesario en engranar las 4 primeras marchas de su caja de cambios y no de las 3 que necesitaba el 55S. En cuanto a los consumos, el sencillo Fire se conformaba con alrededor de 6,5 o 7 litros cada 100 km.
Interior espacioso y equipamiento austero
Al igual que el Fiat Uno, el Punto tenía uno de los habitáculos más espaciosos del segmento gracias más que nada a la altura de su carrocería. Apta para 5 personas (mejor para 4), la carrocería de 3 puertas no facilitaba demasiado el acceso a las plazas traseras tanto como el de 5 puertas pero aun así el asiento del copiloto desplazaba su respaldo y el asiento para facilitar la entrada de los pasajeros.
Gozaba de una buena calidad de terminación interior y de un salpicadero bien pensado y práctico, con 6 salidas de aire y con un cuadro de instrumentos que incluía cuentarrevoluciones además de los indicadores considerados normales. Cuando empezó a comercializarse y pensando en el ajuste de precios, su interior prescindía de cualquier tipo de equipamiento, pasando los elevalunas o el cierre centralizado a ser dispositivos opcionales.
En esta lista se podían encontrar elementos como la regulación en altura del volante y del asiento del conductor, el techo solar, el equipo de sonido con mandos en el volante, el aire acondicionado, el airbag de conductor o los reposacabezas traseros. Muchos de estos elementos a un precio accesible. Con respecto al 55S la diferencia de precio se justificaba por incluir la caja de cambios, por el cuentarrevoluciones, por los neumáticos más anchos, las barras estabilizadoras, parachoques pintados en el color de la carrocería y por los faros antiniebla delanteros.
Comportamiento: diversión a bajo coste
Con esta versión que disfrutaba de una caja de cambios de 6 velocidades Fiat buscaba atraer al público más joven, otorgándole cierta connotación deportiva. Vistas las cifras de velocidad máxima y de aceleración, la ventaja de este elemento mecánico se difuminaba en terreno llano pero en realidad donde se le podía sacar partido era en carretera de montaña, seleccionando la marcha más adecuada con la que obtener el mejor rendimiento del voluntarioso motor Fire.
En zonas rápidas el comportamiento del Punto era aplomado pero al llegar a curvas más cerradas su alto centro de gravedad dejaba en evidencia unas suspensiones que aunque con ciertas pretensiones deportivas gracias a las barras estabilizadoras, estaban principalmente pensadas en el confort. El paso por curvas bacheadas en pleno apoyo producía unos vaivenes que aunque no provocaban descontrol ni pérdida de adherencia sí provocaba cierta incomodidad en la conducción.
Por lo general su comportamiento era divertido en carretera y el manejo de la palanca de cambios invitaba a utilizarla sin descanso por puertos de montaña donde el conjunto propulsor brillaba pese a sus limitaciones de rendimiento. Era en estas zonas donde se echaba en falta una dirección un poco más rápida que no requiriese más de cuatro vueltas entre topes, obligando al conductor a realizar un continuo “juego de manos” en las curvas cerradas.
A pesar de tener cierto carácter deportivo y presentar la novedad de la caja de cambios de 6 velocidades su precio en 1994 era de 7.800 euros, cantidad que difería muy poco de los 8.000 euros del Punto 75 EL. Este último, con un motor 20 CV más potente, resultaba una opción más recomendable.


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Javier Gutierrez
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