El Jaguar que nadie reconoce sale a subasta sin reserva

El Jaguar que nadie reconoce sale a subasta sin reserva

Tres en uno


Tiempo de lectura: 12 min.

Lo mejor de este coche es que nadie sabe lo que es. Ricardo Montalbán, el actor mexicano que lo compró en 1967, solía decirlo con orgullo a sus amigos en Los Ángeles, encantado de que la gente lo mirase con cara de desconcierto en cada semáforo, porque el coche parecía un Maserati, olía a Alfa Romeo y en realidad era un Jaguar. El Jaguar XK140 SE con carrocería de Ghia es esa clase de objeto que solo existe cuatro veces en el mundo entero, y uno de esos cuatro ejemplares cruzará la rampa de Mecum Auctions el 16 de mayo en Indianápolis sin precio de reserva. Así, sin red. El que más puje se lleva a su garaje un engendro bello muy superior al Type00.

La pieza en cuestión es el chasis S815404, el último de los cuatro XK140 que Jaguar envió como bastidor desnudo a la Carrozzería Ghia de Turín para que los artesanos italianos le diesen forma nueva. Hablamos de 1955 o 1956, una época en la que un fabricante británico podía mandar un chasis a Italia sin más trámite que una factura y un apretón de manos, y el resultado era una obra de arte rodante que no se parecía a nada en la carretera. El coche lleva 96.474 kilómetros en su cuentakilómetros Smiths, viene acompañado de un certificado de trazabilidad del Jaguar Heritage Trust que confirma los números coincidentes de motor y bastidor, y forma parte de la M Group Collection, una de esas colecciones privadas norteamericanas que solo salen a la luz cuando el propietario decide vender.

La primera vez que vi una foto de este coche pensé que era un concepto de Maserati de finales de los cincuenta. El coche tiene unas aletas traseras de inspiración aeronáutica, un techo alto y acristalado, un capó kilométrico con su toma de aire añadida (probablemente en los sesenta) y unos faros Marchal amarillos originales que gritan Italia por los cuatro costados, pero debajo de esa piel de aluminio repujada a mano late el mismo seis cilindros en línea de 3,4 litros y doble árbol de levas que Jaguar usaba para ganar Le Mans. La confusión es comprensible, y eso es precisamente lo que convierte a este coche en algo fascinante.

Vamos con lo que sabemos.

1956 Jaguar XK140 SE Ghia Subasta Mecum eR Mayo 2026 (2) El XK140 que Jaguar no quería que existiera

Jaguar lanzó el XK140 a finales de 1954 como sucesor del XK120, un coche que había puesto a la marca en el mapa del deportivo de alto rendimiento desde 1948. El 140 traía mejoras serias, empezando por una dirección de cremallera en lugar del viejo sistema de bolas recirculantes, el motor y el salpicadero desplazados ocho centímetros hacia delante para ganar espacio interior, y unos frenos más potentes. La versión SE (Special Equipment, o MC en el mercado americano) montaba la culata del C-Type con árboles de levas de mayor alzada y doble escape, lo que subía la potencia hasta unos 210 CV a 5.750 rpm. Eran cifras respetables para un coche de calle en 1955, porque el XK140 SE alcanzaba unos 200 km/h de punta y aceleraba de 0 a 100 km/h en torno a 8,4 segundos.

Jaguar accedió a suministrar diez bastidores desnudos a carroceros independientes, y cuatro de ellos acabaron en Turín, en el taller de Ghia. La decisión no era habitual, porque la marca controlaba mucho su imagen corporativa, así que el hecho de soltar un chasis para que un tercero le pusiera la ropa encima dice bastante del nivel de confianza que existía entre Coventry y Turín en aquella época, y es normal cuando los italianos jugueteaban hasta con el Mustang. El resultado fue un coche que no se parecía en nada al XK140 de serie, porque Ghia descartó por completo los guardabarros separados y las líneas redondeadas del original para crear una carrocería envolvente de tipo pontón, con flancos lisos y una silueta que anticipaba lo que el resto de la industria tardaría años en adoptar.

La carrocería era íntegramente de aluminio batido a mano, lo que suponía una reducción de peso de unos 100 kilogramos respecto al acero de serie. Eso puede parecer poco en términos absolutos, pero en un coche deportivo de los años cincuenta suponía la diferencia entre un gran turismo competente y algo genuinamente rápido, porque mejoraba la relación peso-potencia, aligeraba el tren delantero y hacía que los frenos (que ya eran mejores que los del XK120) trabajasen con mucha menos inercia.

