El FIAT Grande Punto 1.4 16v T-Jet Sport nació en un momento clave, pero además, con unas aspiraciones que, sin duda, necesitaba. Si exceptuamos al Abarth Grande Punto, el 1.4 16v T-Jet Sport era la variante más prestacional de la gama, y aunque “solo” tenía 120 CV, resultaba muy interesante. Era un coche relativamente veloz, con un comportamiento dinámico entre los mejores, y para colmo, el precio acompañaba: 17.220 euros.
El sueño de los más jóvenes
Durante muchos años, Europa tenía sus calles repletas de compactos y, también, de subcompactos o coches del segmento B, económicos, fáciles de conducir y muchas veces tan veloces o más que cualquier compacto. Los utilitarios —o polivalentes, como también se les conoce— eran coches muy populares en Europa porque eran coches lógicos, pero también eran coches con un marcado carácter juvenil, lo que convertía a determinados modelos en el objeto de deseo de muchos usuarios con el carnet recién obtenido.
SEAT Ibiza, Ford Fiesta, Peugeot 207… Modelos que han hecho las delicias y que han ocupado los sueños de infinidad de conductores con más ganas que experiencia, gracias a su diseño y, sí, también gracias a su precio. ¿Dónde si no podrías encontrar un automóvil de talante deportivo, con 120 CV, por menos de 18.000 euros? Los fabricantes se aprovechaban especialmente de ello y ponían en circulación versiones destinadas a esos usuarios, coches como el más que interesante FIAT Grande Punto 1.4 16v T-Jet Sport, un coche que pasó algo desapercibido frente a la competencia, pero que, si hacemos caso a la prensa, era mejor que todos ellos.
El segmento más competido de Europa
La categoría de los polivalentes era, durante la primera década del Siglo XXI, el más competido de Europa y las ventas anuales se diferenciaban por apenas un puñado de miles. El Fiesta estaba en su mejor momento, con un chasis de referencia en el segmento, mientras que el SEAT Ibiza mantenía su posición de objetivo a batir por su buen resultado general. El Peugeot 207, reemplazo del exitoso 206, estaba muy cerca del Fiesta en cuanto a efectividad del chasis, al tiempo que FIAT, junto al polifacético Giugiaro, dio forma a una de las mejores generaciones del Punto. Lo llamaron Grande Punto y se ganó el favor de la prensa al ser galardonado con el premio Volante de Oro en 2005 —el premio más importante de Alemania— y el Mejor Coche del Año en 2006.
Gracias al diseño de Italdesing, el Grande Punto era de los coches más atractivos del segmento; hubo quien dijo que tenía cierto aire a Maserati
Sin embargo, su motor más potente tenía 95 CV y todos sus rivales tenían versiones más o menos deportivas con, al menos, 110-120 CV. No se podía convencer a un público joven sin una versión con aspiraciones, así que pusieron en liza el Grande Punto 1.4 16v T-Jet Sport, el más deportivo de la gama. Muchos pensarán que el más prestacional era el Abarth Grande Punto, pero en realidad se consideraba un coche de otra marca, así que no contaba en el catálogo del FIAT Grande Punto —sin contar que llegaría un año después—.
Motor T-Jet: downsizing a la italiana
El bloque 1.4 T-Jet fue la respuesta de FIAT a la moda del downsizing que imperaba entonces: motores cada vez más pequeños pero, a base de sobrealimentación y de gadgets como la distribución variable y la inyección directa, cada vez más apretados. En el caso del FIAT T-Jet, hablamos de un cuatro cilindros de 1.368 centímetros cúbicos y carrera larga —72 por 84 milímetros para diámetro y carrera respectivamente—, culata con dos árboles de levas y cuatro válvulas por cilindro, inyección y turbo, capaz de rendir 120 CV a 5.000 revoluciones y 21 mkg a 2.000 revoluciones —en Abarth llegaría a rendir nada menos que 180 CV—. Combinado con un cambio manual de cinco relaciones, el rendimiento era de lo mejor del segmento.
Prestaciones y precio
La revista Autopista, en una de sus muchas pruebas, llegó a registrar más de 135 CV en banco y un par de 25,1 mkg a 2.480 revoluciones. Así no era de extrañar que ejercicios como el 80 a 120 kilómetros por hora en quinta se realizaran en 9,22 segundos, que el 0 a 1.000 metros se completara en 30,11 segundos y que fuera capaz de acelerar desde parado hasta 160 kilómetros por hora en 24,65 segundos. Todo ello, además, con un consumo medio de 7,7 litros según la mencionada revista. De hecho, era más rápido que el Ford Fiesta Coupé 1.6 Ti-VCT, una de las referencias del segmento.
Por 17.220 euros —precio base de 2006—, se tenía un coche que, según la prensa de la época, era de los mejores utilitarios con motor gasolina. Se quedaba muy cerca de los considerados como “GTi” aunque si se forzaban demasiado las cosas, el eje delantero perdía las formas, las ruedas no encontraban motricidad y los frenos tendían a fatigarse. Aunque, todo hay que decirlo, si se conducía de forma más suave y precisa, podía ser tremendamente rápido.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".