¿La profanación del 911 o la clave de la supervivencia?

¿La profanación del 911 o la clave de la supervivencia?

El 911 enfrenta el mayor cambio desde la refrigeración por agua


Tiempo de lectura: 6 min.

Si eres de los que piensan que ponerle una batería a un Porsche 911 Turbo es como echarle sacarina a un buen whisky escocés, te entiendo. Porsche ha cruzado el Rubicón y ha hibridado su buque insignia, el 992.2 Turbo S, convirtiéndolo en un experimento de 400 voltios. Pero antes de que quemes tu carnet de socio del club Porsche, mira los datos: 711 CV. Han sacado esa cifra exacta para homenajear el código telefónico de Stuttgart (0711), porque en Alemania, hasta para ser unos “frikis” de la técnica, tienen clase.

La hibridación aquí no va de salvar los osos polares ni de que te den una pegatina ECO para aparcar gratis en la Gran Vía. Aquí va de eliminar ese pequeño lapso de tiempo que pasa entre que le pides potencia al coche y este se lo piensa. Para eso han metido dos turbos eléctricos que giran a 145.000 rpm y un motor en la caja de cambios PDK para que la coz sea instantánea. Es, básicamente, usar la electricidad para que la combustión sea más salvaje, una especie de dopaje técnico que permite que un motor de 3.6 litros rinda como si fuera una central nuclear compacta.

Lo que más escuece a los puristas, más allá de los cables, es el peso, porque el sistema T-Hybrid añade unos 85 kg, lo que sitúa a la bestia cerca de los 1.700 kg. Para compensar este “michelín” eléctrico, Porsche ha tirado de materiales exóticos, como un sistema de escape de titanio que le ahorra casi 7 kg y suena como si estuvieras en la parrilla de Le Mans. Es la eterna lucha de Porsche por añadir tecnología compleja para solucionar los problemas que crea la propia tecnología compleja, un círculo vicioso de ingeniería que, por algún motivo, siempre les acaba saliendo bien.

Al final, este 911 Turbo S es el reconocimiento de que el futuro no se puede detener, pero sí se puede moldear, y que en lugar de rendirse al silencio aburrido de los eléctricos puros, han creado un monstruo que corre más, recupera mejor y te permite seguir quemando gasolina mientras le enseñas el dedo anular a las normativas de emisiones. Es la oposición a la norma mediante el ingenio: si Bruselas quiere híbridos, aquí tienen uno que hace el 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y te aplasta las cervicales contra el cuero Lavalina.

Porsche 911 Híbrido (5)

El 911 que se cree un GT2 RS (y casi lo es)

Lo mejor de este coche no está en los catálogos de marketing, sino en el cronómetro del Nürburgring, porque ha parado el reloj en 7:03.92, y eso supone humillar a su predecesor por nada menos que 14 segundos. Para que te hagas una idea de la magnitud de la tragedia para sus rivales, 14 segundos en el Infierno Verde son una eternidad además de la diferencia entre ser un coche rápido y ser una leyenda que mira por el retrovisor a coches que cuestan el triple y tienen la mitad de maletero.

Este tiempo lo sitúa en el territorio que antes solo pisaban los modelos radicales con siglas GT y alerones del tamaño de una tabla de planchar lonas de circo. Lo impresionante es que el Turbo S lo hace sin renunciar a los asientos calefactables, al sistema de sonido envolvente y a un aislamiento que te permite cruzar Europa sin acabar con la cabeza como un bombo. Es la dualidad perfecta de un coche con el que puedes ir a por el pan un martes y batir récords de pista un miércoles, sin cambiar ni la presión de los neumáticos.

Pero no todo es alegría y confeti en el mundo digital de Porsche, porque el mítico tacómetro analógico en el centro, el corazón visual de cualquier 911, ha muerto en favor de una pantalla digital. Ya no hay aguja física que tiemble cuando te acercas a la zona roja, ni llave que girar a la izquierda para despertar a la bestia, sino un botón de “Start”. Son pequeñas concesiones a la modernidad que a los que amamos la mecánica pura nos dejan un regusto amargo, como si le hubieran quitado el alma al reloj de tu abuelo para ponerle un cuarzo japonés.

Aun así, cuando hundes el pie y los 800 Nm de par te lanzan hacia el horizonte, se te olvidan las pantallas. Este coche lleva los frenos más grandes de la historia del 911, (y por los pelos no supera la de Iveco también) (420 mm delante) con pinzas de 10 pistones para detener el ímpetu de sus 711 CV. Es una máquina de precisión quirúrgica que utiliza el sistema ehPDCC (control de chasis electrohidráulico) para que los 1.700 kg se muevan con la agilidad de un peso pluma. Es la ingeniería alemana en su máxima expresión: compleja, cara, pero jodidamente eficaz cuando se trata de ir ridículamente rápido.

Porsche 911 Híbrido (6)

La herencia de los 90 y el espejo del futuro

Para nosotros, que todavía suspiramos por los Serie 7 E38, por los Audi A4 y la pureza de los 90, este 911 Turbo S es un recordatorio de cuánto ha cambiado el juego. En aquella época, el lujo era una cuestión de materiales y sensaciones mecánicas, pero hoy, el lujo es la capacidad de gestionar datos y flujos de energía en milisegundos. Sin embargo, Porsche ha intentado mantener ese hilo conductor con detalles como el color Turbonite, una tonalidad grisácea exclusiva para los Turbo que busca esa discreción elegante que tanto valoramos en marcas como Alpina.

La hibridación del 911 es como cuando el 996 pasó de refrigeración por aire a agua, pero multiplicado por diez. Este es un cambio de paradigma total para el resto de la gama. Pero si el Turbo S puede ser híbrido y seguir siendo el rey de la montaña, significa que hay esperanza para el motor de combustión. Al final, Porsche está demostrando que los cables pueden ser aliados de la gasolina, no sus verdugos, y eso es un mensaje potente para cualquier entusiasta que no quiera que le obliguen a conducir un coche que parece un electrodoméstico.

Lo que significa este coche para el futuro es que el 911 va a sobrevivir a base de ingenio mientras otras marcas tiran la toalla y se pasan al eléctrico puro porque es más fácil cumplir las leyes. En Stuttgart han decidido tomar el camino difícil: rediseñar el motor bóxer de 3.6 litros casi desde cero (solo comparten 6 piezas con el anterior) para que encaje con la batería de 1,9 kWh.

Al final, el 911 Turbo S 2026 es un unicornio moderno. Es el coche que no debería existir en un mundo ideal para los políticos rancios y egocéntricos, pero que existe porque un puñado de ingenieros se negó a dejar que el 911 se convirtiera en una pieza de museo. No es tan romántico como un cambio manual y una aguja física, pero es la herramienta definitiva para los que entienden que el futuro pasa por dominar la tecnología, y no por dejarse dominar por ella. Es el M7 sudafricano de nuestra era. Es un coche que no pide permiso para ser rápido, ruidoso y políticamente incorrecto.

Porsche 911 Híbrido (4)
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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.