El Porsche 993 biturbo vestido de Iron Man

El Porsche 993 biturbo vestido de Iron Man

¡Vengadores, uníos!


Tiempo de lectura: 9 min.

Iron Man llegó a los cines en mayo de 2008 con Robert Downey Jr. Casi recién recuperado de la mala vida y metido en una armadura roja y dorada. Media generación de frikis del pedal sale de la sala con una sola idea metida en la cabeza: “Si algún día me toca un euromillones, lo primero serán los coches del garaje de Tony Stark”, que incluye coches a medida, materiales nobles a manta, mezcla imposible de hot-rod americano con precisión alemana. Han pasado dieciocho años, y alguien, por fin, ha tenido las ganas, los medios y la cabeza lo bastante loca para llevar la fantasía al taller.

Ese alguien no da la cara, lógicamente. Nadie suelta dos millones de dólares en un coche para luego salir etiquetado en Instagram.

Sí se sabe dónde aterrizó el encargo. Gunther Werks, los californianos del restomod serio sobre Porsche 993, que recibieron un pliego con dos líneas rojas grabadas en piedra, que la base fuera Speedster y que la estética siguiera a Iron Man de arriba abajo. El resultado se llama Project Endgame, y cierra la serie limitada de 25 Speedsters que la casa lleva entregando estos años y monta un bóxer de 4 litros refrigerado por aire con dos turbos encima, capaz de entregar 840 CV y 895 Nm de par. La carrocería es casi íntegramente de fibra de carbono, el peso se queda en 1.179 kilos en seco y la caja es manual de seis velocidades. Probablemente se trata del 993 más extremo que va a pisar el asfalto en mucho tiempo.

El coche nace dentro de GWX, una división que Gunther Werks lanzó a finales de 2025 para atender encargos fuera de catálogo. La dinámica es de invitación personal, pliegos abiertos y presupuestos que rozan lo ridículo, así que cada cliente pone el listón donde le apetece. Aquí alguien lo puso tan arriba que va a costar igualarlo.

Gunther Werks Project Endgame Porsche Speedster eR abril 2026 (2) Un bóxer de aire con 840 CV

El 993 es la última generación del 911 refrigerada por aire, fabricada entre 1994 y 1998, y para cualquier amante del motor con criterio supone terreno sagrado. Fue el canto de cisne del bóxer sin líquido, justo antes de que la presión por las emisiones obligase a Porsche a claudicar y pasarse al circuito de agua como el resto del mundo. Gunther Werks parte siempre de un 993 donante, lo desnuda hasta el chasis y lo reconstruye pieza a pieza con materiales que en los noventa ni existían. El motor lleva firma de Rothsport Racing, el taller de Jeff Gamroth en Oregón con fama merecida de construir los mejores bóxer refrigerados por aire del planeta, así que del motor original apenas queda el concepto.

Meter 840 caballos en un bóxer de aire es, sobre todo, un problema térmico disfrazado de logro mecánico porque el ventilador vertical de serie no da abasto con dos turbos apretando a fondo, y los cilindros traseros acaban cociéndose.

La solución la sacó la propia Porsche hace medio siglo, en los 917 y los 935 que machacaban Le Mans cuando Le Mans todavía daba miedo. El ventilador iba montado en horizontal sobre el motor, movido por engranajes cónicos, y repartía el aire de forma mucho más homogénea entre los seis cilindros. Gunther Werks ha copiado el concepto para el Project Endgame porque lo que aguantó 24 horas a tope en La Sarthe digiere también los dos turbos del californiano.

La caja de cambios es manual de seis velocidades, construida en casa con relaciones específicas para escupir los 895 Nm sin perder tacto. Doble embrague, levas al volante y modos Sport Plus quedan para los concesionarios oficiales, que ya tienen catálogo de sobra, y quien busque otra cosa que mire a otro lado porque Peter Nam es religiosamente analógico. Los frenos los firma Brembo, con pinzas GTR de seis pistones delante y cuatro detrás apretando discos carbocerámicos que apenas conocen la palabra desvanecimiento. Las llantas son de magnesio forjado en una sola pieza, 11 pulgadas delante y 13 detrás, rebajando la masa no suspendida hasta niveles que casi incomodan.

Gunther Werks Project Endgame Porsche Speedster eR abril 2026 (8) El oro no es adorno

Chapar en oro de 24 quilates los intercoolers y medio vano motor parece, a primera vista, la clase de delirio propio del nuevo rico con demasiado tiempo libre. Ocurre que el oro es el tercer metal más conductor del calor de la tabla periódica, con sus 318 W/m·K, solo por detrás de la plata y el cobre, y esa cifra se traduce en capacidad real de transferir calor, que es justo lo que se le pide a un intercambiador de calor, así que nadie serio suelta este dinero por gusto decorativo cuando el aluminio cuesta una fracción.

La trampa del aluminio está en que se oxida al instante al tocar el aire. Esa capa microscópica de óxido funciona como aislante térmico y el rendimiento del intercooler empeora con los años. El oro no reacciona con prácticamente nada, así que mantiene las propiedades el primer día y el último.

Tampoco es la primera vez que alguien tira de oro en el vano motor por motivos serios, conviene recordarlo. Gordon Murray lo aplicó en el McLaren F1 para proteger los componentes del calor infernal del V12 de BMW, decisión que en su día le costó críticas por ostentosa antes de que el tiempo le diese la razón. La NASA forra sus satélites con láminas finas para reflejar la radiación solar en órbita. Gunther Werks aplica la misma lógica en el Project Endgame, solo que aquí el beneficio estético juega también a favor del guiño marvelita, y el vano motor parece salido de la armería de Stark Industries a la vez que enfría mejor que muchos superdeportivos modernos.

El oro aparece también en los retrovisores exteriores, en los embellecedores de los faros y en la propia palanca de cambios, siempre por electrochapado de verdad. Aquí no hay pintura amarillo canario ni cromados de tienda de accesorios. Aguanta sol, lavados y suciedad, aunque lo que probablemente no aguante igual de bien es una piedra saltando en autopista a 200, y tampoco importa demasiado, porque estos coches no viven en autopista.

Gunther Werks Project Endgame Porsche Speedster eR abril 2026 (12) Una palanca con las gemas del infinito

El interior del Project Endgame está planteado como extensión directa del traje de Iron Man. Entre los asientos asoma una réplica funcional del reactor Arc, el mismo reactor que mantenía vivo a Tony Stark en las primeras entregas y que acabó colándose en la iconografía pop aunque uno no hubiese pisado jamás un cine Marvel. No genera energía, obviamente, pero se ilumina lo justo para que no se te olvide dónde estás sentado. El volante lleva costuras en hilo dorado, los respaldos de los asientos llevan bordados de Stark Industries y la tapicería es cuero italiano de la gama más alta que se cose hoy en día.

La carrocería va al detalle también por fuera. Se llama True Candy Red, una capa translúcida roja sobre base metálica que genera ese efecto de profundidad como si la pintura se encendiese bajo la luz directa. Peter Nam se empeñó en igualar al milímetro el rojo del Mark III, y como referencia no usó fotogramas de la película sino figuras de coleccionista de Hot Toys, unas miniaturas detalladas al absurdo que salen de Hong Kong y que los más frikis aprecian más que tener novia. Exige varias capas y control de temperatura de laboratorio, y obliga a empezar de cero al menor desliz.

Pero la joya del habitáculo, esta vez literalmente, es la palanca de cambios. Latón macizo chapado en oro de 24 quilates con seis piedras preciosas auténticas incrustadas, una por cada marcha. Cada gema representa una de las Gemas del Infinito de la saga Marvel, así que la primera lleva esmeralda (Tiempo), la segunda zafiro (Espacio), la tercera rubí (Realidad), la cuarta amatista (Poder), la quinta una piedra amarilla (Mente) y la sexta una naranja (Alma).

El engarce lo ejecutó un joyero de Los Ángeles con técnica de micropavé que es capaz de sujetar las gemas al oro con la firmeza necesaria para aguantar las vibraciones y los golpes de un coche con 840 CV. La idea es que el conductor sienta la marcha con la mano y la vea con los ojos antes de embragar. Puede sonar cursi sobre el papel, vale, pero la ejecución deja sin palabras, y nadie dispuesto a soltar dos millones por un Speedster biturbo anda preocupándose por el qué dirán del vecino del primero.

Gunther Werks Project Endgame Porsche Speedster eR abril 2026 (14) Dos millones por un coche del 95

Project Endgame cae dentro de GWX, la división fuera de catálogo lanzada a finales del año pasado, y los candidatos son los clientes veteranos que ya tienen alguna unidad Speedster o Turbo en el garaje y ahora quieren algo irrepetible. No hay lista de espera pública ni precio publicado porque cada coche se presupuesta según el delirio del propietario. Este en concreto anda por los dos millones de dólares (unos 1,92 millones de euros al cambio de hoy), cifra que nadie confirma oficialmente pero que cuadra con el resto del encargo.

La escena del restomod millonario sobre Porsche tiene tres nombres propios. Singer Vehicle Design, especializado en el 964, produce unas 50 unidades al año desde 750.000 dólares. RUF, que técnicamente figura como fabricante homologado y no como preparador, se mueve en cifras parecidas pero partiendo del millón (y es mi favorita). Gunther Werks es el más pequeño de los tres con unas 15 unidades al año, y el Project Endgame casi dobla el tope habitual de sus encargos.

Quien encarga un proyecto así no anda buscando reventar cronómetros en Nürburgring. Tampoco quiere pelearse con un Bugatti Chiron Super Sport en una recta alemana. Busca otra cosa que combina herencia mecánica, obsesión artesana y referencia cultural, porque los hypercars modernos van sobrados de potencia pero resultan asépticos al encerrar la experiencia detrás de capas de electrónica antes de que llegue al asiento. Un 993 Speedster biturbo manual ofrece exactamente lo contrario, que es el terreno donde Gunther Werks se mueve mejor que nadie.

Project Endgame cierra la serie Speedster de Gunther Werks con un gesto completamente excesivo y, precisamente por eso, coherente con todo lo anterior. Lleva al límite los conceptos de restomod, coleccionismo y personalización, y deja el listón donde va a hacer sudar a cualquiera que quiera igualarlo bajo la etiqueta GWX y ni siquiera bajo la de Sonderswunch. Como homenaje a Tony Stark cumple de sobra, porque igual que el personaje, no tiene ni la más remota idea de lo que significa moderarse.

Gunther Werks Project Endgame Porsche Speedster eR abril 2026 (1)

 

COMPARTE
Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.

COMENTARIOS

avatar
2000
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.