Que los fabricantes chinos son una amenaza en Europa es ya cosa juzgada. Tan cierto como que las marcas occidentales también los sufren en el gigante asiático. Allí, el lanzamiento de submarcas se impone como estrategia regional en ciertas firmas. Volkswagen es una de ellas y Audi va por la misma senda con su insignia despojada de sus cuatro anillos para ofrecer vehículos algo más económicos. No es el caso de la otra integrante premium del grupo alemán. El director ejecutivo de Porsche China, Alexander Pollich, declaró en los medios que, de momento, no es una prioridad. ¿Cuál es, entonces, el plan de Porsche para salir de los números rojos y contrarrestar la hegemonía de las locales?
El contexto se sintetiza en una serie de factores. Está la competencia feroz –y con cada vez más actores– de parte de los vehículos eléctricos chinos que atraen a los clientes con precios difícil de igualar incluso para el Taycan, el sedán que ahora se enfrenta a rivales cero emisiones de cuatro puertas más accesibles. Está la propia ineficacia de los modelos eléctricos de los alemanes, que han tomado nota tras el perjuicio que les significó en materia de rentabilidad haberse enfocado con indebida antelación a los EV. Y está también el efecto contraproducente de la reducción del impuesto de lujo en el país asiático, que hizo que el precio promedio de los modelos de Porsche se encareciera al punto tal de tener que cerrar la mitad de sus concesionarios allí.
En números de ventas, el desempeño de los de Zuffenhausen en el mercado chino se sintetiza en una caída del 28 % registrada en 2024 y otra del 26 % hasta septiembre del 2025. En competitividad externa, se explica, en gran parte, según lo manifestado por Pollich, que calificó al “ritmo de innovación” y a la “variedad de productos” chinos como “impresionantes”, pero que agregó que están a la altura del reto que les demanda esta competencia. Cómo, esa es la cuestión. En Porsche China creen tener la fórmula para intentarlo.
Los eléctricos no faltarán y seguirán siendo parte del programa cuyo nombre no se anda con vueltas –Recuperando China–, pero dado que contra la oferta par de los chinos no se puede, el camino es fortalecerse desde la esencia, y la esencia de los alemanes huele a gasolina y suena como sus motores bóxer de seis cilindros, los que sus clientes chinos, en definitiva, quieren oír.
La gama destinada al mercado chino no le escapará a la marcha atrás de Porsche y a la reconsideración por la mecánica térmica de toda la vida. Tanto el Cayenne eléctrico como los 718 Boxster y Cayman de igual propulsión serán parte de la flota, pero Porsche China no piensa depender de éstos y le pondrá fichas al sucesor de combustión interna del Macan eléctrico y al SUV de tres filas de asientos –que en principio se había anunciado como modelo puramente a batería y luego se informó que llevará en primera instancia motores de gasolina– para revitalizar a las concesionarias sobrevivientes.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS