El Ultima que ves en las fotos es una pieza rara de verdad, porque estamos ante el chasis más antiguo conocido de la primera hornada de coches que Lee Noble vendió a clientes reales en 1983. Esto quiere decir que este “cacharro” ya estaba rodando antes de que la mayoría supiéramos quién era Noble o qué demonios era un Ultima. Mira por dónde, décadas después McLaren compraría dos unidades de estos bichos para usarlos como mulas de pruebas mientras desarrollaban el legendario McLaren F1. Total, que la historia del Ultima va mucho más allá de ser un simple kit car británico para hacer el cafre los fines de semana, aunque también sirva para eso.
Este Ultima Mk3 en concreto lleva toda la vida con el mismo dueño, por lo que ha conseguido esquivar la ruleta de manos que suele acabar destrozando o modificando sin criterio este tipo de coches. Su reaparición pública tuvo lugar en el programa Car S.O.S., donde el especialista Rick Wood le realizó una restauración integral, rehaciendo el motor por completo. Actualmente, el odómetro marca apenas 24 millas (unos 38 kilómetros) desde que salió del taller con su nueva vida.
Mecánicamente, no monta uno de esos masivos V8 americanos que vinieron después. Este ejemplar conserva el motor Renault V6 atmosférico de 3.0 litros que equipaban los primeros modelos, asociado a una caja manual de cinco marchas y propulsión trasera. Puede que no tenga la brutalidad de los GTR posteriores, pero la gracia del Mk3 reside en su ligereza extrema; el bloque francés pesa considerablemente menos que un bloque Chevrolet, logrando un equilibrio y una dirección mucho más directa. Si buscas un Ultima histórico que mantenga la filosofía original de Lee Noble antes de que Ted Marlow estandarizara los V8, este es el coche.
De prototipo a kit car en tiempo récord
Lee Noble fundó Noble Motorsport en 1983 y lanzó el Mk1 como prueba de concepto: un deportivo de motor central con chasis espacial de acero y el V6 del Renault 30. No vendió ninguna unidad a clientes finales porque aquello era básicamente un experimento sobre ruedas, pero sirvió para sentar las bases técnicas. El Mk2 llegó en 1984 con mejoras sustanciales en chasis y carrocería, y su primer comprador fue Ted Marlow, quien años después se convertiría en la pieza clave para la supervivencia de la marca.
Ted y Lee se dedicaron a competir con sus Ultimas en diversos campeonatos británicos, donde literalmente machacaban a la competencia y batían récords de vuelta en cada circuito que visitaban. Esa superioridad llamó la atención del mundillo. Fue Marlow el primero en decidirse a montar un V8 americano en lugar del V6 francés, transformando el concepto de deportivo ligero en un superdeportivo de pura cepa. Aquel movimiento marcó el camino comercial, ofreciendo más potencia por menos dinero y con una fiabilidad mecánica probada.
El Mk3 que nos ocupa llegó en 1989 como la evolución final del diseño original de Noble, con mejoras en la rigidez del chasis, la geometría de la suspensión y el aprovechamiento del espacio interior. Seguía apostando por el V6 Renault como opción principal para mantener el peso contenido, aunque ya se empezaban a solicitar las primeras unidades con V8 para los clientes más exigentes. En 1992, los hermanos Ted y Richard Marlow compraron la marca a Noble Motorsport y fundaron Ultima Sports Ltd, la empresa que sigue operando hoy día.
Bajo la nueva gestión, Ultima mantuvo la obsesión por el peso bajo mientras profesionalizaba la producción. Su primer gran éxito fue el Ultima Sports y su variante Spyder, una versión descapotable que buscaba reinterpretar el concepto del Shelby Cobra y que terminaría refinándose hasta convertirse en el radical Can-Am.
El Can-Am y el GTR que lo cambiaron todo
El Ultima Can-Am apareció en 2001 suponiendo un salto cuántico: chasis espacial revisado, suspensión independiente mejorada y capacidad para albergar motores de gran cilindrada con mejor refrigeración. Pesaba menos de 1.000 kilos y montaba motores V8 Chevrolet Small Block de serie. Incluso en configuración atmosférica, la relación peso-potencia era tal que se mantuvo en producción hasta 2016 como uno de sus modelos más exitosos.
Pero el verdadero hito fue el Ultima GTR de 1999. Con una aerodinámica desarrollada en las instalaciones de MIRA y motores Chevrolet de la serie LS (desde el LS1 hasta versiones de cárter seco con más de 600 CV), el GTR humillaba a supercoches que costaban diez veces más. Con apenas 950 kilos, las cifras eran de infarto: 0 a 100 km/h en menos de tres segundos y frenadas que desafiaban la física.
A pesar de su aspecto de coche de Le Mans, el GTR estaba pensado para un uso real: interior completo, aire acondicionado y cierto espacio de carga. Se vendía tanto en kit como montado de fábrica, aunque el espíritu de la marca siempre ha empujado a la mayoría de propietarios a ensamblarlo ellos mismos. En 2015, el modelo se actualizó con el Ultima Evolution, capaz de digerir motores sobrealimentados de más de 1.000 CV.
El RS y el legado de un clásico muy vivo
El buque insignia actual es el Ultima RS de 2019. Es un rediseño total con chasis más rígido y aerodinámica validada mediante análisis CFD. Los motores siguen siendo arquitectura Chevrolet LS con potencias que van desde los 430 CV hasta unos “absurdos” 1.200 CV. Con un peso inicial de 930 kilos, el RS es el pináculo de lo que Lee Noble soñó en los ochenta.
Este Mk3 de 1983 subastado en Collecting Cars representa el origen de todo ese linaje. El V6 Renault puede parecer modesto frente a los 1.000 CV de un RS moderno, pero la filosofía es idéntica: peso mínimo y prestaciones puras. Que haya sobrevivido con un solo dueño y que Car S.O.S. le haya devuelto el brillo original lo convierte en una pieza de colección obligatoria para entender por qué Ultima sigue siendo hoy la pesadilla de los fabricantes de superdeportivos tradicionales.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.