Reaparece y muestra la rareza que siempre fue. La que es hoy para los estándares de los deportivos actuales, la que fue en sus días de coche único. La silueta del TVR White Elephant 1988 nunca estaría destinada a la producción. Hoy, recuperada, con su par de faros fijos protegidos por el plexiglás, su morro en cuña y los pasos de rueda curvilíneos, vuelve para algo más que certificar su imagen de transición entre estilos de épocas, el que sirvió de base y el que llegó poco tiempo después.
Pero estará allí para poner a prueba. Cuando se encierre entre sus nuevas cuatro paredes con toda su presencia, será imposible evadirlo. La responsabilidad no pasará solo por poder y saber llevar su mantenimiento, sino por cómo sacarle jugo a la posesión. ¿Será para su desconocido futuro propietario el elefante blanco que para TVR representó? Sostener lo exótico y oneroso, una misión casi inevitable, aunque los contextos son distintos y el nicho de los salones de clásicos podría abrirle una ventana. Shmoo Automotive, que lo anuncia a la venta, lo ha comprobado tras adquirirlo en 2024 y exhibirlo en una exposición de verano: “causó sensación”.
¿Cómo una zaga Kammback, esa de corte abrupto a la caída fastback, no causaría sensación? Pero hay que ser justos, porque la integridad toda del prototipo amerita reconocimiento por peso propio de su historial. Juega fuerte, en su actualidad, el valor de su recuperación con posterior restauración después de pasar años entregado al olvido de su ostracismo en el fondo de la factoría en Blackpool.
El antes y el después del rescate del TVR White Elephant 1988
Adentrarse en la sección de imágenes del momento de su rescate en 2004 es el equivalente a un tren del horror. El óxido apoderándose de la carrocería en su tiempo diseñada inspirándose en el TVT Tasmin, el óxido tomando el control del chasis del TVR Tuscan Challenge –que fue guía para crear a medida la carrocería–… El estilo Kammback funciona ahora mismo como metáfora: una media lágrima, en este caso de dolor, interrumpida por una secuencia de fotos que reflejan el trabajo en grupo que lo dejaría como nuevo.
Ha pasado más de una década desde el final de su restauración y se siente como ayer el alivio al volver a ver las tomas del bastidor de carreras en condiciones… Y al V8 una vez más reluciente. Sí, aquel 5.0 de 440 CV, cedido en los días de experimentación de TVR por la división deportiva australiana Holden Special Vehicles, no se ha movido un centímetros de su espacio debajo del capó. En un coche de este tipo, en el que mejor conservar el cien por ciento de la originalidad, sería un pecado no cambiarlo, sino considerar cambiarlo.
Y si por chasis y motor el TVR White Elephant 1988 nació para hablar el idioma de la velocidad, al interior, la firma británica le reservó el propósito de la ruptura. Ese mismo que hoy sigue poniendo de manifiesto en su acabado que, entre el tapizado en cuero verde con ribetes tostados y el salpicadero con paneles en nogal, se aproxima más a un club inglés que a un paddock. Como sea, una pregunta queda en el aire hasta una nueva actualización del parte: ¿seguirá viviendo este TVR único a la sombra de su elefante blanco?










Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.