La autoría del diseño sigue siendo materia de debate entre historiadores. La atribución más frecuente apunta a Giovanni Savonuzzi, director técnico de Ghia y antiguo ingeniero aeronáutico obsesionado con la aerodinámica, pero hay investigadores que señalan la participación de Giovanni Michelotti, un diseñador autónomo que trabajaba por encargo para Ghia en esa época y que más tarde firmaría varios modelos icónicos de Triumph. Fuera quien fuera el responsable (o ambos), el coche tiene unas proporciones perfectas, con un capó largo, el habitáculo retrasado, pilares de techo finos que dejan entrar mucha luz y unas aletas traseras que integran las luces con una elegancia que Virgil Exner habría envidiado.

1956 Jaguar XK140 SE Ghia Subasta Mecum eR Mayo 2026 (4) Hollywood, cuero de verdad y márquetin de mentira

La historia de propietarios de este chasis es un guion de película. R.W. Martin, de La Jolla (California), encargó el coche a través de Charles Hornburg, el influyente distribuidor de Jaguar en la costa oeste americana. Martin acabó vendiéndolo al actor y director de Broadway Gower Champion, ganador de varios premios Tony, que lo conservó casi una década. Champion y su entonces esposa Marjorie eran figuras del Hollywood musical de los años cincuenta, así que el coche (que para entonces ya lucía su actual acabado en rojo sobre interior beis) encajaba a la perfección con el glamur de la época.

Ricardo Montalbán lo compró en 1967. El actor mexicano estaba en plena ascensión en Hollywood y acumulaba papeles en cine y televisión que lo convertirían en una estrella reconocible mundialmente, desde Mr. Roarke en Isla de Fantasía hasta Khan en Star Trek II, pasando por trece años como imagen publicitaria de Chrysler Corporation. Montalbán promocionaba el Chrysler Cordoba hablando del rich Corinthian leather de su interior, una expresión que se convirtió en fenómeno cultural en Estados Unidos pero que era puro márquetin inventado por la agencia Bozell, porque el cuero venía de una fábrica de Newark (Nueva Jersey) y no tenía absolutamente nada que ver con Corinto ni con la artesanía europea.

La ironía es deliciosa, porque el Jaguar XK140 Ghia de Montalbán sí llevaba cuero de verdad trabajado por artesanos italianos en Turín. El actor conducía un coche con la autenticidad que el Cordoba solo fingía tener. Montalbán presumía del Jaguar precisamente porque nadie lo reconocía, y eso en un Hollywood donde todos los actores tenían un Ferrari o un Mercedes significaba que él tenía algo que ningún otro ser humano podía comprar, porque solo existían cuatro unidades y la suya era irrepetible.

No está claro cuánto tiempo lo conservó Montalbán. El coche acabó en la Blackhawk Collection de Don Williams en Danville (California) a principios de los noventa, donde recibió una restauración integral y Blackhawk lo expuso en el Concurso de Elegancia de Pebble Beach en 1992 y 1996. Desde entonces ha pasado por al menos una venta pública, y RM Sotheby’s lo remató en Monterey por 335.000 dólares (unos 310.000 euros al cambio de la época), aunque hay cierta discrepancia entre las fuentes sobre si esa venta fue en agosto de 2022 o en la edición de 2024. El comprador fue anónimo, y el coche terminó en la M Group Collection de Burlington (Washington), donde ha permanecido hasta ahora.

1956 Jaguar XK140 SE Ghia Subasta Mecum eR Mayo 2026 (6) La M Group Collection y el circo de Indianápolis

La M Group Collection es una de esas colecciones privadas norteamericanas que generan susurros en el mundillo pero de las que se sabe relativamente poco. El conjunto lo forman 41 vehículos que abarcan desde exóticos europeos de primera línea hasta deportivos americanos de producción limitada, y la colección se atribuye a la familia McCaw, cuya fortuna procede de las telecomunicaciones (Cellular One, la primera red de telefonía móvil de Estados Unidos). Los 41 coches cruzarán la rampa de Mecum el sábado 16 de mayo, el día grande de la subasta, y prácticamente todos saldrán sin reserva. La única excepción es un Ferrari 250 GT SWB California Spyder de 1963, el último ejemplar construido, que lleva precio de reserva por razones obvias.

