La industria del automóvil y el mundo de la moda, un nuevo capítulo. No es un vínculo a la orden del día, pero sí acumula historia y tradición. Mercedes-Benz suele recurrir a este crossover de universos, aunque, por lo general, se limita a los concept cars o versión de exhibición de ocasión. El AMG GT de Sacai en tributo al Red Pig de inicios de los setenta, el Clase G vestido con camperas rompeviento de alta costura, el Maybach con hacha de emergencia del recordado Virgil Abloh…
Varias décadas atrás, hace exactamente medio siglo, alguien dejaba la vara altísima con el Volkswagen Polo Jean. La diseñadora alemana Gunhild Liljequist ya había experimentado con su visión a través del Beetle en el 74, y en 1976 demostró que ese compacto que había nacido para ser barato y popular también podía enaltecer su estilo luciendo a tono con las tendencias de la época. Nada de show car. La versión se vendió y en dos tandas de producción. No sé si todo tiempo pasado fue mejor, pero lo hecho en ese Polo fue de esos trabajos que deslizan la máxima sobre la mesa de debate.
De visiones, de lenguajes, de expresiones subjetivas esto se trata. El diseñador de moda y su para nada desapercibida interpretación. El diseñador y un habitáculo a disposición. Solo eso basta. Un interior que, ante todo, sirva de lienzo que alimente a sus conocimientos y creatividad. Ahora, el turno le ha llegado a la nueva generación del Mini Cooper: he aquí el Mini Paul Smith Edition 2026.
Mini Paul Smith Edition: El sello de un diseñador
En tiempos en que los impactos visuales nacen de los esquemas digitales, el diseñador británico entendió que su compatriota sobre ruedas debía acompañar su característica pantalla central circular con un impacto visual complementario: el del mundo de colores que reparte tanto afuera como por dentro. La tapicería exclusiva, las costuras en contraste, los materiales con enfoque sostenible que el propio Smith ha seleccionado… Un interior que se rige, en cualquiera de estas facetas, por un juego cromático que se lee entre líneas.
Literalmente entre líneas y verticales, ya que el habitáculo no deja sección sin rayar de arriba abajo. He mencionado que esta edición aporta materiales exclusivos. Pues, hay uno que llama la atención más que cualquier otro elemento destacable. En la Mini Paul Smith Edition, algunos mandos cuentan con un tratamiento metálico satinado y con acabados que evocan herramientas mecánicas de tiempos pasados. Esto se da como un claro guiño del diseñador a su pasión por el diseño industrial.
Estas características rayas Mini en modo código de barras se expanden al techo del lado de afuera. El techo se somete aquí a un abanico de opciones bitono que esta edición especial hace posibles. Ya sea en Inspired White, Statement Grey o en el clásico Midnight Black, todos elegidos por Smith, este Mini busca darle algo más de expresividad a las tradicionales combinaciones bicolor exteriores. El Mini Cooper, el Mini Cooper de cinco puertas, el eléctrico, el Cabrio… Este concepto estético circunstancial aplica a la gama toda y nos hace olvidar, por un rato, de lo más importante de un coche: lo funcional.




Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS