Lamborghini Fenomeno Roadster: caricaturesco, técnicamente incontestable y diseñado para ser olvidado rápido

Lamborghini Fenomeno Roadster: caricaturesco, técnicamente incontestable y diseñado para ser olvidado rápido

Más de 1.000 CV, menos de tres segundos para el 0 a 100 km/h y solo 15 unidades


Tiempo de lectura: 5 min.

El Lamborghini Fenomeno Roadster confirma una vez más que Sant’Agata ha hecho de la exageración una forma de lenguaje. No es un coche que aspire a pasar desapercibido ni a convencer por sutileza: su misión es ocupar espacio, provocar reacción y convertir cada línea en un gesto de afirmación. Lamborghini lleva años fabricando objetos de impacto inmediato, y con este descapotable, presentado el 9 de mayo durante la celebración del Lamborghini Arena, han llevado el concepto al extremo. La elección del escenario donde se llevó a cabo el evento tampoco fue casual: el Autódromo Enzo e Dino Ferrari de Imola. Lamborghini presentó el coche más potente de su historia en el circuito que lleva el nombre de su rival más célebre. Si eso no es una declaración de intenciones, que venga Dios y lo vea.

Una bestia técnica con cuerpo de caricatura

Lamborghini siempre me ha parecido una marca con un punto de exceso muy consciente. Salvo honrosas excepciones como el Huracán, buena parte de su producción reciente me resulta recargada y muy dependiente del efecto visual. El Fenomeno Roadster entra de lleno en esa categoría: caricaturesco, pero también una bestia técnica incontestable. Bajo esa piel de carbono se esconde el motor más potente jamás fabricado por la marca: un V12 híbrido enchufable –sistema HPEV, High Performance Electrified Vehicle– que combina el eterno 6,5 litros atmosférico con tres motores eléctricos para sumar 1.080 CV y catapultar este descapotable de 0 a 100 km/h en 2,4 segundos, con una velocidad máxima que supera los 340 km/h.

Los tres motores eléctricos se distribuyen con una lógica precisa: dos en el eje delantero para gestionar la tracción y uno integrado en la caja de cambios para dar respuesta inmediata entre cambios. No es una electrificación simbólica como en algunos híbridos ligeros: la batería puede cargar por cable, los motores eléctricos trabajan de manera autónoma a velocidades bajas y la integración con el V12 está gestionada por la misma arquitectura que desarrollaron para el Revuelto. Convertir el Fenomeno Coupé en Roadster tampoco fue trivial: sin el conducto S-duct del techo, los ingenieros tuvieron que rediseñar el deflector sobre el parabrisas para mantener el flujo de aire frío hacia el motor, y las estructuras antivuelco detrás de los asientos –en fibra de carbono, lo más planas posible para minimizar turbulencias– son un ejercicio de ingeniería aerodinámica aplicada a un problema concreto.

Quince unidades, todos los dueños ya asignados y precio sin decir

Lamborghini no ha publicado precio oficial –hablar de dinero es de mal gusto, ya se sabe–, pero las estimaciones del entorno del evento hablan de cinco millones de euros. La curva de precios de los Few-Off anteriores sirve de referencia: el Reventón Roadster salió en 2009 a 1,1 millones y alcanzó los dos millones en subasta quince años después; el Veneno Roadster marcó récord en 2014 con 3,3 millones; el Centenario Roadster superó los dos millones en 2017 y el Sián Roadster rebasó los tres en 2020. El Fenomeno Roadster, con la inflación del segmento y el salto técnico que representa, no desentona en ese contexto.

Lamborghini Fenomeno Roadster (2)

Las quince unidades estaban vendidas antes de la presentación pública. Como siempre en los Few-Off, los clientes habituales del programa tienen preferencia y la lista de espera no existe: o estás dentro o no estás. La presentación en Imola fue, en ese sentido, más un acto de comunicación que un evento comercial. El negocio ya estaba hecho.

El problema de los Lamborghini especiales

Esa es, probablemente, la única razón por la que será comprado por sus quince afortunados propietarios: porque existe para llamar la atención a un precio que garantiza la exclusividad. Luego quedará archivado en el mismo cajón de los Lamborghini “especiales” que se citan el día del lanzamiento y se olvidan poco después. ¿Alguien recuerda haber visto un Veneno en la calle? ¿O un Centenario? No es un reproche: es la naturaleza del programa Few-Off. Estos coches no se compran para conducir. Se compran para poseer.

La diferencia con Ferrari o Aston Martin es evidente en ese punto. Mientras un SF90 XX Spider o un V12 Speedster parecen buscar un lugar en la historia a través de la herencia o la pureza de líneas, el Fenomeno Roadster busca el shock instantáneo. Da casi igual lo que hagan en Maranello o en Gaydon: el nombre arrastra una conversación más estable y menos dependiente del impacto visual puro. Lamborghini, en cambio, parece haber aceptado con convicción su rol de fabricante de pósters para el siglo XXI: coches espectaculares, técnicamente brillantes, pero construidos para ser consumidos con la misma velocidad con que se hace scroll en una red social.

Hay algo inquietante en eso. No porque sea falso –el Fenomeno Roadster es genuinamente extraordinario como máquina– sino porque la propia marca parece saber que la conversación sobre este coche durará lo que tarda en aparecer el siguiente. Y aun así, lo hace. Quizás porque quince compradores a cinco millones cada uno son un argumento que no necesita conversación larga.

Lamborghini Fenomeno Roadster (7)
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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