Decir Bentley es, básicamente, hablar de sedanes. La carrocería de tres volúmenes es una tradición en la firma británica y es la más pura imagen del coche de alta gama y máximo lujo. Los SUV son la moda actualmente, pero el sedán siempre estará ahí, incluso con dos puertas, una carrocería que hoy se considera coupé.
Un vistazo a la historia de la marca no deja lugar a dudas: el sedán es especial para Bentley, sobre todo si hablamos de modelos como el Bentley Series T o, también, como el Bentley Turbo R. De hecho, estos dos modelos son especialmente importantes; uno por ser el primer modelo con chasis monocasco que salía de los talleres de la marca; el otro, porque supuso el inicio del renacimiento de la marca con un poderío sorprendente. También podríamos meter en el saco al Bentley Flying Spur, como la propia marca hace en un boletín, pues fue el primer sedán de Bentley en alcanzar los 320 kilómetros/hora, mientras que nosotros sumariamos a la lista el Bentley Arnage T, pues fue el primer coche de la marca bajo el control de Volkswagen.
Sea como fuere, para la ocasión, nos vamos a quedar con el Turbo R. y lo hacemos por varios motivos. Primero, porque podríamos considerarlo un “sleeper”, como lo llamarían muchos fanáticos de los coches, un modelo que a simple vista no parece nada fuera de lo normal, pero que cuando comienza a andar lo pone todo patas arriba. Segundo, por su concepto. Un coche de altísimo lujo, cuya prioridad es agasajar a los pasajeros con toda clase de detalles. Tercero, porque es realmente rápido para el tipo de coche que es, y además, sin que el pasaje pierda un ápice de esas sensaciones que ofrecen este tipo de coches.
A modo de resumen, para que se pueda entender la situación, podemos destacar que el Bentley Turbo R, como su denominación indica, equipa un propulsor sobrealimentado. Concretamente, se trata del clásico V8 de 6 ¾ con un turbo Garrett AiResearch T04, que ayudaba a lograr una potencia de 298 CV a 3.800 revoluciones. Es decir, podemos considerarlo, casi, el corazón de una locomotora capaz de lanzar hasta los 160 kilómetros/hora en poco menos de 18 segundos los más de 2.300 kilos que pesaba el conjunto.
Era un automóvil especial. No había intenciones de imprimir deportividad, el objetivo era otro, se buscaba respuesta, prestaciones y poderío, pero con clase, elegancia y mucho confort. No había nada similar y eso marcó un antes y un después en la marca. Lo suficiente para que ahora, por su 40 aniversario, se haya querido rendir un homenaje, un homenaje que, realmente, se centra en la más pura imagen, aunque con mucho acierto. La marca ha usado como inspiración el Turbo R de su Heritage’s Collection, un ejemplar de 1991 en color verde Brooklands con un sutil fileteado amarillo y un habitáculo que presume de ribetes en madera de abeto y chapa de nogal en combinación de cuero Magnolia.
Decoración que se aplica, directamente y cambiar los detalles, sobre un Bentley Flying Spur Speed, que bien podría considerar la evolución, más o menos directa, del Turbo R. El Flying Spur Speed continúa la tradición iniciada con el Turbo R, donde las prestaciones y el lujo se unen de forma casi magistral; V8 turbo híbrido con 782 CV y un 0 a 100 kilómetros/hora en 3,5 segundos. Una barbaridad si tenemos en cuenta el tipo de coche del que hablamos.
El coche es una creación de la división Mulliner, que recibe una remasterización del verde Brooklands que luce el Turbo R de la colección, aunque en esta ocasión combinado con lino como color principal y verde Cumbria como secundario en contraste. Hay adornos de nogal oscuro de poro abierto, sobre chapa de piano verde Cumbria. Hay algunos toques de amarillo por aquí y por allá…
Dos coches separados por 40 años y dos formas de entender la velocidad rodeada de lujo puramente británico y apoyada por un confort que no es negociable, es imprescindible. Tú, ¿con cuál te quedarías?




Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS