Me he cruzado minutos atrás con un vídeo en el que dos pasajeros se paralizan al ver pasar un tren bala japonés. Bien, existe un punto de conexión con las sensaciones de los días pasados y contando. No, no fue perplejidad, sino que intento graficar el cimbronazo. ¿Cimbronazo que funciona en diferentes niveles? Puede ser. Tampoco es que nos asombraremos tanto como si ocurriese cada cometa Halley, pero sí se están paseando en fila y en un período fugaz, al menos, desde la semana pasada: las versiones para el cliente con configuraciones de circuito. Paremos un rato, aquí tenemos algo. Una reacción de ese estilo.
El Alpine A110 R Ultime está cada vez más cerca, el Bentley Continental Supersports ha vuelto –hola, cometa Halley, te estábamos esperando– y bueno, entiendo la injusticia de tener que incluirlo junto a dos Goliat, pero no se trata de comparativas, sino, repito, de las versiones para el cliente con configuraciones de pista. El Cupra León VZ TCR, como esos dos con los que coincidió en los tiempos de lanzamiento, es una de esas versiones y los de Martorell obtienen, así, su ansiado hot-hatch definitivo. Ansiado porque inscribe a la marca –y aquí sí abrámosle la puerta, sedientos, la bendita comparativa–en la competencia de los tracción delantera con rangos de potencia entre los 300 y los 330 caballos.
Es lógico que la noticia haya sido esa vinculada a la potencia, porque estamos ante el CUPRA León con tracción del eje delantero más potente, pero la novedad se consolida por el hecho de que ese mismo motor de 325 CV que recibirán los 499 propietarios de la edición limitada, le llegará primero al León VZ –¡otra evolución definitiva!–, que abre la producción a un total de 1.500 ejemplares a salir en algún momento del trimestre que abre el 2026.
Un Cupra que, a decir verdad, no llega con especificaciones de competición, sino que nace de la competición, de la experiencia del coche de carreras y del fabricante –que se encarga de que quede claro al decidir 499 unidades en referencia a los 499 ejemplares del León usados en carreras a lo largo del tiempo–, y ese es el otro punto que se le valora.
Esto ya se ha visto en la historia de rivales potenciales como lo es el Toyota GR Yaris, al que sumo aunque pertenezca a la familia de los AWD y sobre el cual, si se me permite, de haberse quedado en sus 280 y si no se hubiera actualizado a 300 CV con el nuevo modelo 2026, aún conservaría su puesto de privilegio de envidiable hot-hatch, por su dinámica comprobada, el vértigo que convoca y la mística que le rodea. En cuanto a otros de su misma especie, el Honda Civic Type R y el Volkswagen Golf GTI Clubsport también van y vienen en la simbiosis calle/circuito, pero le juran algo más de equivalencia a la máxima de su 2,0 litros sobrealimentado. Un cabeza a cabeza
Pienso, por otro lado, en los cabaza a cabeza que se le vienen al León VZ no tan extremo y no puedo dejar de imaginar una prueba de manejo junto al Golf R. Pero sigo pensando en la edición limitada del TCR y busco qué hay en cuanto a personalización. Encuentro una que implica al ajuste de los amortiguadores por contar con chasis adaptativo. ¡De ensueño sería que la marca se comprometiera a que cada uno de estos VZ TCR de calle se entregara bajo los parámetros uno de esos 499 que alguna vez corrieron para cruzar la bandera a cuadros!


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS