Coche del día: Peugeot 306 1.6 XT

Coche del día: Peugeot 306 1.6 XT

Diseño italiano, confort, aplomo de su eje trasero direccional y un equipamiento "de berlina"


Tiempo de lectura: 4 min.

El Peugeot 306 1.6 XT, con un precio de 1.969.000 pesetas “de base”, se posicionó, allá por 1993, como una de las opciones más interesantes de la gama. Tenía unas prestaciones que, en la época, se consideraban más que suficientes incluso para una familia, su equipamiento era bastante completo y mejoraba en todo a su antecesor, el Peugeot 309.

Un rescate histórico: del 205 al 306

A comienzos de los años 90, Peugeot todavía estaba en el borde del abismo. La compra de la división europea de Chrysler fue un movimiento excesivamente arriesgado, tanto, que las deudas acumuladas por dicha división, más una gastada imagen por parte de la misma Peugeot, sumada a la recuperación de Citroën –fue absorbida después de una serie de problemas económicos–, dejaron a la firma francesa con lo puesto. Es decir, las cuentas se vaciaron mucho más rápido de lo que esperaban y casi acaban de la peor manera: quiebra. Sin embargo, el lanzamiento del Peugeot 205 fue la mejor jugada que pudieron hacer, pues solo ese coche, sostuvo la marca durante algún tiempo.

Llegados los años 90, el Peugeot 205 había hecho lo que se esperaba de él, aunque recibió ayuda en forma de Peugeot 405 y Peugeot 309. Este último, el famoso “proyecto Arizona” de Talbot, tiene su propia historia pero tras ocho años en el mercado, se puede asegurar que fue uno de los pilares en ventas para la compañía. Por eso, cuando hubo que renovar estos tres modelos, las cosas se tomaron con mucha calma. No obstante, los tres coches tuvieron un relevo más que digno: 206, 406 y 306. El Peugeot 306, especialmente, estableció una serie de bases que permitieron que la firma francesa se aupara a lo más alto entre los fabricantes generalistas, tanto por diseño, como por desempeño y ventas.

El toque de Pininfarina y el acabado XT

Si hubiera que destacar una versión del compacto, más allá de sus variantes deportivas, siempre muy deseadas entre los amantes de los coches, habría que mencionar especialmente el Peugeot 306 1.6 XT. Se trata de la versión más equilibrada de todas, al menos hasta que llegaron los motores turbodiésel para después de mitad de década. El 306 1.6 XT estaba en las calles para 1993, cuando los compactos estaban en pleno crecimiento y los motores de gasolina de 1,6 litros eran, casi, la base del segmento. Era suficientemente potente, contaba con un amplio equipamiento y el diseño, obra del irrepetible estudio Pininfarina, fue todo un acierto. Era un cambio de rumbo en la filosofía de la marca, algo que ya se empezó a notar con el restyling del 405.

La denominación de 306, demostraba que el antecesor, el Peugeot 309, no estaba considerado como un “auténtico Peugeot” ni por la propia marca

Peugeot 306 1 6 XT (2)

El acabado XT  convertía al 306 en un coche muy interesante, tanto por precio –1.969.000 pesetas en 1993– como por equipamiento. De serie, ya contaba con elementos como la servodirección, el cierre centralizado con mando a distancia o los elevalunas eléctricos en las cuatro puertas. Pero eran los detalles “típicamente Peugeot” los que terminaban de convencer: el interior revestido en un elegante terciopelo –muy de la época–, el indicador de nivel de aceite en el cuadro de mandos o el radiocasete con mandos en la columna de dirección. Además, la marca se permitió el lujo de ofrecer una lista de opciones que incluía el aire acondicionado o las llantas de aleación, permitiendo que un 306 1.6 XT bien configurado se sintiera, por calidad percibida y dotación, más cerca de un coche del segmento superior que de un humilde compacto de los 90, auinque, claro, a cambio de un aumento en la tarifa.

Mecánica solvente y el chasis del ZX

Dicho propulsor de 1,6 litros, toda una rareza hoy día, movía el conjunto con mucha decisión. Tenía cuatro cilindros, los cuales, alcanzaban los 1.587 centímetros cúbicos con una carrera bastante larga –67,5 milímetros de diámetro por 82 milímetros de carrera–. Dos válvulas por cilindro, árbol de levas en culata, y cifras modestas pero suficientes: 90 CV a 5.600 revoluciones y 14 mkg a 3.000 revoluciones. Unido a un cambio manual de cinco relaciones –la quinta tenía un desarrollo de 33,86 kilómetros/hora por 1.000 revoluciones–, podía lanzar al conjunto hasta los 180 kilómetros/hora, recorrer los 400 metros desde parado en 18,16 segundos, podía acelerar hasta los 140 kilómetros/hora desde cero en 25,84 segundos y hacer el 80 a 120 kilómetros/hora, en quinta, en 19,88 segundos. Todo ello con un gasto medio de 7,4 litros según la revista Autopista.

Como dato interesante, aunque ocupaba el lugar en el catálogo del 309, el Peugeot 306 no era, en realidad, un auténtico reemplazo. Además, aunque usaba la plataforma del Citroën ZX, con su eje trasero direccional, sus reacciones eran menos vivas que las del 309. Era un coche cómodo, fácil de conducir y de elevado aplomo, con una estabilidad referencia entre los de su clase y unas capacidades ruteras inalcanzables por sus rivales.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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