El Jaguar XK140 Ghia compartirá escenario con piezas como un Bugatti EB110 Super Sport (uno de los 30 fabricados), un Ferrari F40 de 1991 con apenas 2.849 kilómetros, un Porsche 959 Komfort sin restaurar y un McLaren Speedtail, así que la competencia por la atención de los pujadores va a ser feroz. Mecum no ha dado estimación de precio para el Jaguar, algo habitual cuando un lote sale sin reserva y no tiene comparables directos en el mercado. La venta anterior en RM Sotheby’s por 335.000 dólares es la referencia más reciente, pero el contexto era diferente, porque el coche salía entonces de una colección menos mediática y sin la maquinaria promocional que Mecum despliega en su Spring Classic de Indianápolis, que suele mover entre 2.500 y 3.000 vehículos durante nueve días de subasta retransmitida en directo por ESPN+.

Un XK140 de serie en buen estado puede costar entre 55.000 y 90.000 euros en el mercado actual, así que el ejemplar carrocerizado por Ghia juega en una liga completamente distinta. La referencia más cercana es un Jaguar XK120 Supersonic (también carrocerizado por Ghia, con la silueta aerodinámica de Savonuzzi) que alcanzó los dos millones de dólares en 2015, aunque ese coche tenía un historial de competición más extenso. El chasis hermano S810827DN, otro de los cuatro XK140 Ghia, lo sacó Bonhams a subasta en octubre de 2021 por unos 332.000 euros, pero necesitaba una restauración completa, así que la comparación directa con un ejemplar en estado de concurso como el S815404 es difícil.

Lo que está claro es que un coche con carrocería artesanal italiana, motor con números coincidentes, historial de exposición en Pebble Beach, procedencia de la Blackhawk Collection y conexión directa con dos estrellas de Hollywood no va a salir barato. La horquilla realista que manejan algunos medios especializados ronda los 370.000 a 460.000 euros, pero la ausencia de precio de reserva deja la puerta abierta a sorpresas en ambas direcciones.

1956 Jaguar XK140 SE Ghia Subasta Mecum eR Mayo 2026 (1) Un coche que merece la pena mirar dos veces

El estado actual del coche es impecable, según las fuentes de la subasta. La restauración de la Blackhawk Collection dejó el vano motor tan limpio que parece una vitrina, y el interior combina cuero beis con alfombras de lana marrón ribeteadas en cuero, un trabajo de tapicería que respeta la estética original sin caer en el exceso. El coche conserva sus faros Marchal amarillos de origen, las llantas de radios cromadas con tuercas de tres orejas tipo Jaguar y las letras “Jaguar” en cromo en la tapa del maletero, que son prácticamente las únicas pistas exteriores de que esto no es un GT italiano.

La toma de aire del capó no es original de fábrica (las fotos tempranas del coche lo muestran sin ella), pero lleva en el coche desde al menos los años sesenta y forma parte de su identidad visual tanto como el propio color rojo. El cuentakilómetros Smiths marca 59.929 millas (96.474 kilómetros), una cifra creíble para un coche de casi setenta años que ha pasado largas temporadas en colecciones privadas pero que también ha rodado lo suyo por las carreteras de California.

El comprador de este Jaguar tendrá dos opciones claras. La primera es seguir en el circuito de concursos de elegancia, donde el coche tiene pedigrí de sobra para competir en Pebble Beach, Villa d’Este o la Mille Miglia Storica (es elegible por su año de fabricación). La segunda es sacarlo a la carretera, porque la combinación de carrocería ligera en aluminio y mecánica SE con culata del C-Type hace de este coche algo considerablemente más ágil y rápido que un XK140 de serie, y la dirección de cremallera le da una precisión que los Jaguar de la generación anterior simplemente no tenían.

Lo que no podrá hacer es pasar desapercibido. Montalbán disfrutaba de que nadie reconociera su coche, pero eso era en el Los Ángeles de los sesenta, donde un Ferrari 250 GT era moneda corriente entre actores. El mundo del coleccionismo actual es mucho más informado, y un XK140 Ghia rojo con historial de Hollywood y Pebble Beach va a generar colas dondequiera que aparque.

El Jaguar XK140 SE Ghia es uno de esos coches que demuestran que la historia del automóvil no la escribieron solo los grandes fabricantes, sino también los artesanos artesanales que cogían un chasis ajeno y lo convertían en algo irrepetible. Que salga a subasta sin reserva, en una sala llena de Ferraris y Porsches de primera línea, tiene su miga. El sábado 16 de mayo sabremos cuánto vale exactamente la combinación de ingeniería británica, artesanía italiana y polvo de estrellas de Hollywood.

1956 Jaguar XK140 SE Ghia Subasta Mecum eR Mayo 2026 (3)
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Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.
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