El Renault 5 Turbo 3E, el Hyundai Ioniq 5 N… El Abarth 500e. Hay urbanos que se hacen cargo de que la movilidad eléctrica sea aceptada sin demasiadas objeciones y lo hacen a través del carácter deportivo. Del cimbronazo deportivo, siendo específico en lo técnico, porque lo apuestan todo o gran parte de su esencia al poder de aceleración. Esa es la carta que juegan.
El concepto de hot-hatch sabe expresarse en el segmento A y el escorpión italiano es completo en lo suyo. Cerca de 100.000 lectores oficiaron de jurado en los premios anuales de una revista alemana y, coronándolo como el mejor en la categoría Mini Car por segundo año consecutivo, lo pusieron de manifiesto.
Abarth 500e: valores de coche urbano
Es un pequeño con grandes valores el 500 eléctrico de alto rendimiento. Alcanza con indagarlo un poco para justificar la decisión de los lectores de Auto Motor und Spor y entender que la misión del coche es llevar al conductor a que experimente su adrenalina de forma integral, si bien es más que su faceta deportiva, ya que ofrece soluciones y sistemas avanzados vinculados a las comodidades de la conducción y el uso diario y urbano al que este tipo de coches está destinado.
Sobre esto último, pienso, al pasar, en su función e pedal para recuperar energía al desacelerar y frenar con el mismo pedal de aceleración, optimizando la autonomía –en su caso, accediendo mediante los modos Turismo o Scorpion Street–, y en la que garantiza un aparcamiento seguro.
El Abarth 500e no es sencillo de aparcar solo por sus meras dimensiones –a saber: una longitud de 3,67 metros–. La visión 360, que va expandiéndose en la industria, se llama en este eléctrico 360 Drone View, y proyecta en la pantalla central de 10,25 pulgadas, mediante sensores y una cámara de visión trasera ultra HD, la trayectoria del coche y los obstáculos que pudieran aparecerle en su camino. Cierto, su espíritu deportivo ante todo…
Un coche limbo: para el día a día, pero lo deportivo (y la aceleración) como principios
No serán los 280 CV del Abarth 600e, pero sus 155 CV son más que razonables. El 0 a 100 km/h en siete segundos, que se entiende por la potencia que transmite su motor eléctrico y se hace respetar debido al par instantáneo de 235 Nm, merece ser analizado dependiendo del punto de vista. El Abarth 500e es uno de esos coches que permanecen en un limbo.
Sería injusto trazar el paralelismo con los mencionados al comienzo, porque aquellos están concebidos como eléctricos de competición, pero para el uso en carretera. De manera tal que fueron dotados de tecnologías provenientes del alto rendimiento. Por su parte, este italiano lleva el ADN de Abarth en todo aspecto, pero no deja de ser un coche de conducción urbana y es por eso que la marca resalta a su aceleración como la mejor de su clase. No es un coche que hereda características de competición y se las lleva al cliente, sino un coche para el cliente que prioriza la experiencia deportiva. No es un Hyundai Ioniq 5 N, pero tampoco un Fiat 500e.
Compararlo con modelos como el Renault 5 E-Tech, que lo establece en ocho segundos en su versión más potente, o con el Mini Cooper E, que aunque sea mucho más potente y genere mucho más par –184 CV y 290 Nm–, toca los 100 km/h de parado en 7,3 segundos. Incluso valdría la pena ponerlo a prueba frente al Mini Cooper SE, para confirmar en la hora de la verdad si los 6,7 segundos que promete en los papeles se hacen presente con el Abarth a su lado.
“Hagámoslo ruidoso”, dice Abarth en referencia al sistema de sonido para compensar la falta del honesto rugido de los motores de combustión. Ese aporte, junto al resto de su conjunto deportivo, intenta que la experiencia al usuario sea completa, pero es materia tratada en una entrega que profundiza.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.