Acaban de presentar en París el segundo prototipo del Capricorn 01 Zagato, un hipercoche que mezcla ingeniería alemana, diseño italiano y un V8 americano sobrealimentado de 888 caballos. La marca ha optado por un amarillo Giallo Sole que contrasta con el verde esmeralda del primer prototipo mostrado hace unos meses en Bélgica, y el interior va forrado en ante azul con fibra de carbono vista. Solo van a fabricar 19 unidades con un precio de 2,95 millones de euros (que con impuestos se va por encima de los 3,2 millones), aunque ya tienen tres prototipos rodando y las primeras entregas empezarán este mismo año.
El Capricorn 01 Zagato es la primera incursión de la firma alemana en el mundo de los coches de producción, pero no son ningún recién llegado porque llevan décadas fabricando componentes de carbono para equipos de competición como Porsche en LMP1, Peugeot en Le Mans y Dakar, o Mercedes y Lotus en Fórmula 1. Total que saben lo que se hacen cuando hablan de ligereza y rigidez estructural, y esa experiencia en competición real se nota en cada detalle técnico del proyecto. La presentación en el Salón Rétromobile de París tiene su lógica porque es un evento que atrae precisamente al tipo de comprador que puede permitirse gastar casi tres millones en un coche y además valora el componente artesanal detrás de cada pieza.
Diseño Zagato con ADN de competición
El diseño es obra de Zagato (que ya hizo el maravilloso Aston Martin Vanquish Shooting Brake) y se nota en cada línea, con el techo de doble burbuja tan característico de la casa italiana, los faros almendrados y las puertas de apertura en ala de gaviota. Los contrafuertes volantes recuerdan al Ford GT moderno, mientras que la tapa del motor esculpida deja ver las salidas de escape gemelas y las ópticas traseras de ancho completo. La aerodinámica está muy trabajada porque un coche con estas prestaciones no se puede permitir que le falte carga a velocidades altas.
Zagato tiene casi un siglo vistiendo algunos de los coches más exclusivos de la historia, desde los Alfa Romeo de competición de los años cincuenta hasta colaboraciones recientes con Aston Martin y Maserati. Su firma de diseño es inconfundible, con formas esculpidas que equilibran agresividad y elegancia sin caer en la vulgaridad de algunos hipercoches modernos que parecen diseñados por adolescentes con demasiado tiempo en videojuegos.
El chasis es un monocasco de fibra de carbono fabricado en Mönchengladbach, y el motor va en posición central trasera como mandan los cánones. El V8 es un Ford de 5,2 litros atmosférico (el bloque Voodoo) al que le han acoplado un compresor volumétrico desarrollado por la propia Capricorn, así que ahora entrega más de 888 CV y 1.000 Nm de par. La firma asegura que el coche pesa menos de 1.200 kilos en seco, lo cual explica que acelere de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos y alcance una velocidad punta de 360 km/h. Esa relación peso-potencia roza los 750 CV por tonelada, cifras que hace diez años solo veías en prototipos de Le Mans.
Lo más llamativo es que toda esa brutalidad se gestiona con una caja manual de cinco velocidades (un cambio dogleg de origen CIMA) y tracción trasera, nada de dobles embragues ni modos de conducción electrónicos que te escoltan hasta el límite. Aquí o sabes manejar el acelerador o acabas mirando hacia atrás desde la cuneta, porque con casi 900 caballos en las ruedas traseras y un peso tan contenido la física no perdona errores.
Interior analógico y sin pantallas
El habitáculo es un ejercicio de purismo analógico que resulta casi subversivo en 2026, con relojes circulares en vez de pantallas táctiles, un cambio manual con rejilla metálica y un volante redondo con mandos rotativos. Los asientos baquet son modernos porque la ergonomía importa cuando vas a circular a esas velocidades, pero el resto del conjunto respira a superdeportivo de los noventa antes de que la electrónica lo invadiera todo.
La ausencia de pantallas digitales es una declaración de intenciones muy clara en un momento en el que hasta los utilitarios llevan dos o tres monitores haciendo de todo menos dejarte conducir en paz. Aquí los instrumentos son analógicos de verdad, con agujas físicas que responden a sensores mecánicos, y la información se limita a lo esencial porque cuando vas a 300 km/h lo último que necesitas es que el coche te pregunte si quieres actualizar el software de navegación.
El ante azul del prototipo amarillo puede no ser del gusto de todos, pero al menos demuestra que la marca no tiene miedo a arriesgar con combinaciones atrevidas en vez de repetir la fórmula aburrida de negro con costuras rojas que ya hemos visto mil veces. La fibra de carbono queda a la vista en los umbrales, el túnel central y parte del salpicadero, recordándote constantemente que estás en una máquina diseñada para ser ligera y rígida antes que confortable.
Apuesta purista contra corriente
El Capricorn 01 Zagato llega en un momento en el que los hipercoches eléctricos y los híbridos enchufables dominan el segmento de los multimillonarios, así que apostar por un V8 atmosférico sobrealimentado con cambio manual y sin ayudas electrónicas es casi un acto de fe. Lo cierto es que hay un nicho de compradores que valoran la experiencia de conducción por encima de los tiempos en circuito o las cifras de aceleración, y este coche va directamente a por ellos sin disculparse ni intentar venderles la moto de la sostenibilidad.
Los números de producción también dicen mucho sobre la estrategia comercial, porque fabricar solo 19 unidades garantiza exclusividad absoluta y permite un margen de beneficio brutal en cada venta. Con ese precio de 2,95 millones de euros compites directamente contra Ferrari con sus ediciones especiales limitadas, Pagani con sus creaciones artesanales y Koenigsegg con sus récords de velocidad.
Capricorn ha confirmado que los dos prototipos presentados hasta ahora no son simples maquetas de diseño sino coches completamente funcionales y rodantes, y que el tercero ya está en construcción. Las primeras entregas empezarán en los próximos meses, aunque de las 19 unidades previstas quedan pocas libres a pesar del precio estratosférico. La marca tiene experiencia real en competición y eso siempre suma credibilidad cuando vas a venderle un coche de casi tres millones a alguien que probablemente ya tenga otros diez en su colección.
La pregunta es si Capricorn logrará mantener el ritmo de entregas y si la marca tiene intención de lanzar más modelos en el futuro o se quedará como un proyecto boutique de edición limitada. Con solo 19 unidades previstas y prácticamente todas comprometidas antes de que el coche esté terminado, parece que el experimento funciona al menos en términos comerciales. Ahora falta ver cómo se comporta en carretera cuando los propietarios empiecen a exprimir esos 888 caballos en circuitos privados y carreteras de montaña, que es donde estos juguetes acaban demostrando lo que valen de verdad.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS