Tras la Segunda Guerra Mundial y la expropiación por parte del gobierno francés de las fábricas pertenecientes a Louis Renault, en la marca del rombo se advierte la necesidad de lanzar un vehículo comercial que satisfaga la gran necesidad de medios de transporte provocadas por la gran contienda. La idea era lanzar un vehículo capaz de transportar hasta 800 kg de carga y ampliamente configurable, para poder encuadrarlo entre el turismo Juvaquatre y la furgoneta Renault 1000 kg.
Diseño y concepto: sencillez frente a la posguerra
Dedicado a zonas rurales y a las colonias francesas, su diseño estaba inspirado en las tendencias estéticas de los coches americanos de los años 40, sin dejar de lado la influencia del 4/4. Basado en dos necesarios conceptos tras la gran guerra, como eran la sencillez y la robustez, su desarrollo partió de componentes provenientes de vehículos ya comercializados por la marca.
Chasis y suspensión: herencia de furgoneta
El Renault Colorale se componía de un chasis de largueros y travesaños, con refuerzo central en X, derivado de la furgoneta 1000 kg y sobre el que descansaba una carrocería de acero de 2 puertas (Savane y furgoneta), de 4 (Prairie y Taxi), pickup o incluso chasis cabina. La suspensión se componía de ejes rígidos en ambos trenes fuera cual fuera el sistema de tracción (propulsión o 4×4).
Se recurría como elemento elástico a ballestas semielípticas colocadas por encima de estos, acompañadas de amortiguadores hidráulicos y de una barra estabilizadora trasera. También podía contar con una doble ballesta trasera y de un curioso sistema progresivo de suspensión complementado de amortiguadores accionados mediante bieletas. Su frenada se encomendaba a un sistema de 4 tambores de accionamiento hidráulico.
Motorizaciones: del bloque lateral al motor de válvulas en cabeza
En un principio fue equipado con un motor de 4 cilindros de válvulas laterales y 2.383 cc, capaz de producir una moderada potencia de 48 CV obtenidos a un tranquilo régimen de 2.800 rpm. Según versiones alcanzaba una velocidad de 100 km/h, acoplado a una caja de 4 velocidades.
Tras la Segunda Guerra Mundial y la expropiación por parte del gobierno francés de las fábricas pertenecientes a Louis Renault, en la marca del rombo se advierte la necesidad de lanzar un vehículo comercial que satisfaga la gran necesidad de medios de transporte provocadas por la gran contienda. La idea era lanzar un vehículo capaz de transportar hasta 800 kg de carga y ampliamente configurable con variedad de carrocerías, para poder encuadrarlo entre el turismo Juvaquatre y la furgoneta Renault 1000 kg.
Diseño y concepto del Renault Colorale
Dedicado a zonas rurales y a las colonias francesas, su diseño estaba inspirado en las tendencias estéticas de los coches americanos de los años 40, sin dejar de lado la influencia del 4/4. Basado en dos necesarios conceptos tras la gran guerra, como eran la sencillez y la robustez, su desarrollo partió de componentes provenientes de vehículos comercializados por la marca.
Chasis y suspensión: herencia de la furgoneta 1000 kg
El Renault Colorale se componía de un chasis de largueros y travesaños, con refuerzo central en X, derivado de la furgoneta 1000 kg y sobre el que descansaba una carrocería de acero de 2 puertas (Savane y furgoneta), de 4 (Prairie y Taxi), pickup o incluso chasis cabina. La suspensión se componía de ejes rígidos en ambos trenes fuera cual fuera el sistema de tracción (propulsión o 4×4) y se recurría como elemento elástico a ballestas semielípticas colocadas por encima de estos, acompañadas de amortiguadores hidráulicos y de una barra estabilizadora trasera.
También podía contar, dependiendo de su utilización, de una doble ballesta trasera y de un curioso sistema progresivo de suspensión complementado de amortiguadores accionados mediante bieletas. Su frenada se encomendaba a un sistema compuesto por 4 tambores de accionamiento hidráulico.
Evolución mecánica: del motor de válvulas laterales al motor de 2 litros
En un principio fue equipado con un motor de 4 cilindros de válvulas laterales y 2.383 cc, capaz de producir una moderada potencia de 48 CV obtenidos a un tranquilo régimen de 2.800 rpm. Según versiones alcanzaba una velocidad de 100 km/h, acoplado a una caja de 4 velocidades (3ª y 4ª sincronizadas).
En el Salón del Automóvil de París de 1952 se presentó este vehículo equipado con un nuevo motor de 4 cilindros y 1.997 cc, más ligero y eficiente, de válvulas en cabeza y capaz de proporcionar una potencia comprendida entre los 56 y 58 CV a unas 3.400 rpm junto con un par máximo de 125 Nm a 2.250 rpm. Con todo esto se producía una velocidad máxima de 110 km/h en un coche que no era precisamente ligero ya que en su versión de 4 puertas, la Prairie, la báscula marcaba unos imponentes 1.690 kg en un coche de 4,3 metros.
Versión 4×4: Capacidades todoterreno de vanguardia
La versión 4×4 se podía incorporar a cualquiera de las carrocerías disponibles. Configurado con este sistema de transmisión total, el motor de dos litros montado bajo su capó producía una potencia de 52 CV a 3.200 rpm pero en cambio producía unos 137 Nm generados a un régimen estimado de 1.700 rpm. Este motor estaba conectado a una caja de cambios de 4 velocidades que enviaba el movimiento hasta una caja transfer de dos relaciones, con la posibilidad de conectar el tren delantero desde un tirador ubicado en el tablier.
La peculiaridad de este sistema de transmisión es que con la transmisión 4×4 conectada solamente se disponía de la relación baja de velocidades. Bajo estas dos condiciones, su velocidad máxima variaba de los 95 km/h hasta los 65 km/h. Dado que, por ejemplo, la versión de 4 puertas (Prairie) 4×4 aumentaba su peso en 250 kg por culpa de los nuevos elementos mecánicos, el peso máximo transportable dependía de si se transitaba por carretera o por terreno abrupto, variando su capacidad de carga de los 750 kg a los 500 kg con una rampa superable de hasta el 55%.
Interior minimalista: hasta 7 plazas en la Prairie
El sencillo interior era el colmo del minimalismo con unas aperturas en la chapa interior de las puertas con la función de asidero y unos revestimientos lisos fijados con grapas, de los que sobresalían las manillas de apertura de la puerta y de las ventanillas. A esto se sumaba un sencillo salpicadero con dos cubículos con la función de guanteras y un elemental cuadro de instrumentos informando de lo más mínimo. Una esfera dedicada al velocímetro y otra que englobaba tanto el reloj amperímetro, el nivel de gasolina y dos indicadores luminosos para el agua de refrigeración y la presión del aceite.
Ya que la palanca de cambios estaba instalada en la columna de dirección, el asiento delantero de este coche podía albergar hasta a 3 personas, llegando a un total de 7 en las versiones Prairie y Savane, repartidas entre el asiento trasero, con una capacidad para otras 3 y otro asiento supletorio instalable en el maletero destinado para una persona.
Conclusión:un precio que sentenció su destino
Este coche con grandes capacidades para transitar por caminos y carreteras era ideal no solo para el transporte de bienes sino también de personas, manteniendo los costes al mínimo gracias a su robustez. Pero por desgracia su precio de adquisición no podía competir con otras opciones, centrándose el interés del público en alternativas como las ofrecidas por Peugeot. Esto conllevó que el bajo número de ventas llevase al fin de su producción en 1957.


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Javier Gutierrez